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jueves, 11 de mayo de 2023

Tácticas de manipulación

El análisis transaccional es una teoría humanista de las relaciones humanas, la personalidad y la comunicación. No puede dejar de aplicarse a las personalidades manipuladoras, a las relaciones de manipulación y a la comunicación que se emplea para generar el vínculo manipulativo. Para que exista manipulación se necesita un mínimo de dos partes, la parte perpetradora y la victima.

El lenguaje manipulativo a menudo se dirige a las emociones y la moral, en lugar de centrarse en los hechos o datos objetivos. Desde el A.T. se expresaría como que el lenguaje manipulativo se dirige al Padre (moral) y al Niño (emoción). La manipulación emocional, al Niño, consigue influir en las percepciones y decisiones de las personas, ya que las emociones suelen tener un impacto poderoso en nuestro pensamiento y comportamiento.

Al apelar a las emociones y la moral, se persegue generar sentimientos de miedo, indignación, simpatía o solidaridad para obtener una respuesta deseada. De esta manera las víctimas tomarán decisiones basadas más en la manipulación emocional que han sufrido que en una evaluación racional de los hechos.

Transacción manipuladora:


Líder (L): "Si no sigues mis instrucciones sin cuestionarlas, mostrarás falta de lealtad hacia mí y el equipo."


Miembro del equipo (M): "Está bien, haré lo que me pides para demostrar mi lealtad."


Respuesta correctora:


Líder (L): "Entiendo que buscas demostrar tu lealtad, pero también valoro tu experiencia y perspectiva. Podemos tener una conversación abierta para entender tus inquietudes y encontrar la mejor solución para el equipo."


Transacción manipuladora:


Líder (L): "Si no trabajas horas extras y sacrificas tu tiempo personal, estarás demostrando falta de compromiso con el proyecto."

Miembro del equipo (M): "No quiero parecer poco comprometido, trabajaré más horas aunque me agote."


Respuesta correctora:

Miembro del equipo: "Entiendo tu preocupación por el compromiso, pero también es importante que cuidemos de nuestro bienestar y equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Podemos explorar formas de mejorar la eficiencia y distribuir las tareas de manera equitativa para alcanzar nuestros objetivos sin comprometer nuestra salud y bienestar."

En estos ejemplos, el líder intenta manipular emocionalmente al miembro del equipo utilizando la lealtad y el compromiso como armas de manipulación. Sin embargo, las respuestas correctoras se centran en fomentar una comunicación abierta, valorar la perspectiva del equipo y promover el equilibrio entre el trabajo y la vida personal.

Al abordar las situaciones desde el estado del yo Adulto, el miembro del equipo establece una relación de respeto mutuo, confianza y colaboración, evitando la manipulación emocional y promoviendo un entorno de trabajo saludable y productivo.

Es importante ser consciente de estas tácticas manipulativas y tratar de separar las emociones (miedo, inseguridad, etc) y la moralidad (compromiso, lealtad, etc.) de la evaluación objetiva de los hechos. 

Al enfrentar argumentos o discursos manipulativos, es útil analizar la evidencia (interesarse por los datos reales, hechos, documentos, etc), buscar fuentes confiables, considerar diferentes perspectivas (qué pasaría si, que podríamos pedir como garantía sí, etc) y reflexionar sobre las propias emociones y sesgos.

Enfrentarse a los fakes news y a la gran distorsión manipulativa que genera cualquier perpetrador en las redes sociales o en los grupos requiere desarrollar habilidades de pensamiento crítico, tener conciencia de las tácticas manipulativas y promover un diálogo basado en la honestidad, la integridad y el respeto mutuo. Esto son formas efectivas de contrarrestar la influencia negativa de la manipulación, constante a través de redes sociales, en nuestras decisiones y acciones.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Ideas, mistificación y emociones

 


"Al estudiar el nacimiento de las ideas, o al menos sus metamorfosis; al seguirlas a lo largo de su camino en sus débiles inicios, en la manera que tienen de afirmarse y hacerse fuertes, en su progreso, en sus victorias y en su triunfo final, se llega a esta convicción profunda, que son las fuerzas intelectuales y morales, no las fuerzas materiales, las que dirigen y mandan en la vida"

PAUL HAZARD


Si partimos de esta “convicción profunda”, se podría deducir, en primer lugar, que existe una lucha de poder entre las ideas de las personas y que ganarán las mejores, desde el punto de vista intelectual y moral, pasando a ser aceptadas y adoptadas por el otro/otros. Una lucha, en la que según Hazard, habrían claros ganadores: fuerzas intelectuales (Adulto) o morales (Padre).

Para que haya lucha han de haber contrincantes con capacidad de defensa o de ataque, si no, estaríamos hablando de sometimiento o imposición sin resistencia, sin lucha. Y si es así, éste poder de la idea “de afirmarse y hacerse fuerte, a sus victorias y a su triunfo final”, sería mera retórica en el sentido Aristotélico, mero artificio a la hora de hablar o escribir de forma elegante y con corrección con el fin de deleitar, conmover o persuadir.

