domingo, 30 de diciembre de 2018

El conflicto y la soledad y los Juegos Psicológicos



Si pedimos a la gente que haga asociaciones con la idea de conflicto, posiblemente escucharemos cosas como "terrible", "aterrador", "doloroso", "ganadores / perdedores", ''gritos'' '' portazo '' ''rechazo'' y similares. Estas palabras reflejan una incomodidad general ante el conflicto.

Una definición breve, clara y neutral del conflicto sería describirlo como una colisión de intereses y / o necesidades. Según esta definición, todos tenemos conflictos con frecuencia, especialmente porque dos (o más) individuos desean y / o necesitan lo mismo al mismo tiempo, y, como tú bien sabes. esto suele pasar.

El conflicto no es, en sí mismo, antagónico. Sin embargo, desde el nivel de Guión, la mayoría de las personas y grupos tienden a tener algunas creencias negativas (Estados del Padre del Yo) y, a menudo, temerosas (Estado del yo Niño) sobre los conflictos, generalmente creen y sienten que los conflictos son malos y que deben evitarse siempre que sea posible.

Seguro que habrás oído a mucha gente definirse como “alguien al que no le gustan los conflictos” o que “evita los conflictos” por “principios”. Pretendiendo evitar los conflictos y en lugar de enfrentar el conflicto de manera efectiva, muchas personas terminan jugando Juegos Psicológicos.

Una gran parte de la decisión de no involucrarse en conflictos (o de rechazarlos) normalmente se ha originado en la infancia. Por ejemplo, al tener conflictos cuando eran niños se les castigo con el aislamiento, ésto les ha podido crear fuertes creencias de Guión sobre el conflicto, por ejemplo, '' Si no estás de acuerdo y/o tomas una posición contraria, no te hablo (miro, encierro en tu habitación, etc)''.

También puede ocurrir, en otros casos, que los padres no hayan sido buenos modelos a la hora de lidiar con los conflictos. Esto puede variar desde que evitaron los conflictos la mayor parte del tiempo o comenzaron muchos conflictos en su presencia, pero nunca “les vio resolverlos" (seguramente porque eran jugadas del Triángulo Dramático que repiten una y otra vez) . Por lo tanto, no aprendieron habilidades adecuadas para manejar los conflictos.

Sobre la base de este tipo de experiencias infantiles, se pueden deducir dos buenas razones para evitar conflictos, el primero es el miedo al conflicto (Estado del Yo Niño) y el segundo es no saber cómo lidiar con él. No hay un modelo parental (Estado del Yo Padre Interno) que tranquilice al Niño Interno y le ofrezca seguridad y protección frente al conflicto.

Por ambas razones el conflicto se presenta como una amenaza y gracias a la ciencia ya sabemos que ante una amenaza nuestro sistema simpático se prepara para la lucha, huida o parálisis. Físicamente nos ponemos tensos, entre otras cosas, y bioquímicamente empezamos a producir cortisol y otras hormonas que harán que nuestro cuerpo y mente se centren en la amenaza, si la amenaza se resuelve, el sistema parasimpático hará que recobremos la calma, pero si no conseguimos resolver la percepción de peligro, el estrés se puede convertir en crónico.

Se sabe que un nivel elevado y crónico de cortisol afectará de forma directa a nuestros procesos cognitivos. Es decir, competencias como la memoria, la atención, la resolución de problemas o incluso la toma de decisiones pueden verse afectadas.

La capacidad para adaptarse al estrés continuado está determinada como hemos descrito arriba por el aprendizaje y el desarrollo de estrategias de afrontamiento eficaces y esto se suman a la forma en que una persona percibe la situación.

Desde el AT, un modelo de pensamiento no resolutivo y que generador de estres continuado es el siguiente:


Un modelo de diálogo interno más eficaz sería el siguiente:



Con todo ello, no es difícil deducir que la actitud ante el conflicto es lo que crea los verdaderos problemas y ansiedades que muchas personas experimentan y no los intereses enfrentados que lo han producido.

De ahí que muchos conflictos sean la puerta a la soledad, soledad del que decide alejarse o soledad del que se queda sin resolver el conflicto. Además de las perdida de salud física y psicológica que el estrés crónico puede causar.

En cualquier caso nos aleja de la cálida intimidad y en el mejor de los casos nos mantiene “acompañados” en relaciones mediante Juegos Psicológicos obteniendo sus fríos y duros beneficios finales.

Trabajar para aprender habilidades en la resolución de conflictos es básicamente cambiar la parte de nuestro Estado del Padre que nos limita y construir un Padre interno que nos empodera, proteje y guía sanamente.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Reparentarización o el camino al equilibrio interno

Las constantes crisis de muerte y renacimiento

Nuestra primera gran crisis ocurre en el parto. Nuestro mundo perfecto, donde todo estaba organizado y bien organizado se destruye un horrible día y se nos lanza afuera, sin tener ni idea de lo que nos espera.

Lo normal sería que no pudiéramos sobrevivir, porque somos las criaturas menos preparadas de la naturaleza para andar solos afuera del útero materno,  divino lugar en el que todas nuestras necesidades están cubiertas sin siquiera tener que pedirlo. En términos de AT, y para simplificar (no es así tan simple, pero aquí nos servirá) diremos que Estado del Yo en el Útero es un círculo perfecto. Sólo está el Niño. No es un Estado del Yo, es el Yo mismo. No existe nada mas que yo y todo es para mi, todo está bien, haga lo que haga. No tengo que luchar por mi supervivencia, mi supervivencia está garantizada automáticamente.





Si, es al útero al que se debe referir en clave metafórica la religión católica cuando hablan del paraíso de Adán y Eva del que fueron expulsados.

Y de pronto ese Rey de Reyes que andaba tan tranquilo se encuentra que tiene carencias, que tiene frío, calor, hambre, escozor, dolores, incomodidades,  que no entiende que son y porqué, pero que no le gustan y que lo quiere evitar. Buscará siempre el placer y el sosiego de su paraíso perdido en el que todas sus necesidades estaban cubiertas.

