miércoles, 2 de septiembre de 2020

La procrastinación, el diálogo interno y los Niños

 


Es necesario perder el miedo a sufrir, a sentirse frágil ante los demás, porque el mayor sufrimiento es el que no se expresa y la mayor vulnerabilidad es la presión de esconderse.

El Estado del yo Niño teme el sufrimiento, la humillación, la fatiga; se esfuerza incesantemente con el fin de evitar el dolor  más que para procurar placeres positivos. Este hecho explica gran parte de la inactividad, la inercia, a la que sucumbimos en momentos en los que, por el contrario, la acción positiva y proactiva sería más ventajosa para nosotros. 

Ante la posibilidad de afrontar la mera posibilidad de dolor nos replegamos, evitamos o procastinamos. El temor al error, a la vergüenza, a la frustración,  inhabilitan al estado del yo Niño para abordar la tarea. Si a este temor, le sumamos un diálogo interno negativo del Padre Crítico, el Niño estará sometido a más estrés y más rechazo hacia la tarea.

Cuando nuestro estado del yo Niño se siente abrumado, solemos pensar demasiado en ello   (diálogo interno) o postergamos las cosas. 

Profundicemos en esas dos posibilidades:

¿Te has fijado como pueden ser esos diálogos internos?

Es posible que el Padre Crítico haga su función controladora y te persiga todo el tiempo reprochándote lo retrasado que vas, lo desastre que eres o las cosas terribles que van a ocurrir y lo que "deberías" hacer para ser… bueno. 

Seguramente con su mejor intención, pero ya sabes, si el Niño se siente abrumado, todos estos sermones y críticas lo van a abrumar más, es posible que lo hagan sentir muy culpable, pero definitivamente su motivación hacia la tarea se agotará y buscará sus tretas finalmente para salvar su auto-imagen. 

Seguramente nuestro Niño se siente más “cómodo” con la culpa interna (está acostumbrado teniendo el Padre interno que tiene) que con la verdadera emoción que no desea reconocer que puede ser “miedo, tristeza, ira, etc.)

La procastinación está alimentada por un estado del  Padre interno que “reprende”. Esto hace que la persona solo pueda activar su Niño Adaptado, anulando al Niño Libre que es el que verdaderamente podría colaborar en la tarea. 

El procrastinador patológico es la persona que ha olvidado lo que quiere (su Niño Libre). La activación de su Niño Adaptado es tan frecuente que el Niño Libre ha quedado sepultado. Esta persona ha quedado atrapada en lo que otros quieren que haga. Su propio estado del yo Padre interno se encarga de ello. 

El Niño Libre queda automáticamente excluido ante las órdenes del estado Padre. El Niño Libre sólo responde a las decisiones de su Adulto cuando éste ha tenido en cuenta y comprendido sus necesidades.

Tan pronto como se le dice a alguien que haga algo, le resultará muy difícil elegir si quiere hacerlo, automáticamente el estado del yo de Niño Adaptado se activa. A mayor presión sobre sobre la persona para que entre en ese estado del yo adaptado, más dificultad para responder desde el estado del yo del Niño Libre o del Adulto.





El Niño Adaptado utiliza estrategias para no asumir responsabilidades y poder fantasear con su “no fracaso” o “éxito potencial”.... si él hubiera querido.

El Niño Adaptado Sumiso estará todo el día queriendo cumplir con lo que “tiene que hacer” o “debe hacer”, aunque desganado y molesto, el Niño Adaptado Rebelde ocultamente buscará como no hacerlo y el Niño Libre quedará desconectado.

Hay personas que pueden pasar años haciendo como si… para no hacerlo.

Cuando el Padre Crítico interno es muy crítico y controlador y nos marca muchos “deberías” es muy posible que tengamos bien entrenado a un Niño Rebelde encubierto que se asegure de no cumplirlos.


sábado, 8 de agosto de 2020

Prevención de estereotipos, violencia sexual y descontaminación del Adulto



“La persona nace libre, pero una de las primeras cosas que aprende es hacer lo que se le dice y pasa el resto de su vida haciéndolo. Así, pues, su primera esclavización es a manos de sus padres. Luego sigue sus instrucciones por siempre jamás, reteniendo el derecho, sólo en algunos casos.... “ 
Eric Berne




Consentimiento e igualdad parte 1 de 3



Consentimiento e igualdad parte 2 de 3


Consentimiento e igualdad parte 3 de 3



Ser tú mismo o unirte a ti parte 1 de 2



Ser tú mismo o unirte a ti parte 2 de 2



martes, 4 de agosto de 2020

El triángulo dramático empresa. Parte I



El juego, tiene tres vértices:

la víctima, el salvador y el perseguidor, que suele ser la transformación de la víctima cuando las cosas no salen como quiere. La única forma de parar el juego es negarse desde el principio a intentar asumir peticiones imposibles.

Este triángulo dramático se manifiesta en todas las áreas de nuestras vidas, sólo es cuestión de identificarlo. Con algunos de nuestros familiares..., en el ámbito profesional....con los amigos....etc...

Eric Berne, uno de los pioneros del denominado “análisis transaccional”, escribió, entre otros libros, Los juegos en los que participamos (Games people play). Berne describe en su libro uno de los juegos más habituales que se dan en casi todas las relaciones personales: el “juego de salvación”. El juego puede representarse mediante un triángulo, en cada uno de cuyos vértices se ubica un protagonista, que responde a tres roles diferentes: el de salvador, el de víctima y el de perseguidor. Pondremos un ejemplo profesional para entenderlo.


Juan Carlos, el director de una empresa, llama el jueves por la mañana a Gregorio, uno de sus principales proveedores:


–Hola, Gregorio, soy Juan Carlos. Mira, te llamo porque tengo un problema. El lunes de la semana que viene necesito comenzar la producción de un pedido de 30.000 pantalones y me he quedado sin materia prima. ¿Puedes entregarme el género para el lunes? 

Hasta aquí, todo parece normal: Juan Carlos le hace un pedido urgente a Gregorio. El problema es que su petición no es razonable, y así se lo expresa Gregorio:


Juan Carlos, lo que me pides es casi imposible. Estamos hablando de muchos metros de género y ningún almacenista tiene tal cantidad de materia prima…


En este punto, Juan Carlos, viendo que Gregorio no va a solucionarle su problema, va a dar inicio al juego. Lo hará situándose en el rol de víctima:


Gregorio, no puedes hacerme algo así… Perderé a mi cliente principal. Y no sólo eso… las ventas van mal, y si no atiendo este pedido, yo no sé lo que va a suceder… creo que seré despedido… Te lo pido por favor… se trata de algo más que un pedido, es mi puesto de trabajo… no me dejes tirado, te lo suplico. Además, llevo pasándote trabajo casi cinco años… no puedes hacerme esto.

Juan Carlos ha ejercido su papel de víctima a la perfección. ¿Por qué decimos que hace de víctima? ¡Pues porque algo de responsabilidad tendrá en haber llegado a tal situación! O se olvidó de hacer el pedido de género cuando tocaba o ha aceptado un encargo que no sabía si podía cumplir. 




Triángulo dramático en la empresa. Parte I
Triángulo dramático en la empresa. Parte II
Triángulo dramático en la empresa. Parte III