Entonces, si consideramos que es mera retórica, podríamos pensar, en segundo lugar, que Hazard pretende “persuadir” a los demás con esta idea construida desde su “autoridad” intelectual y moral. Y profundizando un poco más en el análisis, bien podríamos reconocer cierta mistificación, la cual, definida por José Luís Martorell, es una sutil forma de manipulación a través de la comunicación, empleada por la figura que generalmente ostenta el control de un sistema de interacción, con el objetivo de mantener su ventaja, ligada al “statu quo” de dicho sistema. O dicho de otra manera más coloquial, sería la habilidad de persuadir al otro para que funcione (piense y actúe) en interés del persuasor y no de sí mismo (incluso en contra de sus intereses).

La conclusión a la que llegaríamos, de ser cierta esta hipótesis interpretativa, es que Hazard estaría alimentado su narcisismo (intelectual y moral) y manteniendo su status quo, a expensas del poder intelectual y moral de los otros (fuera de su status quo). Técnica de la lucha por abajo del perverso narcisista. Lucha en la que el otro pierde sin participar conscientemente.

Sin embargo, yo también podría estar construyendo una mistificación, una explicación plausible, aprovechando una frase, para construir toda una interpretación general e interesada, si yo tuviera algún interés personal en ello.

Vamos entonces a retomar mi primera interpretación del texto, en la que la lucha de ideas es abierta y democrática (todos pueden participar en ella), todas las ideas tienen la misma oportunidad para vencer sobre las otras y todos los que pueden generar ideas (todos los humanos pueden) podrían ganar la batalla, con el único requisito de ser reconocidas como las mejores intelectual y moralmente, por lo que merecerán ser directoras y  obedecidas.

Este "ideólogo" (recordemos que las ideas pertenecen a un alguien) ganador, muy similar al hablante ideal de Chomsky, que conoce su lengua (la esencia de las cosas) perfectamente, y aplica su conocimiento lingüístico (ideas) en el uso real (praxis), sin verse afectado por ninguna condición "gramaticalmente irrelevante", tales como las limitaciones de la memoria o las pequeñas distracciones o errores. Es decir, ese poseedor de tal perfección “intelectual y moral” podría ser el aclamado para el triunfo final.

Luego, el poder estaría reservado para los que respondieran a esa fortaleza ideal. Pero como sucede en la lingüística, en el mundo de las ideas esa posibilidad no existe, porque todos estamos afectados por condiciones muy relevantes que afectan a nuestra intelectualidad: nuestra naturaleza emocional.

El poder del Niño, su poder mágico, creativo, reivindicativo, intuitivo, manipulativo y hedonista. O dicho de otra manera, el poder por abajo, oculto, velado, simulado o clandestino.

Dámaso Alonso nos dice que la emoción discrimina y valoriza entre todas las opciones racionalmente posibles y descarta aquellas que generan malestar, por tanto, la emoción contamina la razón dirigiéndola hacia un lugar cómodo “para el que razona”.

Para Damasio la emoción no sólo participa en las conductas sino que provoca un desencadenamiento de ideas asociadas a ese estado emocional. La comodidad o incomodidad que nos produce la emoción, va a dar lugar no solo a activación de ciertos circuitos neuronales y comportamientos, sino también de ideas asociadas con aquellos.

Cada individuo ha ido construyendo sus emociones, en función de las experiencias vividas y de cómo ha sido su respuesta interna a los eventos externos de nuestra historia personal. Así, todos podemos sentir el miedo, sin embargo, cada persona puede experimentarlo ante eventos diferentes. Alguien puede tener miedo a las arañas, otro puede tenerle miedo a las tormentas. Lo que es común en todos los humanos es que las emociones son una fuerza directiva que forman parte de nuestra naturaleza de seres vivos, y que nos impulsan hacia la vida y el bienestar personal o nos alertan de la muerte y el sufrimiento.

Incluso aunque una idea fuera compartida por todos como la mejor, no podría ser seguida emocionalmente con la misma unanimidad. Esa idea moral e intelectual, vendría respaldada por los deseos y afectos del que la expone, pero no podría contar con la diversidad de situaciones y vivencias que han configurado las necesidades y deseos de los Niños de los otros, incluso aunque sus Adultos y Padres estuvieran de acuerdo.

Incluso, aunque el ganador “ideológico” pueda someter o destruir las ideas y la moral de los otros, mediante la retórica perversa o no, nunca podrá someter a las emociones, que buscando cubrir sus necesidades mantendrán esa lucha contra la idea ganadora, aun cuando ni siquiera sea consciente de contra qué o contra quién está luchando.

Isaiah Berlin dice refiriéndose a los que ejercen el poder por arriba: “aquellos que descansan en los confortables lechos del dogma son víctimas de una miopía inducida, señal que puede ser de contentamiento, pero no de entendimiento de lo que es ser humano”. Se podría matizar, los que descansan sobre el dogma, sobre la idea vencedora, descuentan el poder de la emoción.  

Paul Henri Dietrich también acusa a la parte “perdedora”: “La ignorancia hace a los pueblos crédulos, su inexperiencia e ingenuidad los orillan a confiar con fe ciega en aquellos a quienes atribuyen la capacidad de pensar, de formar opinión y de orientar a sus prójimos.” También aquí podríamos incluir en esta ecuación la parte excluida, añadiría que, es posible que la ignorancia o la confianza ciega sea la parte complementaria para que la mistificación se produzca o las batallas se pierdan, pero es necesario reconocer que los Niños no atendidos y traicionados continúan la guerra indefinidamente.

Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor.


viernes, 30 de julio de 2021

Manipulación o desprogramación de la identidad



Todos podemos ser manipuladores o manipulables. De hecho todos lo somos de una o de otra manera. En beneficio de una vida con autonomía y libre albedrío, en la medida que esto es posible, podemos aprender a detectar y evitar la manipulación. Esto es posible si la persona sabe con qué se enfrenta cuando se halla frente a un programador (manipulador).

Nadie escapa al control mental, desde que nacemos estamos inducidos a determinados pensamientos que nos imponen o referencias mentales que seguir; primero nuestra familia, después la sociedad. Incluso podemos acabar siendo explotados en beneficio de intereses políticos o económicos de un grupo (empresa, asociación, grupo religioso, etc.)

En la mayoría de los casos, se parte de una “buena fe” desde la cual las pautas mentales que nos transmiten son consideradas como sanas y beneficiosas para el individuo y para el grupo, aunque en otros casos, y estos son los que vamos a describir aquí,  son pura manipulación y programación para la obtención de beneficios personales a costa de terceros.

La manipulación la podemos encontrar en cualquier tipo de relación interpersonal, cuanto más cercana, más profunda; la encontramos entre padres y madres hacia hijos, en hijos hacia padres, jefes a empleados, empleados a jefes, entre amigos, etc. En este artículo vamos a hablar del manipulador en la pareja, que llamaremos programador y que puede ser hombre o mujer, si bien en este caso,  hablaremos del programador como hombre y la víctima como mujer, teniendo en cuenta que lo mismo serviría a la inversa. 

En el caso de la mujer, no podemos obviar, que la desigualdad de género, las creencias patriarcales básicas sobre hombres (poder) y mujeres (sumisión) hacen que se sean víctimas fáciles para su reprogramación y se agraven las consecuencias. Aquí no vamos a entrar en la violencia de género, que sería mucho mas profundo de abordar, aunque si podréis reconocer en esta descripción de la manipulación o programación patrones que también se dan en la violencia de género. 

Perfil del programador:

Para poder iniciar su programación ha de ser una persona que inspire admiración en la víctima. El programador es alguien que conoce bien la naturaleza humana y sabe que todos deseamos ser felices. Todos necesitamos afecto, atención y comprensión. Todos buscamos algo mejor en la vida: más sabiduría, más conocimientos, más dinero, mejor posición social, más afecto, más medios, más salud, etc. El programador descubrirá muy pronto cuál es la tecla que necesita tocar en la víctima (carencias - deseos) para despertar y mantener su interés hacia él. Y es muy hábil para detectarlo. Como en las sectas, es muy importante tener presente que, en general, la víctima no se une al programador por su voluntad, es el programador el que la “recluta”.

La imagen que él proyecta es grandiosa en algún área o en todos: profesionalmente, intelectualmente, económicamente, aunque en la mayoría de los casos todo sea falso. Su forma de aproximarse será cortes, perseverante y segura. Irradian encanto y confianza.  Apelan ser guías confiables para conseguir muchos y diferentes deseos humanos, triunfar, tener la familia ideal, la estabilidad definitiva, progresar, viajar, superar situaciones difíciles,  etc. Todo aquello que responda a un deseo íntimo de la víctima será realzado. Aquello que, como veremos, la víctima nunca conseguirá mientras esté a su lado.

Objetivo de la programación:

Convertir a la víctima en dependiente de ellos emocionalmente, de manera que pierdan su capacidad para actuar autónomamente. Subordinar a la víctima. Destruir su identidad (creencias, comportamiento, forma de pensar y creatividad) y reprogramar su personalidad.

En análisis transaccional sería construir una relación simbiótica, en el que el programador utilizaría en la relación el Padre y el Adulto y la víctima sólo podría relacionarse desde su Niño.


 

Estrategia:

1. Fase de captación I: Sorprender a la víctima con un interés “genuino” por ella, bien compartiendo sus sueños y necesidades con ella,  haciéndola sentir importante o bien solicitando su ayuda como persona única y excepcional. La Victima se siente reconocida y halagada. Produce un impacto sorprendente en la víctima porque nunca ella habría esperado, ni pedido tal cosa de esa persona.

2.  Fase de captación II: Crear un vínculo “amistoso” o “amoroso” muy cercano. Llamadas frecuentes, emails, visitas, etc.

3. Fase de captación III: El “bombardeo amoroso” comienza pronto, el programador le enviará mensajes más o menos sutiles de lo la magnífica persona, única, lista o dinámica que es, y así reiterativamente, esto provocará un subidón de autoestima en la víctima.

4. Fase de congelamiento: Sutilmente y de forma gradual pasará a ir destruyendo esa autoestima y su sentido de identidad. Los marcos de referencia que la víctima hasta entonces ha utilizado para comprenderse a sí misma y a su entorno serán cuestionados y eliminados.

5. Fase de aislamiento: Poco a poco los vínculos con el entorno de la víctima se deterioran o se rompen, y,  en algunos casos pierden por completo el contacto con sus familiares y amigos durante largos períodos de tiempo.