Menos mal que al nacer, como cualquier otro animalito, de fábrica,  ya traemos instalados ciertos programas absolutamente necesarios para nosotros. Programitas que hacen que funcione la respiración, la regulación cardiaca, la circulación de la sangre, la digestión, etc, que sin que tengamos que atender las tareas de supervivencia nosotros de forma consciente, nuestro cuerpo las realiza de manera inconsciente y automática. Gracias a nuestro sistema nervioso autónomo o vegetativo nuestro cuerpo funcionará de la mejor manera posible para cubrir todas nuestras necesidades internas.

Digamos que es la parte del útero que siempre llevaremos encima, la parte protectora y nutritiva que se nos ha regalado, que trabaja día y noche, segundo tras segundo para mantenernos con vida y de la mejor manera posible. La mayoría no somos consciente de que esa parte tiene una importancia tan vital en nuestro bienestar y  por eso, a veces, no la tratamos adecuadamente. Pero eso es otro tema.

Bueno, volvamos al bebecito o bebito perdido en el espacio del afuera y rodeado de un mundo que desconoce, del que no tiene ni idea, que no sabe cómo le va a afectar (recuerda que el estaba en su yo mismo tan ricamente satisfecho). Ahora empieza a sentir cosas que no le gustan y cosas que si le gustan. Menos mal que su parte automática del sistema autónomo también tiene una función muy interesante que le ayudará a relacionarse con el mundo. Es una parte que le moverá buscando y expresando el placer y rechazando el displacer. Estas acciones  estimularán a su entorno a cubrir sus necesidades, o no, ya veremos, ahora ya no es automática la respuesta.

El sistema autónomo activará el sistema simpático para que reclamemos, nos quejemos, gritemos, nos agitemos, busquemos, rechacemos, etc. Es decir, el sistema simpático hará que busquemos evitar las emociones negativas que nos provoca alguna incomodidad o amenaza y nos impulse a demandar que nuestra comodidad o seguridad sea restituida. Inmediatamente recuperado el estado deseado,  la activación automática del parasimpático permitirá regenerar todo nuestro organismo y volver a un cómodo equilibrio interno en el que todo volverá a funcionar de forma optima.

Aquí es dónde el programa por defecto puede tener dificultades. Este programa, es un tanto más complejo de ejecutarse y ser eficiente, porque a medida que vayamos interactuando con el mundo y cocreandolo con los demas, nuestras respuestas internas van a estar muy conectadas a esa otra realidad externa y nuestra interpretación. Ahora,  al contrario de cuando estábamos en el útero materno, que no teníamos ninguna responsabilidad en cubrir nuestras necesidades, no podíamos elegir, ahora sí. 

Una vez que estamos en la intemperie del “afuera” tenemos que aprender a responsabilizarnos de nuestro proceso de reequilibrio, desarrollando una conciencia (Adulto) y una voluntad y guía (Padre) que nos permita volver al equilibrio u homeostasis interna.

En el largo camino de aprendizaje (los humanos somos muy lentos en esto) es cuando intervienen papa y mamá y todos esos mayores que nos rodean y nos dicen (o vemos cómo lo hacen) cómo estar bien con nosotros mismos y con el mundo. De todos esos mensajes iremos formando nuestro Estado del Yo Padre. Esta será la teoría que estudiaremos para luego prácticarla durante la vida. Se instalará en nosotros como un sombrero del que apenas somos conscientes. Dice Kurtn Lewin “Nada más práctico que una buena teoría” . Y así es cuando las teorías nos ayudan a manejarnos tanto en los buenos como en los malos momentos. Sin embargo, no siempre las teorías son las adecuadas, incluso si son adecuadas en algunos momentos, no tienen porqué seguir siendolas en otros.

  Y no hace falta que a estas alturas te diga, que a pesar de los siglos que llevamos practicando esto de mantener la homeostasis o el equilibrio interno y el externo, parece que no es algo en lo que todo el mundo haya coincidido en cómo hacerlo. Mas bien discrepamos bastante.

Por eso podremos ver sombreros de muchas clases.


El Estado del Yo Padre es un programa que pasa de padres a hijos y de generación en generación y de sociedad en sociedad con pocas actualizaciones. Precisamente porque pretende ser sencillo, claro y  eficaz. No se roba, no se mata, no se meten los dedos en la nariz, no se grita, en fin… valores absolutos y el más absoluto de todos "no es no", o "no porque lo digo yo y basta".

Los mayores suelen dar al pequeño proyecto de adulto aquellas reglas generales que a ellos les dieron, y que ni siquiera han reflexionado si funcionaban o no, porque normalmente las reglas del Estado Parental no se cuestionan, a no ser que te interese complicarte la vida e invertir mucho esfuerzo. Sabemos que el esfuerzo, en general, lo preferimos evitar. Por tanto “esto es así porque es así y punto” nos ahorra mucha energía.

Otros mensajes parentales que son introyectados en el Estado del Yo Padre, de manera más discreta pero no menos inefable, es la manera de ver el mundo de los padres. Por ejemplo, Lucas odiaba que su padre catalogara a la gente como los cultos y los que no saben hacer la “o” con un canuto. Él rechazaba y renegaba de esta visión tan soberbia sobre la gente, le parecía muy fascista y poco humilde, lo cual le llevó a rebelarse una y otra vez contra los discursos morales e ideológicos de su padre y elaborar una ideología totalmente opuesta progresista y solidaria. Además de las discusiones que mantenía con su padre sobre lo absurdo de las “clases sociales”,  él  se relacionaba con los otros de forma “ritual”, creía que debía invitar a su casa a todo tipo de gente sin distinción de clases ni erudiciones, eso le hacía sentirse en paz con lo que “tenía que ser” reactivo. Él se cree en la antípodas ideológicas de su progenitor, y eso parecería a cualquiera que lo escuchara y lo observara, si no se quedan el tiempo suficiente como para descubrir en su discurso, en debates apasionados, y en momentos de apuro emocional, una clara tendencia a clasificar a la gente y abortar el conflicto juzgando al otro como… cateto.


