viernes, 23 de diciembre de 2011

Cómo Hacer el Amor con Amor por Dagmar O’connor



«Hemos perdido el sentimiento amoroso.»

Actualmente esta expresión resuena como un eco en mi consultorio. Las parejas vienen a contarme que pueden practicar el coito -el equipo todavía funciona- pero no pueden «hacer el amor».

Y ése es un problema grave.

En algún punto del camino el sexo y el amor se han separado, y no hay ningún libro para mejorar las técnicas sexuales o para «lograr el superorgasmo» que sea capaz de reunirlos de nuevo.

Leyendo esos libros podemos aumentar nuestra adicción al sexo, pero seguiremos sintiéndonos emocionalmente hambrientos.

Falta la conexión entre los dos que comparten los sentimientos. Falta intimidad.

Mi objetivo como terapeuta sexual ha sido siempre encontrar el camino hacia el auténtico hacer el amor, descubrir cómo conseguir que vuelvan a fluir los sentimientos amorosos e integrarlos en una vida sexual satisfactoria. Limitarse a «arreglar» un problema sexual no conmueve el corazón. A menudo el sexo es solamente una manera de evitar los sentimientos.

Mi primer libro, Cómo hacer el amor con la misma persona para el resto de su vida (y con el mismo entusiasmo), se centraba en un problema eterno: cómo mantener vivas las relaciones sexuales dentro del matrimonio o de cualquier relación estable. Se estudiaban las mil maneras en que la rutina puede quitar la emoción a una vida sexual libre, relajada y variada. Cómo hacer el amor con amor es  exactamente lo contrario del libro anterior.

Estudia por qué separamos el amor del sexo, cómo para  “realizar el coito» suprimimos las emociones y cómo usamos el sexo genital para evitar los sentimientos amorosos. Pero lo más importante que ofrece mi libro es la «receta» básica para volver a reunir el amor y el sexo.

 Cómo hacer el amor con amor es una respuesta a la joven que me dijo:

El sexo hace que me sienta cada vez más sola. Como si evidenciar” lo poco que hay entre mi marido y yo.
Y también contesta al hombre maduro que me preguntó:

¿Cómo puedo obligarme a hacer el amor si no tengo «amor» para eso?
Y es una guía para los centenares de hombres y mujeres que vienen a mi consulta preguntándome:

¿Podré volver a sentir la verdadera intimidad sexual alguna vez?
Mi respuesta es un estentóreo « ¡Sí!”, si están dispuestos a intentarlo. El programa que se ofrece en este libro puede conducirlos al ámbito de la intimidad sexual de una manera que quizá nunca hayan experimentado.

Pero la verdad es que espero que mi programa les dé mucho más que eso. Aprendiendo (o reaprendiendo) a hacer el amor con sentimientos genuinos, confío en que puedan mejorar todos los aspectos de su relación, tanto dentro como fuera del dormitorio. Llegando directamente hasta sus sentimientos más íntimos, podrán traspasar las capas de culpa, recriminaciones y dependencia que han ido estableciéndose durante años entre usted y su cónyuge.

TABLA DE CONTENIDO

PRIMERA PARTE:

¿Quién  quitó el amor al hacer el amor?

¿Practica el coito o hace el amor?
El matrimonio de un minuto                                
Los tipos recios no hacen mimos                          
Las mujeres liberadas no tienen sobresaltos sentimentales                                                    
El trueque más antiguo del mundo: sexo por amor y Viceversa                ,                            
Deslealmente tuyo                                                  
Sexo seguro: todo tiene una faceta positiva            
La fusión del amor y el sexo              
                   
SEGUNDA PARTE:

Cómo se vuelve a poner amor cuando se hace el amor
Los ejercicios sensuales graduales
«Pasemos por alto esta parte del libro, ¿no, querida?»
 «Quiero que me toques  ¡ya!»
Caricias diferentes para personas diferentes
Haga de su vida amorosa un banquete
Comparta su secreto más íntimo
El fruto precioso
Muestre y cuente, toque y retírese
El amor que usted hace