 

Perfil de la Víctima:

Personas capaces, idealistas e inteligentes, con grandes valores y empatía hacia los demás. No en todos los casos, pero muy a menudo están enfrentándose a una crisis personal, laboral o emocional, con la correspondiente situación de estrés. La mayoría de las víctimas confiesan que fueron abordadas en un momento de tensión en que eran vulnerables. Al encontrarse con el programador se sienten vigorizadas ante su “bombardeo amoroso”, que les hace sentirse especiales e ilusionadas.

Algunas cualidades de las víctimas facilitan la tarea del programador, como su empatía,  que las hace personas que eluden el conflicto frontal y están dispuestas a no cuestionar los sentimientos e intenciones del otro. Creen en la “buena fe” de las personas.  Son capaces de sacar el relato más positivo de las situaciones y no suelen imponerse para conseguir sus fines, sino que utilizar el diálogo y la argumentación para negociar o convencer, dedican mucho tiempo y esfuerzo a racionalizar las situaciones. No suelen dejarse llevar por emociones o su intuición.  Estas cualidades facilitan la tarea del programador.

Cuando la víctima empieza a sentir las incongruencias, la intensidad de la presión o el control que el programador está produciendo en ella, siente confusión, pero se cuestiona así misma.

¿Por qué no puedo confiar en una persona que me quiere tanto? ¿Hay algo en mí que me impide crecer y aprovechar lo bueno que me llega? ¿Qué está sucediendo que no comprendo? ¿Qué puedo cambiar en mi para que esto no se produzca?

Cuando acaba la fase del bombardeo amoroso y empiezan los conflictos, la víctima focaliza su atención en comprender el problema, es la fase de las incongruencias, la mente de la víctima entra en bucle, se disocia, piensa una cosa y hace otra,   analiza y repasa cada emoción, frase, mirada, lo que dije, lo que el otro insinuó, lo que tendría que haber hecho y no hice, etc. y esto solo le sirve para profundizar en su confusión. Termina concluyendo que necesita más información para comprender lo que sucede, su curiosidad se activa y su interés se potencia, se focaliza más en comprender al programador,  adentrándose más y más en la ciénaga.

Su vida ya ha cambiado, ha empezado el reseteo de su mente. Sus valores, sus principios, sus juicios de cómo han de ser las cosas empiezan a resquebrajarse. Ahora una nueva autoridad empieza a definir su realidad: el programador ya se ha instalado en su mente.

Instalar el nuevo programa se realizará en código binario, ahora eres, ahora no eres. Ahora te miro arrobado, ahora te reprendo, ahora te alabo, ahora te descuento. Ahora te permito, ahora te reprimo. Ahora me intereso, ahora no me intereso. Incrementándose poco a poco los ceros del código.

También tendrán “ordenes” creadas para ser aceptadas y no comprendida. Así pues, la idea que se transmite debe ser vaga y global, a la vez que lo bastante simétrica como para que parezca congruente: “Interésate más por las cosas”, “Se una buena esposa para que todo vaya bien”

El programa se está instalando y la víctima va a reflejar emocionalmente esta nueva reparentalización. La persona que hasta entonces había sido, ahora queda atada y amordazada. Llena de inseguridades y buscando volver a recuperar aquella sensación de poder y vivacidad que tuvo durante la fase de captación.

Todos necesitamos amor, amistad, atención y aprobación en nuestra vida. Casi todos nosotros estaríamos de acuerdo, por ejemplo, en que es maravilloso enamorarse y sentirse ilusionad@s y admirad@s. Todos por tanto podemos ser víctimas de un/a programador/a.  

Nuestros deseos siempre permanecen activos, solo una personalidad muy bien construida sabe que todas estas atenciones no son gratis, no aparecen por arte de magia, sino que en las relaciones sanas se construyen de manera natural con el tiempo y desde una participación bidireccional. En las relaciones sanas también se respetan la integridad personal y las diversas relaciones que cada uno ha construido y no se pretende cambiar al otro o que sólo se focalice en la relación.

El programador, necesita que todo suceda muy rápido, actúa unilateralmente y se dispone a ser la única fuente emocional y moral de la víctima para controlar su mente.

¿Por qué cuando la gente alrededor de la víctima le advierten del peligro al detectar las señales, ella no reconoce que está siendo víctima? Por ejemplo, cuando unos amigos, le advierten que él le está faltado al respeto, o de un engaño,  ella justifica o descuenta la importancia del hecho. La respuesta es simple y profunda,  porque todos necesitamos sentir que poseemos el control de nuestra propia vida. 

No nos gusta creer que no tenemos control sobre los que nos ocurre, así que organizamos la realidad de manera que tenga sentido para nosotros y nos aleje de la vulnerabilidad. Por ejemplo, cuando nos enteramos de que a alguien le ha sucedido algo malo (tal vez le han maltratado o violado), nuestro primer impulso puede ser tratar de encontrar una razón que explique por qué aquella persona ha sido víctima. ¿Paseaba él o ella en el momento «inadecuado» por un barrio «peligroso»? ¿Había cometido la víctima un hecho anterior que despertara la agresividad del otro? Las personas inconscientemente buscan una relación directa de causa-efecto para sentir control sobre lo que nos sucede: si algo malo le ha ocurrido, entonces tiene que haber hecho algo mal. Este tipo de respuesta se denomina revictimización. 