Si, el Estado del Yo Padre es como un sombrero que ni siquiera sabemos que llevamos puesto pero que todo el mundo ve. La gente ve el tipo de sombrero que llevamos y a veces ya no ve lo que hay debajo de él, nuestro sombrero nos etiqueta socialmente, ante el otro y nos define incluso ante nosotros mismos. Y esto ocurre,  pese a que el sombrero sea la parte menos nuestra, la que menos representa a ese ser que realmente somos, ese bebecito que lucha cada día por cubrir sus necesidades fuera de su maravilloso útero.



Afortunadamente la naturaleza (ya sabéis de su sabiduría) nos otorga una herramienta más para que podamos coordinar el sombrero con el bebito, no vaya a ser que el sombrero asfixie al bebito y en vez de protegerle lo anule y/o maltrate (hay sombreros muy peligrosos). El cerebro poco a poco va desarrollando un área que le permite reflexionar sobre sí mimo, sobre lo que aprende, sobre lo que significan sus emociones, sobre su sombrero. Es la última área que terminamos de desarrollar,  es la corteza prefrontal. De esta área dependerá nuestra capacidad de razonamiento, permitiendo el pensamiento lógico y la consciencia. Es una de las áreas más relevantes a la hora de poder adaptar nuestra conducta a las situaciones en el aquí y ahora, además de permitirnos realizar operaciones cognitivas complejas.

Termina de desarrollarse en las chicas sobre los 21 y 22  años y en los chicos sobre los 30 según algunos investigadores (me ahorraré el chiste fácil). De ahí que la adolescencia sea tan dura, padres e hijos, ambos sufren el retraso en el desarrollo de corteza prefrontal.

Así pues, la corteza prefrontal, el Adulto,  es la parte que más tarde termina de desarrollarse y casualmente la que más pronto empieza a deteriorarse.


Permitidme pensar que empieza a deteriorarse cuando el bebito ha construido un lugar mas seguro en su “afuera”, que le permite cubrir sus necesidades, que ahora conoce y sabe cómo satisfacer de manera autónoma.






sábado, 22 de septiembre de 2018

Transacciones, diálogo interno y autocompasión


La comunicación negativa afecta a nuestras relaciones. Los estudios demuestran que necesitamos 5 interacciones positivas para compensar cada interacción negativa que tenemos con alguien cercano a nosotros.

Para que una comunicación sea considerada positiva o exitosa se debe de cumplir con los siguientes requisitos: El estado del yo desde donde yo emito es respondido desde el estado del yo al que yo me dirigía.

El esquema sería el siguiente:

1. Lo que dices (tu estado de yo activado)

2. La respuesta (y estado del yo) que espera 'recibir'

3. La respuesta que realmente recibes

Si la respuesta 3 es igual a la respuesta 2 la comunicación ha sido un éxito, si no la comunicación se corta o fracasa.

Veamos ahora como sería la comunicación emocional para que sea exitosa y no sea respondida por Padres Negativos, Banales, Descontadores o Críticos.

Transacción de afecto. Necesita de un afecto recíproco.


Transacción de tristeza. Requiere la emoción recíproca de la compasión y/o actos compasivos.

Transacción de la ira. Requiere la transacción de la atención, seriedad, y responsabilidad y quizás actos de corrección.


Transacción del miedo. La expresión de la emoción del miedo requiere afectos protectores recíprocos y acciones relacionadas con la seguridad.


La expresión de la alegría requiere los afectos recíprocos de vitalidad y expresión de placer.



Si desde pequeños hemos recibido este tipo de transacciones no tendremos problemas en la edad adulta para reproducirlas de manera automática. Sin embargo, sabemos que no siempre ha sido así.  Por ejemplo, te has caído de pequeño y te han dicho que eso no era nada (negar o descontar tu emoción) o que llorar es de cobardes cuando has expresado tristeza.  Por tanto la mayoría de las veces, incluso aunque sentimos afecto por otras personas, nos cuesta mucho comunicarnos de manera positiva y efectiva.

Pero, si esto es así en nuestra comunicación con los demás, cómo construir un auto-afecto cuando no se ha recibido un modelo de relación afectuosa? Cómo sentir autocompasión ante la tristeza, cuando nunca se ha experimentado la presencia compasiva del otro?

Quizás no has recibido un modelo amoroso y compasivo, pero seguro que has expresado alguna vez comprensión y apoyo a alguien ¿Usas contigo mismo las mismas palabras de aliento y comprensión que utilizarías con la persona que mas quieres?
La autocompasión tiene además un impacto tangible en la salud física. Y éste va desde la respuesta inmune al estrés hasta la estabilización de la glucosa en diabéticos.

Veamos los tres componentes de la autocompasión según KRISTIN NEFF

  1.  BONDAD VS JUICIO o Padre Nutritivo Positivo VS Padre Crítico Negativo
  2. HUMANIDAD COMPARTIDA VS AISLAMIENTO Padre Nutritivo Positivo VS Padre Crítico Negativo
  3. ATENCIÓN PLENA VS EXCESO DE IDENTIFICACIÓN o Adulto integrado VS Niño Adaptado Negativo


Neff dice que tener compasión por uno mismo no es diferente de tener compasión por los demás. A menudo, cuando hago mis ejercicios diarios de atención plena o, en concreto, los que  llamo de higiene emocional, observo que el Padre Nutritivo que he construido es el mismo o muy similar al que en los momentos importantes he desarrollado con mi hija. Es ese Estado del Yo que alienta el crecimiento, bienestar o felicidad del otro y es apoyo incondicional ante su sufrimiento. Es esa actitud comprensiva, tolerante al dolor y a la frustración, con visión creadora, que facilita los procesos emocionales, que sostiene, protege, da seguridad y amor.