Dios Mio, Hazme Viuda, por favor





Cuando aceptamos todo lo que se nos ha enseñado como un dogma y no lo cuestionamos, nos vamos convirtiendo en zombis, en robots, y las circunstancias dominan nuestras vidas. Así, la dependencia aumenta y se reproducen los miedos: miedo a ser nosotras mismas, miedo a perder el afecto de los otros, miedo a ser criticadas, miedo a ser diferentes, miedo a romper las reglas y tradiciones ancestrales de la familia —aunque muchas de ellas se enfoquen más en guardar las apariencias que en crecer como personas—, miedo a fracasar y también a triunfar, miedo a encontrarnos con nosotras mismas porque probablemente encontremos muy poco, miedo a perder la seguridad a que nos aferramos, miedo a elegir cuando por años nos han resuelto lo que debemos hacer, lo que es bueno y lo que es malo, aunque nada de esto tenga que ver con lo correcto, miedo a pensar y cuestionar, miedo a cambiar un neumático, un fusible, miedo a decir lo que pensamos, a vivir como sentimos, a expresar nuestros deseos, a decir sí y también no.
Dependencia y miedo se retroalimentan, y nos convierten en seres vulnerables, pequeños y víctimas del destino. Dependencia y riesgo son incompatibles.

Romper su adicción a una persona



¿Es usted incapaz de dejar una relación sentimental aunque le produce más dolor que alegrías? Su criterio y respeto por sí mismo le dicen que debe acabarla, pero, a pesar de esto y para su desesperación, sigue colgado de ella. Usted sufre de adicción a una persona. Aquí tiene una guía profunda, paso a paso, para romper dicha adicción y sobrevivir a la ruptura, que le explica:

Por qué alguien se convierte en adicto a una persona
Por qué y cómo se engaña a sí mismo (“Él me quiere, sólo que no sabe como demostrármelo.”)
Cómo reconocer los síntomas de una relación perjudicial
Cómo luchar contra las artimañas que su pareja utiliza para retenerle
Por qué los sentimientos intensos de celos no significan que esté “enamorado”
Cómo superar el duro periodo de ruptura - sin volver
Cómo no verse atrapado de nuevo en una relación tan dolorosa

lunes, 5 de diciembre de 2011

Ejercicios emocionales

Estrategias de intervención para el manejo de la rabia y la tristeza

EJERCICIO 1: El control del pensamiento.
EJERCICIO 2: Fantasía guiada: el modelo ideal
EJERCICIO 3: Diario de lo que va bien
EJERCICO 4: Fantasía guiada sobre el perdón
EJERCICIO 5: Manejo del resentimiento y perdón (Simonton y cols. 2003)
EJERCICIO 6: Curación al redactar un diario sobre el trauma emocional
EJERCICIO 7: La escalada del síntoma o problema (Armendáriz, 1997)
EJERCICIO 8: La despedida (Goulding y Goulding,1985 tomados por Gimeno-Bayón y Rosal, 2001)


Estrategias de intervención para el manejo de la rabia y la tristeza

Las siguientes técnicas son para uso individual pero también se pueden utilizar grupalmente. Son útiles tanto a nivel del duelo normal como del patológico.

EJERCICIO 1: El control del pensamiento.

El facilitador representará y expondrá los pensamientos positivos, para más adelante hacerlo el paciente. También es útil que el paciente ponga por escrito sus pensamientos negativos y positivos dialogando consigo mismo (técnica tradicional simplificada a pensamiento original -negativo- y nuevo pensamiento positivo).