Culpar a la víctima nos permite que nos distanciemos de la posición de la víctima real, por el dolor y la sensación de vulnerabilidad que nos produciría. De esta forma, nos decimos a nosotros mismos: «Esto no me pasaría a mí porque soy diferente. Yo haría o habría hecho tal o cual cosa». La gente quiere creer «que nunca les pasaría a ellos» porque que son más fuertes y mejores que los que han sido víctimas de la manipulación.

Nuestra necesidad de creer que somos invulnerables es, en realidad, una debilidad de la cual se aprovechan fácilmente los programadores. De hecho esta debilidad humana la utilizan en la primera etapa, entre sus bombas amorosas, ellos van a destacar tu personalidad o tus cualidades tan sorprendentes. Podrán decir que te ven cómo piezas únicas, diferente al resto de los mortales que no  tienen tus capacidades y tu inteligencia.

Sus técnicas de control mental van a servir para para cambiar el sistema de valores de la víctima, sin que ella sea consciente, para finalmente hacerla dependiente y sin capacidad de razonar; sus efectos son devastadores.


Técnicas

Veamos algunas:

Control de la información (Adulto), control del pensamiento (Padre) y control de las emociones (Niño). Si modificamos un estado del yo, los otros dos se modificarán. Si conseguimos cambiar los tres, desaparecerá la persona que era.

Un individuo puede tolerar sólo una cierta discrepancia entre sus pensamientos, sentimientos y comportamiento, que, en definitiva, son los diferentes componentes de su identidad. Por tanto, si cualquiera de estos tres componentes se modifica, los dos restantes cambiarán para reducir la disonancia cognitiva. 

La disonancia cognitiva hace referencia a:

  • la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona que tiene al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto
  • por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias.
  • dos  mensajes contradictorios al mismo tiempo (verbal o no verbal)

  
El individuo necesita mantener un orden y un sentido interno. Necesita pensar que actúa de acuerdo con su propia imagen y sus propios valores. Si por cualquier motivo su comportamiento cambia, también cambian su propia imagen y sus valores para mantener el equilibrio.

El programador crea a propósito disonancias cognitivas en la víctima y las utiliza para controlarla.

El control del comportamiento

Incluye el control de su entorno -el lugar donde vive, qué ropa viste, qué come, cuántas horas duerme-así como su trabajo, aficiones, rituales y otras acciones que realiza.

El programador controlará el tiempo libre y su comportamiento, bien asignando tareas, bien solicitando ser esperado para realizar cualquier acción o participar en ella, bien ocupando todo su tiempo o bien solicitando ser informado de todo para evitar “preocuparse”.

Cuando todo el comportamiento de la víctima está tan controlado por el programador, este ya puede castigar o premiar ante cualquier movimiento que se aleje de lo esperado. Saben que si controlan su comportamiento (Adulto),  el Niño y el Padre vendrán a continuación.

Control del pensamiento o control del Padre

Proceso de adoctrinamiento. Lo bueno y lo malo. Los buenos y los malos. El programador es capaz de responder a todas las cuestiones planteadas por cualquier problema o situación. La víctima no necesita pensar y si lo hace será sistemáticamente descontada y reconducida al pensamiento único.

Se utiliza la negación («Lo que dices no ocurre en absoluto»), la racionalización («Esto ocurre porque hay una razón muy buena para que así sea»), la justificación («Esto sucede porque tenía que ser así»), y el deseo intelectual («Me gustaría que fuese verdad, así que tal vez lo es»).

Si la víctima contraargumenta, se producirá el rechazo pleno, interpretándose como un ataque personal. No se aceptará ninguna crítica. La crítica será inmediatamente convertida en un “defecto” de la víctima, la cual finalmente aprenderá a culparse a sí misma y a poner más esfuerzo para sintonizar con el programador.

 

Control emocional o del Niño

El programador también intenta manipular las emociones de la víctima. El miedo y la culpa son las herramientas necesarias para mantener a la gente bajo control. La culpa es, con toda probabilidad, el arma emocional más sencilla y eficaz que existe para conseguir la conformidad y la sumisión.

El miedo se utiliza para paralizar a la víctima y se puede hacer de dos formas. La primera es la creación de un enemigo exterior: el mundo frío y cruel que tendrías sin mí. Y la segunda, es miedo al castigo (violencia psíquica o física) si no se hace lo que se espera.

Las emociones de la víctima se redefinen durante el proceso. El programador puede decirle cuando ella está expresando tristeza, que realmente ella sólo está tratando de manipularle y por tanto merece toda su rabia y su desprecio. Obligándola, a partir de entonces, a esconder su tristeza y proyectar otras emociones aceptadas.

Los afectos o vínculos fuera de la relación con otras personas serán redefinidos o suprimidos en función del interés del programador.

Usan regularmente la técnica de recompensa y castigo que mantiene a la víctima en constante desequilibrio y produce una sensación de dependencia e indefensión.

La técnica emocional más efectiva es la creación de fobias. De forma más o menos sutil, el programador, va a convencer a la víctima de que su vida sin él sería desastrosa, que no podría conseguir “sobrevivir”.

La estructura de una fobia incluye diversos componentes internos que interactúan originando un círculo vicioso. Estos componentes incluyen los pensamientos preocupantes, las imágenes internas negativas y los sentimientos de temor y de estar fuera de control. A veces, el simple hecho de pensar en el objeto temido puede poner el ciclo en marcha.