Subrayo lo de que es un estado que se ha construido en los momentos importantes porque no es un estado aprendido de modelos anteriores y que surge automáticamente en el día a día a resultas de estímulos cotidianos.  Diariamente surgen estímulos o respuestas del estado del yo Padre arcaicos, banales o prestos a entrar a Perseguir o a Salvar y nada compasivos. Sin embargo, en momentos que han sido por una u otra razón cruciales, decisivos, importantes en nuestras vidas (han sido valorados así por ella o por mi), creo que he podido experimentar mi mejor versión de cercanía, contención, empatía, apoyo y confianza en ella y en mi. Y creo que lo siento así, porque en estos casos he recibido siempre la recíproca. Esa respuesta que confirma que la comunicación ha sido un éxito y ambas hemos crecido en ella.

Por ello el Padre Compasivo, es aquel que reconoce la debilidad, el dolor, la situación desprotegida o cualquier otra circunstancia emocional que necesita ser acompañada.

El acompañamiento por tanto es amoroso, atento y empático a las necesidades profundas del otro, colaborador, creativo y cálido.

La autocompasión implica actuar de la misma manera contigo mismo cuando estás pasando por un momento difícil, por un fracaso o fallo o simplemente sientes que hay algo que no te gusta de ti mismo.  

En lugar de simplemente perseguirte, ignorar o descontar tu dolor, como lo hace un Padre Crítico Negativo, es necesario buscar el tiempo de dedicarte a ti mismo, reconocer tu emoción y tus sentimientos asociados, e ir más allá buscando como cuidarte en ese momento.

Quizás la tarea más importante del Padre Nutritivo Compasivo es que honra y acepta tu humanidad. Las cosas no siempre son como queremos.

Nuestro Padre Compasivo conoce que existen las frustraciones, pérdidas, que se cometen errores, que todos tenemos limitaciones y conoce perfectamente las nuestras y sabe que es imposible cumplir perfectamente con nuestro ideales. Sabe que esta es la condición humana, una realidad compartida por todos nosotros. Y sabe que esto precisamente nos hace tan especiales.

Como dice Fernando Sabater en el primer capítulo del Valor de elegir, frente a los animales que nacen con una especialización física y biológica para su supervivencia que los hace autónomos en edades muy tempranas, el ser humano es muy dependiente de los adultos durante muchos años y su cuerpo no está definido ni especializado para nada en absoluto, sin embargo posee una flexibilidad, una plasticidad sin límites. Su cerebro se preparará para tomar decisiones y actuar con un cierto “libre albedrío”, nuestras manos no están preparadas para la caza como las del tigre pero pueden ser utilizadas para crear innumerables bienes o servicios y acariciar. Esta no especialización y capacidad creativa hace que el error sea parte imprescindible de nuestro aprendizaje, el ensayo error es parte incuestionable del éxito. 

El Padre Nutritivo Compasivo sabe de nuestra vulnerabilidad  y nos alienta a levantarnos y a curar las heridas del camino.




lunes, 10 de septiembre de 2018

Cupones y rebusques

Sentimientos acumulados

Si eres mayor de 50 años quizás recuerdes en tu infancia los cupones de la cadena de tiendas  Spar que se hicieron populares en los 70. Se trataba de completar una cartilla en la que se iban colocando unos cupones que se recogían en la tienda en función de lo que se compraba.  Los cupones se iban pegando en la cartilla y cuando se completaban se podían canjear por regalos, mayoritariamente cacerolas, ollas, platos, vasos y demás artículos de hogar.


Este sistema es parecido al que Berne describió que hacemos con los sentimientos no expresados, vamos coleccionándolos hasta que completamos una “cartilla” y canjeamos nuestro premio. Las personas podemos ir guardando emociones sin expresar. Podemos mantener el recuerdo de eventos negativos y vamos acumulando uno tras otro como si fueran sellos. Cuando se han recolectado suficientes "sellos", podemos "justificar" un enojo o cualquier arrebato emocional, incluso si la situación actual en realidad no lo justificaría. Algunas personas recogen sellos por solo un día, otros los guardan durante años antes de cobrarlos como parte de un juego a largo plazo.

Seguro que lo has experimentado, imagínate que tu pareja no hace las tareas de casa. Pasa un día y otro y no dices nada para tener  paz, sin embargo un día que ves que está lavando un vaso mal, sientes que tienes todo el derecho a decirle lo poco que se ocupa de hacer las cosas de casa y de hacerlas bien, le sacas toda la lista de cosas que no ha hecho o que tú tienes que hacer porque él no las hace. Estás cobrando el “premio” emocional porque tienes la “cartilla llena”.

Si ya eres consciente de que lo haces y quieres evitarlo recuerda que lo mejor que puedes hacer con una colección de malos sentimientos es dejarlos ir.  Haz lo que tengas que hacer para equilibrar la balanza que sientes desequilibrada, pero sin volver al pasado. Empieza en el aquí y ahora.

Si te gusta coleccionar puedes hacer una colección de sentimientos buenos,  cupones dorados. Antonio Damasio dice que un sentimiento negativo se puede contrarrestar con otro sentimiento positivo lo suficientemente potente, será muy recomendable que colecciones este tipo de cupones, los premios son magníficos. Veremos después un ejemplo de cómo conseguirlos.

Sentimientos parásitos o rebusques


Berne en un artículo habló sobre  "sentimiento-parásito" (Racket) pero no desarrollo a fondo el tema. Posteriormente otros autores lo han hecho aportando diferentes matices o significados:

a) sentimientos utilizados para manipular o explotar a los otros (Berne)
b) sentimientos que constituyen el beneficio de los juegos y la razón por la que la persona se engancha en ellos (Berne)
c) sentimientos sustitutivos que toman el lugar de un sentimiento reprimido o prohibido (Fanita English)
d) sentimientos sin relación con el contexto del aquí y del ahora (Goulding)
e) algunas transacciones o secuencias comportamentales, llamadas también "parasitaje" (Ernst, F.H)
f) la posición existencial de base (Steiner)
g) un plan oculto para explotar a los demás en vista a sentir unos sentimientos desagradables (Holloway, W.H)

Un sentimiento sustitutivo es generalmente inapropiado y manipulador, aunque la persona que lo siente lo siente de verdad y no puede ver la estorsión.