EJERCICIO 2: Fantasía guiada: el modelo ideal

• Cierra los ojos, adopta una postura cómoda y dirige tu atención a la respiración. Ahora imagínate a alguien a quien te gustaría parecerte en su manera de tomarse las cosas, en su manera de reaccionar emocionalmente.
• Imagina a esa persona nítidamente, su vestimenta, su manera de andar, el tono de su voz, etc. Imagina que esa persona vive un grave acontecimiento: la pérdida de un ser querido o el anuncio de su propia muerte.
• Observa cómo reacciona esa persona cuando recibe la noticia, imagina lo que piensa, lo que siente, lo que dice, lo que expresa, cómo decide afrontar la situación. Ahora imagina que tú estás dentro de la piel de esa persona, tú eres y reaccionas como esa persona aunque mantienes tu identidad... y recibes la noticia, date cuenta de cómo te mueves cómo respondes, date cuenta de la diferencia entre cómo reaccionas ahora y cómo reaccionas habitualmente.
• Despídete de la fantasía ahora y vuelve a llevar la atención a tu respiración... y termina.

EJERCICIO 3: Diario de lo que va bien

Anota cada día por escrito 3 cosas que hayan ido bien durante el día y por qué han ido bien durante un mínimo de 2-3 semanas (aunque se pueda alargar a toda la vida como diario personal). Con este ejercicio aprendes a dirigir la atención a los aspectos positivos de tu vida.

EJERCICIO 4: Fantasía guiada sobre el perdón

• Se comienza realizando una relajación. Tómate tiempo para entrar en contacto contigo mismo. Ve centrando la atención en los movimientos de tu corazón. Percibe sus latidos y su calor.
• Hazte estas preguntas "¿Qué representa el perdón para mí? ¿Qué nueva calidad de vida podría proporcionarme?".
• Recuerda una experiencia positiva en la que tú hayas sido perdonado. Tómate tiempo para saborear la alegría de ese perdón.
• Ahora deja aflorar el recuerdo de la persona con la que está resentido. Mírala. Óyela. Deja que se aproxime esa persona que habías expulsado de tu corazón.
• Deja emerger las emociones y sentimientos que te animan. Tómate tiempo para identificarlos y aceptarlos.
• Si tus emociones son demasiado fuertes, no sigas, tómate tiempo para digerirlas y asimilarlas y poder continuar.
• Si te sientes bien, sigue dejando aproximarse a la persona que quieres perdonar.
• Cuando te sientas preparado, déjala entrar en tu corazón. Susúrrale: "Te perdono". Dirígete a su corazón y con tus palabras y a tu manera dile algo así como "Te perdono todo lo que me has hecho en el pasado, y lo que me ha hecho daño o me ha perjudicado: tus palabras, tus gestos o incluso tus pensamientos. Te perdono; te perdono..."
• Toma consciencia de hasta qué punto esa persona está sufriendo y se siente asustada y herida.
• Descubre como para ti la ofensa ha concluido, ha quedado zanjada, que ya no influye en ti.
• Luego con tu bendición, déjale marcharse como una persona liberada, transformada, rejuvenecida por tu perdón. Déjale seguir su camino, deseándole la mayor felicidad posible.
• Agradece a la vida que te haya concedido esa gracia de poder perdonar.

IMPORTANTE: este ejercicio se debe realizar después de que la persona haya podido expresar completamente sus sentimientos negativos hacia la persona con la que está resentido (en role-playing o en imaginación).
Este ejercicio es aplicable a situaciones donde no es una persona sino Dios, o la Vida o la Sociedad con al que uno está resentido.

EJERCICIO 5: Manejo del resentimiento y perdón (Simonton y cols. 2003)

Siéntate en una silla cómoda con los pies en el suelo y cierra los ojos.
Lleva la atención a la respiración.
Haz una clara representación en tu mente de la persona hacia la que sientes resentimiento.
Imagina que a esa persona le ocurren cosas buenas: recibe amor, cuidados, dinero, etc.
Percibe tus propias reacciones.
Imagina la situación desde el punto de vista de la otra persona.
Se consciente de que estás menos resentido. Mentalízate para llevar esta nueva forma de pensar.
Abre los ojos y continúa con tus actividades cotidianas.