Algunos programadores experimentados consiguen que la víctima tenga fobia a abandonar la relación debido a sus reacciones físicas y emocionales al imaginar lo peor. La mayoría ya han invertido demasiado en la relación, su situación y estabilidad interna es precaria y las imágenes que se le han sugerido sobre sus posibilidades fuera de “la protección” de  su programador son devastadoras. Los programadores saben cómo implantar de forma efectiva en el subconsciente de la víctima, vívidas imágenes negativas sobre lo que podría suponer para ella la ruptura, que hacen muy difícil, cuando no imposible,  que ella pueda imaginar siquiera la posibilidad de ser feliz y tener éxito fuera de esa relación.

Cuando se programa el inconsciente para que acepte las imágenes negativas, éste se comporta como si fueran realidad. Haz la prueba del limón, imagínate un limón, córtalo por la mitad, nota su jugo, acércatelo a la boca. ¿Qué has sentido en tu boca? A pesar de que todos estos pensamientos no representan la realidad, la víctima está tan condicionada para suprimir su parte racional que ni tan sólo se da cuenta de su necesidad de marcharse. La víctima ya no puede generar imágenes positivas de sí misma sin ser dependiente del programador.

 

Porqué es tan difícil salir?

Porque la victima sufre contaminación y confusión y pierde su posibilidad de elegir. La programación ya está terminada, su nuevo Padre, Adulto y Niño están creados. Con una autoestima por los suelos, un razonamiento contaminado por las nuevas creencias sobre su identidad, las posibilidades de salir del lazo son escasas.

Nuestras creencias son el medio más especializado que tenemos para procesar la información y para determinar nuestro comportamiento. Estas creencias, la mayoría inconscientes, van a configurar nuestra realidad. Poseemos un cierto grado de control consciente con nuestra parte racional, pero hay muchísimas más creencias que se disparan paralelamente y muy rápidamente a nivel inconscientemente. La mente consciente tiene un estrecho campo de atención y es más lenta. También tenemos todos incorporados una amplia capacidad para la fantasía y la visualización, parte esencial del ser humano. En Análisis Transaccional le llamamos Padre (Creencias-Pensamiento), Adulto (Razonamiento-Datos) y Niño (Lo sentido-deseado).

Nuestros estados del yo PAN funcionan correctamente cuando disponen de un suministro de información coherente. Si ante un mensaje enviado, espero una respuesta coherente y esta no se produce, la incoherencia se instala en mí. Necesito encontrar la coherencia para terminar el proceso de pensamiento y si no la encuentro el proceso entra en bucle. Si somos sobrecargados con informaciones incoherentes,  la mente se «adormecerá» como medida de protección, o, en términos de programación informática, se bloquea el proceso. Se nublan las ideas y entras en confusión; las razón ya no trabajan correctamente. En tal estado de debilidad, las personas son muy vulnerables a las sugestiones de los demás. Son más dóciles.

Nuestras creencias son marcos de referencia para poder estructurar la realidad. Si modificamos un marco de referencia, la información recibida será interpretada de una manera diferente. Por ejemplo, las creencias o marco de referencia  que justifican que una mujer africana acepte o practique la ablación genital, entre otras, son  que lo consideran fundamental para su “purificación”, que es una limpieza tan importante y necesaria para la mujer que, si no pasa por la práctica de la ablación, no se le permitirá tocar los alimentos, así pues, pierde la posibilidad de alimentar a sus hijos. O que durante el parto, si la cabecita del bebé llega a tocar el clítoris de la madre, habrá riesgo de muerte tanto para el bebé como para la madre. Estas creencias son reforzadas por el premio y el castigo para que no se puedan cuestionar, ya que cualquiera que se aparte de la norma puede enfrentarse a la condena, el acoso y al ostracismo. El castigo hace que ni siquiera las consecuencias nefastas de esta práctica como las hemorragias, muertes, infecciones, lesiones crónicas, etc. sean percibidos como suficientes razones para rechazar la ablación. Para que estas mujeres pudieran tomar conciencia de cómo esta práctica las perjudica tendrían que cambiar su marco de referencia, un nuevo marco de referencia que pudiera aceptar los nuevos datos.

Cuando una persona es programada mediante un proceso de control mental, se le han destruido o neutralizado sus marcos de referencia para valorar la experiencia y por lo tanto acepta con frecuencia los marcos de referencia que le ofrece el programador.

La mayor parte de las víctimas de los programadores confían en el programador porque cuando lo conocieron, a él o a ella, nada hacía pensar que fueran desconfiables, al contrario, transmitían una sensación de «confianza» que les permitió franquear las defensas de la víctima. Por lo general, son grandes conversadores o escuchadores pero sin llegar a parecer demasiado astutos. La «astucia» les denunciaría. El programador solo quiere evaluar a su víctima, montar el código, coger el beneficio y si ya no obtiene beneficios, huir.