Imagínate que tu novio se enfada en respuesta a tus lágrimas, en vez de empatizar o preocuparse por tu tristeza. La emoción no es la adecuada en ese momento, aunque él la sienta real.

Laura tiene mucho miedo de que Luis la abandone. Ella se lo expresa y él le responde con ira. Para Laura ahora la ira de Luis es doblemente más difícil de aceptarEn primer lugar, no le sirve para mitigar su miedo, y en segundo lugar si estaba asustada ahora su miedo se ha disparado Luis se enfada cada vez más a medida que el miedo de Laura crece.  Los finales de la escena puede ser varios,  pero seguro que en todos los casos serán  desagradables o improductivos.

Es muy difícil saber diferenciar el sentimiento sustitutivo del real. Ahora bien, nuestra razón nos puede decir si la emoción es la adecuada al estimulo o, en cualquier caso, podemos saber si dicha emoción negativa nos ayuda a mejorar la situación o no, si no nos ayuda a construir una mejor relación, entonces como dice Antonio Damasio la mejor manera de contrarrestar una emoción negativa concreta real o sustituta es saber como contraponerle una emoción positiva muy fuerte.

Las personas siempre podemos elegir, siempre tenemos opción. De hecho, desde el exterior de cualquier situación si somos capaces de verla sin involucrarnos, vemos que la persona puede vivirlo de una u otra forma.

Te propongo este buen ejercicio que llamaremos "te cambio un cupón de ira por uno de compasión":

Espero que a estas alturas ya sepas que tú eres el único responsable de tus emociones. Una de las emociones que más nos cuesta aceptar que nos pertenece es la ira. Queremos arrojarla rápidamente a otro, persona u objeto.

La ira es la emoción que más ligamos a algo externo, pero su origen sólo está en nuestro interior. De modo que primero hemos de responsabilizarnos de esa emoción y saber qué significa.

La ira se siente cuando sentimos una barrera o injusticia que tenemos que derribar o luchar contra ella.  Siempre se ha dicho que  hay que expresar la ira, pero los últimos estudios en neurociencia dicen que expresarla solo hará que la entrenemos y reforcemos en nuestro cerebro  (patrones neuronales) pero no la solucionará.

La ira contiene una gran cantidad de energía que de una forma u otra tenemos que liberar. Entonces, ¿qué hacemos?  Utilizarla a nuestro favor.

La ira surge cuando realmente nos sentimos vulnerables ante un ataque.  Aceptar la emoción sin juzgarla es el primer paso. Retirarme en soledad para evitar daños, el segundo. A partir de ahí, reconocer que si he sentido o siento rabia significa que el mundo o la vida o los demás no están siendo como a mí me gustaría.  Reconozco mi frustración sin juzgarme. Esta aceptación de mi emoción me proporcionará calma. Una vez que siento que mi cuerpo y mi mente se sosiegan puedo empezar a reflexionar:


  • ¿Qué me estoy diciendo a mi mismo desde el Padre Crítico o el Niño Rebelde que me hace sentir esta rabia?
  •  ¿Qué estoy exigiendo?
  • ¿Son realistas o irrealistas estas exigencias?
  •  ¿Pueden las personas y el mundo actuar con su libre albedrío o han de hacer lo que mi Niño desea?
  • ¿Puedo mostrar mi compasión por mi Niño Interno que está sufriendo?
  • ¿Puedo mostrarle mi amor y mi apoyo?
  • ¿Qué emoción siento ahora?

Normalmente al acabar el ejercicio yo suelo sentir capacidad de aceptación y paz.

Si este ejercicio lo haces con la suficiente regularidad, la emoción de la ira tendrá muy poca energía y estarás fortaleciendo tu capacidad de elegir y la autocompasión.


domingo, 9 de septiembre de 2018

La vergüenza y la arrogancia, el Sumiso y el Rebelde



Si has desarrollado un Niño Adaptado Sumiso en el que reconoces que la vergüenza es la emoción más activa, o por el contrario tienes un Niño Adaptado Rebelde que se activa rápidamente blandiendo la espada de su arrogancia, entonces, muy posiblemente, estos Niños son el resultado de la relación que estableciste con una o mas figuras parentales que se comunicaban de una forma no amorosa.  En esta comunicación se pudo haber utilizado de manera frecudente la crítica, el ridículo, la culpa, las etiquetas, o te ignoraban o descontaban o realizaban otras conductas humillantes hacia tu persona. Estas figuras quizá lo habían aprendido de sus propias figuras parentales y formaba parte de sus "creencias" de que la "letra con sangre entra" o "quién bien te quiere te hará llorar". Quizá incluso, ahora formen parte de tus creencias y de tu contaminado Adulto y también lo estés utilizando para educar o relacionarte con los que dependen de ti.

Ambas, vergüenza y arrogancia, fueron las defensas que creamos para protegernos en el futuro de volver a experimentar el inmenso dolor de sentirnos heridos e impotentes ante ese ataque, y lo peor, evitar sentirnos desconectados de esa relación parental tan básica para nuestra supervivencia.

Eskiner diferencia las finalidades de ambas emociones, mientras la vergüenzan mantiene una esperanza inconsciente de que la otra persona asumirá la responsabilidad de reparar el daño producido en la relación, la arrogancia conlleva la negación de la necesidad de una relación.