EJERCICIO 6: Curación al redactar un diario sobre el trauma emocional


Se puede aprender a gestionar la ira y la tristeza, como otras emociones, por medio de la redacción de un diario personal donde se puedan expresar las emociones más destructivas e íntimas. Y si se comparte con el facilitador, todavía mejor. Pero para ser más efectivo es bueno seguir las siguientes normas:
• Céntrate en esa pérdida que constituye tu experiencia traumática.
• Escribe sobre aquellos aspectos que has comentado menos o que imaginabas que no comentarías a nadie.
• A la vez que narras los hechos transcribe tu reacción a ellos: tus sentimientos y pensamientos.
• No te preocupes por la gramática ni la ortografía.
• Escribe un mínimo de 15 minutos, al menos durante 4 días. Si te quedas bloqueado escribe sobre el bloqueo mismo.
• Programa una actividad transitoria después de la escritura, antes de volver a la "vida normal".

EJERCICIO 7: La escalada del síntoma o problema (Armendáriz, 1997)


Se trata de aprender a aumentar y disminuir mi rabia y mi tristeza, y observar qué pensamientos o imágenes la aumentan y la disminuyen. Los pasos son:
• Prescripción y escala del síntoma. En una escala de 1 a 100 donde 100 es lo peor ¿qué número expresa el grado en el cual tú estás experimentando ese problema en este momento?
• Prescripción del problema. Permite que el problema empeore. ¿En qué grado empeora? Ahora permite que el problema mejore. ¿En qué grado mejora?
• Toma consciencia de lo que haces para mejorar y aplícalo en tu vida cotidiana.

EJERCICIO 8: La despedida (Goulding y Goulding, 1985 tomados por Gimeno-Bayón y Rosal, 2001)

Aceptación de los hechos. Reconocer que no se puede estar en otro entorno (el que se tenía).
Expresar sentimientos pendientes. Se le pide a la persona que dibuje la situación o persona añorada, o la visualice en la memoria tal y como era en el momento en el que se apartó, y que coloque este recuerdo/imagen/dibujo en un lugar concreto de la habitación. Se le pide que se dirija a él como si se tratase de un interlocutor real y rememorando lo que sucedía interiormente en el momento de la partida, le exprese tanto el agradecimiento por los buenos ratos y los beneficios que ha obtenido de él, como el resentimiento por los malos ratos, el miedo por tener que afrontar los cambios derivados de su partida, la pena por marchar o cualquier otro contenido emocional, siempre relatado en tiempo presente. Después el sujeto se coloca en el espacio físico donde había situado al ser desaparecido y asume su identidad. Y le/se responderá a lo que antes le había expresado. El sujeto podrá intercalar varias veces esos roles hasta que pueda experimentar una clarificación de sus sentimientos y emociones con respecto a la marcha. Y acaba estos diálogos diciendo adiós a la persona o situación, lugar de trabajo, país, etc.
Revivir el alejamiento. Se trata de recordar como tuvo lugar su despedida real en el pasado y revivirla como si tuviera lugar en el presente. El facilitador insistirá para que en la fantasía vea alejarse a la persona de la que se despide, mientras se repite la palabra "adiós" hasta que desaparezca de vista.
Fijación de un tiempo de luto. La persona puede desear concederse un tiempo de duelo para digerir la pena. En la mayoría de los casos suele suceder que tras la despedida del punto anterior, la persona ya esté lista para el presente y rechace cualquier tiempo de luto. En otros casos, sin embargo, prefiere darse una hora, o un mes o cualquier otro tiempo, para llorar internamente la pérdida.
Recibir el presente. Una vez pasado el tiempo de luto, el facilitador ayudará a la persona a centrarse en el presente y acogerlo, aceptar la vida con las nuevas limitaciones, pero con posibilidades de ser razonablemente feliz.