sábado, 30 de junio de 2012

Las 48 Leyes del Poder

L

as 48 Leyes del Poder es un libro del 1998 escrito por Robert Greene . Greene toma elementos de autores como Nicolás Maquiavelo y Sun Tzu , así como ejemplos históricos de figuras como Franklin Delano Roosevelt , Winston Churchill , Isabel I de Inglaterra , Iván el Terrible , PT Barnum , Otto von Bismarck , Miguel Ángel , Napoleón , Talleyrand , Luis XIV , Casanova , Henry Kissinger , Yellow Kid Weil , Al Capone , Cao Cao , Lola Montez , Liang Chuko , Baltasar Gracián , Mata Hari , Mao Tse-tung , Madame de Pompadour , José Duveen , Henry Kissinger , César Borgia , Genghis Khan , Julio César , Pancho Villa , Liu Pang , y Ninon de Lenclos . Aquí tienes un resumen de estas Leyes, algunas te serán muy familiares y otras te sobrecogerán. Y recuerda, el poder es tuyo si alguien crees que te lo está usurpando reflexiona en cómo tú estás colaborando (qué esperas obtener).


jueves, 17 de mayo de 2012

MANIPULACIÓN Y TRIÁNGULO DRAMÁTICO



El Triángulo Dramático de Karpman es un modelo psicológico que describe tres roles comunes que las personas adoptan en situaciones conflictivas: el Perseguidor, la Víctima y el Salvador. Cada uno de estos roles puede ser una forma de manipulación, ya que cada uno busca beneficios ocultos.

El Perseguidor

El Perseguidor es el agresor en el triángulo. Este rol puede ser una forma de manipulación, ya que el Perseguidor puede usar la intimidación y la culpa para controlar a los demás. El beneficio oculto para el Perseguidor puede ser el poder y el control. Al mantener a los demás en un estado de miedo o culpa, el Perseguidor puede sentirse en control de la situación.

La Víctima

La Víctima es el objetivo del Perseguidor. Este rol también puede ser una forma de manipulación, ya que la Víctima puede usar su sufrimiento para obtener simpatía y atención. El beneficio oculto para la Víctima puede ser la atención y la simpatía que recibe de los demás. Al presentarse como una Víctima, pueden obtener el apoyo y la atención que desean.

El Salvador

El Salvador es el que intenta resolver el conflicto entre el Perseguidor y la Víctima. Este rol puede ser una forma de manipulación, ya que el Salvador puede usar su posición para sentirse necesario y valorado. El beneficio oculto para el Salvador puede ser la validación y el aprecio que recibe por sus esfuerzos para ayudar. Al asumir el papel de Salvador, pueden sentirse valorados y necesarios.

Ejemplo:

Supongamos que en un entorno laboral, María es el Perseguidor, Juan es la Víctima y Pedro es el Salvador.

María constantemente critica el trabajo de Juan, lo que hace que se sienta inseguro y estresado. Juan se presenta ante los demás como víctima de las críticas de María, buscando simpatía y apoyo de sus colegas. Por otro lado, Pedro interviene tratando de resolver el conflicto entre María y Juan, ofreciendo consejos y mediando en sus disputas.

En este ejemplo, María se siente poderosa al controlar a Juan mediante la crítica, obteniendo así poder y control en la dinámica laboral. Juan, por su parte, busca atención y simpatía de sus compañeros al presentarse como la víctima de las críticas de María. Finalmente, Pedro se siente necesario y valorado al intervenir para resolver los conflictos entre María y Juan, obteniendo así validación y aprecio de sus colegas por sus esfuerzos para ayudar.

Conclusión

El Triángulo Dramático de Karpman es una herramienta útil para entender cómo las personas pueden manipular a los demás en situaciones conflictivas. Sin embargo, es importante recordar que estos roles son dinámicos y pueden cambiar a lo largo de una interacción. Al entender estos roles y los beneficios ocultos que cada uno busca, podemos ser más conscientes de la manipulación y trabajar para establecer relaciones más saludables y equitativas.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

El triángulo dramático de la manipulación en la pareja. Lobos con piel de cordero




Proceso de manipulación:

1 El manipulado toma una decisión o tiene un comportamiento que no cuenta con la aprobación del manipulador aunque sea lícita y sana, o simplemente no está teniendo el comportamiento que el manipulador desea para su propio beneficio.

2 El manipulador prepara y ejecuta el castigo (PERSEGUIDOR): "ignorándolo", amenazando con dejar la relación, "sumiendose en una depresión", "no colaborando en lo que habitualmente colaboraba", es decir, utilizará técnicas de agresividad activa o pasiva, nunca expresará su disconformidad real o su necesidad asertivamente.

3 Cuando el manipulado empieza a sentir este cambio de actitud, actitudes pasivas o agresivas explícitas, empezará a sentir que él/ella ha hecho algo "malo" y que hay un problema que resolver que no logra "adivinar" y empezará a buscar explicaciones de lo que está pasando buscando "el razonamiento lógico" en lo que nunca lo hay  o entrará en una sensación de "confusión" (VICTIMA).

4 Cuando el manipulado empieza a sentirse cansado de sentirse VICTIMA (culpa, rábia, vergüenza) y tener UN PROBLEMA cambia a PERSEGUIDOR y decide abordar el tema y confrontarlo,  ya ha reunido los suficientes datos para explicarle al otro/a lo antinatural de su conducta y los daños que le generan.

5 Ante la confrontación del manipulado, el manipulador pasa a posición de VICTIMA (sacará todo su repertorio de penas, complejos, malas experiencias, presiones, incapacidades, miedos y mostrará su necesidad de ser ayudado y comprendido por el manipulado para resolver SU PROBLEMA)

6 El manipulado pasará automáticamente al rol de SALVADOR, se olvidará en ese momento que la victima real en todo el proceso ES ÉL O ELLA y se enfocará en colaborar con el manipulador y con sus objetivos.