El guión es un plan de vida basado en introyecciones y/o reacciones defensivas hechas bajo presión, a cualquier edad del desarrollo, que inhiben la espontáneidad y limitan la flexibilidad en la solución de problemas y en la relacion con la gente.. Desde la perspectiva del guión, la vergüenza se compone de la creencia del guión: "Algo me pasa o hay algo malo en mi", que se formó como resultado de esos mensajes parentales.  Además, desde la perspectiva del estado del yo, la vergüenza implica un autoconcepto disminuido complementario a la crítica, un desplazamiento defensivo de la tristeza , miedo y una negación de la ira. La necesidad de contacto en la relación permanece como una esperanza inconsciente de reestablecimiento de la realción y de una total aceptación por el otro. Es como si el estado Niño (quizás el Pequeño Profesor) estuviera diciendo a aquellos que le ridiculizaron, “si me vuelvo lo que tú defines que soy, entonces ¿me querrás?”

Los niños necesitan sentirse queridos incondicionalmente por cada uno de sus padres, unos padres que demuestren verbal y no verbamente este amor. Esta incondicionalidad va a crear en el niño un sentimiento de autovalía, una confianza básica,  un puente interpersonal con "el otro" que le permitirá responder mejor a los diferentes retos emocionales con otras relaciones. Este puente o confianza básica formará una base segura, confiable y no amenazante también en su estructura psicológica interna (diálogos internos).

Sin embargo cuando esto no ha sido así y la persona ha crecido arrastrando las humillaciones infantiles puede estar funcionando hoy desde una muy debilitadora vergüenza o con una arrogancia defensiva que, lejos de crear puentes, son ahora la fuente de su dolor y aislamiento.

Afortunadamente la solución ya no va a provenir desde afuera, ahora el trabajo lo podemos hacer nosotros mismos, con la autoreparentalización. Sólo tenemos que preguntarnos:

Cómo me trato a mi mismo?
Qué me digo cuando fracaso?
Qué siento cuando....
Etc

Describir nuestro Crítico negativo interno es el primer paso y reemplazarlo por un Padre Normativo y Nutritivo positivo y un Adulto centrado en el aquí y Ahora es el segundo.

No es fácil al principio y es largo el camino, sin embargo son tan agradables las sensaciones cuando vamos consiguiendo un amoroso Padre interno que con cada pequeño triunfo nuestra motivación a seguir avanzando está asegurada.









lunes, 27 de agosto de 2018

Gestión de Tareas: el Adulto en Acción Haciendo Cosas


Con el permiso de  David Allen, me he permitido reinterpretar su método del GTD desde la perspectiva del Análisis Transaccional. Y es que como vimos en el post anterior, Procrastinación, Niño yPadre tomando el control, la Gestión de tiempos y de tareas ha de estar liderada por el Estado del Yo Adulto.

El Adulto en acción primero clarifica y define cual es nuestro trabajo o nuestras tareas a realizar diariamente. El conocer las tareas, sus tiempos y cómo nos organizamos en el día a día, será muy importante para dar seguridad y protección a los Estados  Padre y Niño y una sensación de control al Adulto. Con este equilibrio interno, desde el Estado del Yo Adulto podemos planificar posteriormente los objetivos a medio o largo plazo.

Por eso, la técnica se llama haciendo cosas, porque lo importante es lo que se hace, lo que sabes que puedes hacer, no lo que deseas o te sientes obligado a hacer. Sólo conociendo lo que hacemos podremos tener una clara perspectiva de adónde podemos llegar.

Y es importante el tiempo verbal de HACIENDO, gerundio, aquí y ahora, porque es erróneo empezar por lo que deberíamos, o tenemos que, etc., ya sabes, el Padre Crítico en estos casos solo sirve para que nuestro estrés se nos dispare. 

Si no queremos que nuestras tareas importantes las maneje el Niño con sus respuestas emocionales a golpe de evasiones , excusas y ya lo haré mañanas, o nuestro estado Padre con sus prejuicios arcaicos, entonces tenemos que activar nuestro Adulto.

Allen propone 5 puntos clave para que nuestro Adulto en acción organice:

1.  Recopilar: Capturamos todo lo que debemos hacer, lo que nos interesa, las tareas, las citas, etc… en una bandeja de entrada. Todo, absolutamente todo, debe llegar a esta bandeja de entrada, que llamaremos inbox, o como tareas a realizar.

2.  Procesar o aclarar: es tomar conciencia de todo lo que hemos recopilado, habrá cosas que incluso no nos sirvan y tengamos que eliminar, archivar, etc.

3.  Organizar: organizamos todo lo que haya resultado del aclarado anterior

4.   Evaluar o reflexionar: aquí ya decidimos de entre todo lo que tenemos que es lo que vamos a realizar y lo que no.

5.   Hacer: trabajar en las tareas definidas.





sábado, 25 de agosto de 2018

Procrastinación, Niño y Padre tomando el control


La procrastinación definida en términos de Análisis Transaccional la entenderíamos como la manera en la que gestionamos el tiempo dependiendo de que Estado del Yo tenemos activado. E Niño, Padre o Adulto trabajan y perciben los problemas de forma diferente. 


EL NIÑO: Recordemos que el Niño sigue el principio de placer y evitar el dolor. Cuando estás en ese estado, rechazas esas tareas que parecen aburridas, densas o demasiado difíciles. La actividad preferida del Niño es aquella en la que no hayan presiones de "tener que terminar algo" con un objetivo. Sus actividades favoritas son las de conversar con amigos, festejar y otras actividades de ocio. Desde que las redes sociales e internet existen, el Estado Niño puede pasar horas divertidísimo postergando el trabajo. Por tanto, a la hora de llevar a cabo nuestras tareas o compromisos evitemos que el Niño controle la situación.


EL PADRE CRÍTICO NEGATIVO: La voz del crítico hace que dudes de tus habilidades, objetivos y de ti mismo. El crítico augura fallos a cada momento y pronostica lo peor. Si la tarea es dificil, la voz del Padre Crítico Negativo no va a motivarte nada, al contrario hará que pienses de que falta experiencia, habilidades, herramientas o inteligencia para poder hacer la tarea. Con el ánimo por los suelos finalmente optarás por postergar la tarea para otro momento.

La preocupación es la actividad favorita del Padre Crítico, cosas terribles pueden pasar si .... Esto incluye diálogo interno como "Tengo que hacer esto si no seré un fracasado" "Todo el mundo te rechazará si no demuestras todo lo que vales", en fin, sus exigencias son tan rotundas que el Niño puede perder todas sus energías luchando contra él o sometiéndose con desánimo.


EL ADULTO: El Adulto es la voz de la razón y la lógica. Es esa parte en ti que sabe que algunas tareas no son divertidas, pero son importantes para conseguir el objetivo. Tu Adulto tiene la motivación interna para empezar a realizar las tareas aburridas y desagradables y seguir con ellas.

Para lograr esto, la energía del  Adulto debe superar al Padre Crítico: "Sí, esto es difícil, pero he tenido éxito antes", "No tengo experiencia en esta área en particular, pero tengo experiencias similares que me pueden ayudar" "No tengo la experiencia, pero puedo aprender" "Otros lo han hecho y yo también puedo".

El Adulto es muy adecuado para la resolución de problemas. Cuando el Adulto se plantea hacer algo, se pregunta: "¿Qué tengo que hacer? ¿Cuál sería la mejor manera de hacer esto? ¿Lo estoy haciendo bien? Si no, ¿cómo puedo hacerlo mejor?

A veces, lo que parece ser una postergación es en realidad el resultado de tomar una decisión informada. Lo que marca la diferencia es la razón que hay detrás de la decisión. Si tu razón para posponer es coherente y apropiada, puede ser el mejor plan de acción. (Por ejemplo, abandonar tus clases de inglés porque te han aumentado tu carga de trabajo y te es imposible llevar el trabajo acabo si no empleas el horario del curso, abandonas porque tu Adulto te informa que no tienes tiempo para ir a clase) Lo que se puede ver como la procrastinación es en realidad una decisión informada basada en la realidad de tu situación.

Cuando pienses en la posibilidad de postergar lo que estás haciendo o lo que tienes que hacer, tomate el tiempo para preguntarte dos cosas: "¿Qué Estado del Yo estoy escuchando ahora?" y "¿Es realmente ese el consejo que me ayudará a conseguir mis objetivos?"

Y desde luego, cuando acabes la tarea, pon tu Niño a disfrutar!!

domingo, 20 de mayo de 2018

Liderazgo Interno



Llevamos los problemas y las soluciones en nosotros mismos. No importa dónde estemos, en qué situación, con quién, ya sea profesional o personal, ya sea con nosotros mismos o con otras personas: Nosotros somos los que creamos nuestra experiencia.

La insatisfacción propia es, en general, es la causa de los problemas.  Seguro que ya te has dado cuenta que cuando tú te sientes mal, todo lo externo también te parece complicado y difícil y seguramente tus relaciones con los demás también se afectaran negativamente.

Y es que, como ya sabemos los que estudiamos a las personas desde el modelo del Análisis Transaccional, tenemos un mundo interno en el que habitan unos personajes que van creando nuestro día a día: El Padre Crítico, Nutritivo, el Adulto, y los Niños (Sumiso, Rebelde y Natural). Cada uno de ellos tiene un pensamiento, un sentimiento y un comportamiento diferente. Y, a veces, luchan por ejercer su liderazgo frente al resto, causando dolor, malestar e, incluso, bloqueos.

La mayor parte de su actividad la realizan fuera de nuestra conciencia, es decir, en el inconsciente. Por eso muchísimos de nuestros comportamientos son automáticos, afortunadamente, imagina que se nos olvidara respirar!

Nuestros personajes guardan en el inconsciente patrones claros de comportamiento que la experiencia vivida y su interpretación les ha dejado como aprendizaje, estos patrones se activarán automáticamente para no tener que volver a “inventar la rueda” ante dos situaciones claras:
  • Situación placentera: acercarse a ella.
  • Situación no placentera: alarma, salir corriendo o evitar.

En este almacén inconsciente el Niño guarda también sus emociones, muy relacionadas también con las experiencias vividas y asociadas a determinados patrones guardados. El Niño se comunica siempre con señales corporales. Aprender su lenguaje es muy importante para nuestra salud física y mental.

"Adelante", le dice el alma al cuerpo, -"él no me escucha. Quizás él a ti te escuche ".

 "Me enfermaré, entonces él tendrá tiempo para ti", le dijo el cuerpo al alma.

Ulrich Schaffer


¿Por qué reaccionamos a ciertas situaciones y personas como lo hacemos?

La razón radica en las experiencias almacenadas en el subconsciente. Algunas situaciones, palabras y eventos nos son familiares, como una experiencia déjà vu. Pueden recordarnos situaciones similares en el pasado. Despiertan los viejos recuerdos. Percibimos estos recuerdos como emociones indefinidas. Esta  memoria de la experiencia emocional es en parte responsable de nuestro pensamiento y patrones de comportamiento actual. Por eso “intuitivamente” alguien me cae bien o mal. O un proyecto no lo veo, o sí. Nuestras emociones siempre están implicadas en nuestras decisiones. El Niño es de forma inconsciente nuestro motor motivacional.

Pero no solo tenemos un Niño Interno, tenemos también a Nuestro Padre Interno con sus creencias, mandatos, impulsores, etc.  que lucha con el Niño para dirigirlo y someterlo. Nuestro equipo interno necesita un líder, un líder potente y comprensivo que conozca a su equipo y sepa motivarlo y dirigirlo hacia el mejor resultado posible en cada momento.

Y este líder es el Adulto. No podemos dar el poder del liderazgo a los Estados Padre y Niño porque tienen demasiados patrones inconscientes (ocultos) que impiden la fiabilidad y transparencia que debe caracterizar a un buen líder. El Adulto traerá al consciente determinados patrones inconscientes para actualizarlos o neutralizarlos con otros nuevos más apropiados al aquí y el ahora.

El consciente Adulto, como líder competente de nuestro equipo interno, deberá ser capaz de crear un buen clima y una convivencia armoniosa en el mundo interior. Conseguir este objetivo será nuestra  riqueza interna, nuestra verdadera conquista personal.