De ahí que el complementario de un manipulador sea habitualmente un SALVADOR (exceso de empatía, necesidad de ser útil, sentirse necesitado, etc)  y que el manipulador utilice su rol favorito de VICTIMA (necesidad que otros hagan para o por él/ella).

Los manipuladores son lobos con piel de cordero, que parecen encantadores y sufridos, cuando en realidad son amenazadores: emplean el miedo, la obligación y el sentimiento de culpa para lograr que hagas lo que ellos quieren en vez de lo que deseas. Ven a los demás como marionetas en sus manos y, cuando las personas no responden a los hilos invisibles que ellos mueven, pasan a las amenazas.

Sus intimidaciones asumen distintas formas, pero en el fondo todas significan lo mismo: "Sufrirás si no te comportas como quiero". Cuando se salen con la suya nos rodean con una reconfortante intimidad; cuando no lo logran apelan a sus tácticas.

Para escapar de su extorsión emotiva y no volver a caer en una emboscada, hay que entender cómo funciona la manipulación, enfrentarse a ella y definir estrategias para cada situación.

El manipulador utiliza el miedo, la obligación y la culpa como instrumentos para obligarnos a ceder: nos hacen temer las consecuencias de no plegarnos a sus deseos, sentirnos obligados a satisfacerlos o que sentiremos remordimiento si no capitulamos.

Debemos diferenciar entre el psicópata cuyas manipulaciones están en la estructura de su personalidad y entre manipulaciones hechas por personas que intentan luchar por su supervivencia, que aún teniéndo empatía, han recibido muchos golpes e intentan "ocultarlo" convirtiéndose en un manipulador, coloquialmente se le suele llamar "que tienen mucha calle" (en cuyo caso, estará manipulando inconscientemente y sin la intención de causar daño, sino a modo de protección). Estos últimos pueden cambiar su conducta, los primeros no.

Siendo verdad que la infancia pudo ser muy dura para los manipuladores, no todas las personas que tuvieron infancias duras terminan desarrollando conductas manipulativas, por tanto, esto no les puede justificar o determinar.

Una característica de los manipuladores es que cuando intentas hablar de emociones con ellos tienes una sensación como "de vacío". Aunque socialmente parezcan encantadores, o por lo menos educados, si los sacas de los tópicos no saben hablar de sentimientos positivos, porque en su infancia, o bien no hubo nadie que pudiera enseñarles, o lo único que pudieron adquirir fue miedo, un miedo visceral y atroz que les consume por dentro. Por supuesto, lo negarán y proyectarán.

El miedo profundo o vacío interno les hace ser muy inseguros a los manipuladores, esta inseguridad la proyectan en los demás y la compensan haciendo ver que sólo ellos tienen la verdad.

Sienten miedo ante la evaluación social. Necesitan dar una buena imagen. La inseguridad les lleva a ser muy temerosos en sus relaciones sociales. Aunque aparenten todo lo contrario, tienen un miedo atroz a la evaluación y se ponen nerviosísimos cuando se encuentran en un medio social amplio y puede ser descubierto su carácter manipulador.

Llegado a este punto, es importante señalar que para que el manipulador logre sus objetivos ha de contar con la contraparte, el manipulado. Aquí es dónde se puede trabajar para evitar la manipualción. Esto implica un trabajo personal de autoconocimiento y desarrollo personal. Cuanto más se conozca uno a sí mismo y más desarrolle su autoestima y asertividad, menos probabilidades tendrá de convertirse en víctima, mejor preparado estará para captar al manipulador antes de caer en sus redes. De lo contrario, el miedo, la inseguridad, y las heridas pasadas nos llevarán a complementar al manipulador, siendo sus victimas.

Es cierto que el manipulador emplea tácticas tan sutiles,  para que el manipulado no "se entere" de que está siendo manipulado,  que es complejo detectar la manipulación en un primer momento si no estás enfocado en ello. El manipulador utiliza sutiles comentarios, comentarios generalizados, la negación incluso ante la evidencia, etc.

El perfil del manipulador es bastante atractivo, sobre todo para un/a SALVADOR, en un comienzo se presentan como encantadores/as y sufrientes, la vida no los ha tratado bien (VICTIMAS). Inspiran compasión y deseo de protegerlos/as. Cuando ya han conquistado a su presa los manipuladores empiezan a mostrar su verdadera personalidad: utilizan el miedo y el sometimiento e inspiran culpa en el otro, las formas que utilizan para ello son exquisitamente sutiles o burdas, dependiendo del estado y el momento de la relación.

Yo soy Yo y Tu eres Tu
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas y,
Tu no estas en este mundo para cumplir las mías.
Tu eres Tu y Yo soy Yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,
y coincidimos, es Hermoso.
Sino, pocas cosas tenemos que hacer juntos.
Tu eres Tu y Yo soy Yo.
Falta de amor a Mi mismo,
cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falta de amor a Ti,
cuando intento que seas como yo quiero.
En vez de aceptarte como realmente Eres.
Tu eres Tu y Yo soy Yo.
Fritz S. Perls (1893-1970)