Vivimos con nuestro equipo interno para toda la vida. Cuando nos encontramos amorosamente con nuestros Niños internos, el amor a nosotros mismos puede inspirarnos y  desarrollar todo nuestro potencial. El amor propio y la autoaceptación significa aceptar  y estar en una relación amorosa con todas nuestras partes, con  todos miembros de nuestro equipo interno sin excepción (con sus luces y sus sombras).

Las funciones del liderazgo interno del Adulto son:
  • Responsabilizarse del equipo interno
  • Cuidar de un diálogo interno constructivo y amoroso entre todos sus miembros.
  • Conocer y atender las necesidades del Niño Interno manteniendo una sana automotivación y satisfacción interna.
  • Conocer y atender las necesidades del Padre, creando marcos de protección y cuidados saludables
  • Reinterpretar los mandatos e impulsores para redirigir su energía en positivo y evitar el estres
  • Sintonizar las diferentes necesidades de los miembros del equipo para lograr equilibro y resonancia interna
  • Tomar las mejores decisiones en coherencia con las necesidades internas y externas.




Liderazgo Interno



Llevamos los problemas y las soluciones en nosotros mismos. No importa dónde estemos, en qué situación, con quién, ya sea profesional o personal, ya sea con nosotros mismos o con otras personas: Nosotros somos los que creamos nuestra experiencia.

La insatisfacción propia es, en general, es la causa de los problemas.  Seguro que ya te has dado cuenta que cuando tú te sientes mal, todo lo externo también te parece complicado y difícil y seguramente tus relaciones con los demás también se afectaran negativamente.

Y es que, como ya sabemos los que estudiamos a las personas desde el modelo del Análisis Transaccional, tenemos un mundo interno en el que habitan unos personajes que van creando nuestro día a día: El Padre Crítico, Nutritivo, el Adulto, y los Niños (Sumiso, Rebelde y Natural). Cada uno de ellos tiene un pensamiento, un sentimiento y un comportamiento diferente. Y, a veces, luchan por ejercer su liderazgo frente al resto, causando dolor, malestar e, incluso, bloqueos.

La mayor parte de su actividad la realizan fuera de nuestra conciencia, es decir, en el inconsciente. Por eso muchísimos de nuestros comportamientos son automáticos, afortunadamente, imagina que se nos olvidara respirar!

Nuestros personajes guardan en el inconsciente patrones claros de comportamiento que la experiencia vivida y su interpretación les ha dejado como aprendizaje, estos patrones se activarán automáticamente para no tener que volver a “inventar la rueda” ante dos situaciones claras:
  • Situación placentera: acercarse a ella.
  • Situación no placentera: alarma, salir corriendo o evitar.

En este almacén inconsciente el Niño guarda también sus emociones, muy relacionadas también con las experiencias vividas y asociadas a determinados patrones guardados. El Niño se comunica siempre con señales corporales. Aprender su lenguaje es muy importante para nuestra salud física y mental.

"Adelante", le dice el alma al cuerpo, -"él no me escucha. Quizás él a ti te escuche ".

 "Me enfermaré, entonces él tendrá tiempo para ti", le dijo el cuerpo al alma.

Ulrich Schaffer


¿Por qué reaccionamos a ciertas situaciones y personas como lo hacemos?

La razón radica en las experiencias almacenadas en el subconsciente. Algunas situaciones, palabras y eventos nos son familiares, como una experiencia déjà vu. Pueden recordarnos situaciones similares en el pasado. Despiertan los viejos recuerdos. Percibimos estos recuerdos como emociones indefinidas. Esta  memoria de la experiencia emocional es en parte responsable de nuestro pensamiento y patrones de comportamiento actual. Por eso “intuitivamente” alguien me cae bien o mal. O un proyecto no lo veo, o sí. Nuestras emociones siempre están implicadas en nuestras decisiones. El Niño es de forma inconsciente nuestro motor motivacional.

Pero no solo tenemos un Niño Interno, tenemos también a Nuestro Padre Interno con sus creencias, mandatos, impulsores, etc.  que lucha con el Niño para dirigirlo y someterlo. Nuestro equipo interno necesita un líder, un líder potente y comprensivo que conozca a su equipo y sepa motivarlo y dirigirlo hacia el mejor resultado posible en cada momento.

Y este líder es el Adulto. No podemos dar el poder del liderazgo a los Estados Padre y Niño porque tienen demasiados patrones inconscientes (ocultos) que impiden la fiabilidad y transparencia que debe caracterizar a un buen líder. El Adulto traerá al consciente determinados patrones inconscientes para actualizarlos o neutralizarlos con otros nuevos más apropiados al aquí y el ahora.

El consciente Adulto, como líder competente de nuestro equipo interno, deberá ser capaz de crear un buen clima y una convivencia armoniosa en el mundo interior. Conseguir este objetivo será nuestra  riqueza interna, nuestra verdadera conquista personal.

Vivimos con nuestro equipo interno para toda la vida. Cuando nos encontramos amorosamente con nuestros Niños internos, el amor a nosotros mismos puede inspirarnos y  desarrollar todo nuestro potencial. El amor propio y la autoaceptación significa aceptar  y estar en una relación amorosa con todas nuestras partes, con  todos miembros de nuestro equipo interno sin excepción (con sus luces y sus sombras).

Las funciones del liderazgo interno del Adulto son:
  • Responsabilizarse del equipo interno
  • Cuidar de un diálogo interno constructivo y amoroso entre todos sus miembros.
  • Conocer y atender las necesidades del Niño Interno manteniendo una sana automotivación y satisfacción interna.
  • Conocer y atender las necesidades del Padre, creando marcos de protección y cuidados saludables
  • Reinterpretar los mandatos e impulsores para redirigir su energía en positivo y evitar el estres
  • Sintonizar las diferentes necesidades de los miembros del equipo para lograr equilibro y resonancia interna
  • Tomar las mejores decisiones en coherencia con las necesidades internas y externas.