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jueves, 25 de diciembre de 2025

Las 10 reglas de Steiner para la crianza de Niños

Las 10 Reglas de Steiner para Criar Niños Autónomos

Claude Steiner, en su obra "Guiones que la Gente Vive" (1974), propuso estas 10 reglas como un marco para criar niños que desarrollen autonomía verdadera. Desde el Análisis Transaccional, la autonomía no es simplemente independencia, sino la capacidad de pensar, sentir y actuar libremente mientras se respeta a los demás y al entorno.

En este artículo, exploramos cada regla con ejemplos prácticos y su impacto en el desarrollo infantil, para que puedas aplicarlas en tu día a día como padre, madre o educador.

REGLA 1: Compromiso de 18 años

1 No tengas un hijo al que no puedas extender una garantía de 18 años de Apoyo y Protección

Principio Central

Esta es la regla más fundamental. Steiner afirma que ser padre es un compromiso de largo plazo. Los padres deben estar en condiciones de proporcionar apoyo emocional, protección física, sustento económico y coherencia temporal durante todos los años de desarrollo del niño.

¿Qué significa en la práctica?

Es una invitación a la reflexión seria antes de tener hijos. ¿Estás realmente en condiciones de comprometerte durante 18 años? Si no es así, los niños pueden desarrollar inseguridad y una base frágil para construir su autonomía.

FUNDACIÓN PRIMARIA DE LA AUTONOMÍA

REGLA 2: Libertad para ejercer

2 Proporciona al niño libertad para ejercer plenamente las facultades de intimidad, conciencia y espontaneidad

Principio Central

Esta regla resume toda la filosofía de Steiner. Es el objetivo final de la crianza para la autonomía: permitir que el niño desarrolle su intimidad, conciencia y espontaneidad sin restricciones innecesarias.

INTIMIDAD

Permitir que el niño exprese sus emociones auténticas sin temor a castigo. Crear espacios donde pueda ser genuino y vulnerable.

CONCIENCIA

Permitir que el niño vea la realidad tal como es. Decirle la verdad sobre el mundo, adaptada a su edad, sin negarle información importante.

ESPONTANEIDAD

Permitir que el niño actúe basándose en sus propias decisiones. Dejar que exprese su creatividad y personalidad únicas.

En la práctica: Un niño que puede expresar sus sentimientos verdaderos, ver la realidad con claridad y actuar según sus propias decisiones está en camino hacia la verdadera autonomía.

Amenazas a la Autonomía

Cómo se destruye la autonomía (Reglas 3 y 4)

3 La intimidad es derrotada a través de la Economía de Caricias

¿Qué es la Economía de Caricias?

En Análisis Transaccional, las "caricias" son reconocimientos o strokes. La economía de caricias se refiere a cómo controlamos quién recibe reconocimiento y cuándo.

Ejemplos de cómo se destruye la intimidad:

  • Solo elogiar al niño cuando se porta "bien", castigando la vulnerabilidad.
  • Retirar amor o aprobación cuando el niño expresa emociones desaprobadas.
  • Usar caricias condicionales: "Te amo cuando eres obediente".
  • Ignorar al niño cuando no está actuando como queremos.
CONSECUENCIA: El niño aprende a esconder quién realmente es para obtener caricias.

4 La conciencia es derrotada a través de los Descuentos

¿Qué es un Descuento?

En Análisis Transaccional, "descontar" significa minimizar, ignorar o negar la realidad tal como la ve otra persona.

Ejemplos de cómo los padres descontan la conciencia:

  • "No tienes hambre" cuando el niño dice que tiene hambre.
  • "No estás asustado" cuando el niño expresa miedo.
  • "Estás siendo tonto" cuando el niño hace una observación válida.
  • Castigar al niño por notar algo real ("No digas eso, es grosero").
CONSECUENCIA: El niño aprende a dudar de sus propias percepciones.

REGLA 5: La verdad como base

5 Nunca mientas a tus hijos, nunca, ni por omisión ni por comisión

Principio Central

La verdad es la base de la confianza y la conciencia entre padres e hijos.

Por omisión

No decir algo importante que el niño necesita saber. Por ejemplo, no hablar sobre la muerte cuando alguien fallece.

Por comisión

Decirle al niño algo que sabes que no es verdad. Ejemplo: "El bebé viene de París".

¿Por qué es importante?

  • Las mentiras erosionan la confianza entre padre e hijo.
  • El niño eventualmente descubre la verdad y se siente traicionado.
  • Sin verdad, el niño no puede desarrollar una conciencia sólida.

La Visión Holística de Steiner

Estas 10 reglas no son restricciones rígidas, sino una filosofía cohesiva para criar niños autónomos. Steiner no ve la crianza como un acto de moldear o controlar al niño, sino como un acto de crear las condiciones para que el niño descubra y desarrolle su propia autonomía.

Es un acto de fe en la naturaleza humana y en el potencial inherente de cada niño.

¿Te gustaría profundizar en cómo aplicar estas reglas en tu día a día?

Visita mi blog para más artículos sobre Análisis Transaccional

miércoles, 28 de mayo de 2025

Modelo integrador de las emociones desde la Psicología Evolutiva y el Análisis Transaccional



Este artículo propone un modelo integrador de las emociones que combina las teorías de Plutchik, Ekman, Izard, Panksepp, Scherer, Russell y Feldman Barrett con los principios del Análisis Transaccional (AT). A través del metamodelo del AT (Estados del Yo, Guiones de Vida, Posiciones Existenciales y Hambres Emocionales), se examinan las principales contribuciones de cada autor para construir una comprensión multicapa de la experiencia emocional.

1. Introducción

El estudio de las emociones se ha abordado desde distintas disciplinas, generando modelos que enfatizan sus bases biológicas, cognitivas, culturales y sociales. Robert Plutchik propuso una teoría psicoevolutiva que ha sido ampliada o contrastada por otros autores. Este artículo busca integrar dichas propuestas utilizando los conceptos del Análisis Transaccional, como forma de enriquecer tanto la teoría como la comprensión de las experiencias emocionales.

2. Aportes sobre las emociones

2.1. Robert Plutchik (Teoría Psicoevolutiva)

Propuso ocho emociones básicas: alegría, tristeza, miedo, ira, sorpresa, anticipación, confianza y aversión, organizadas en pares opuestos. Estas emociones cumplen funciones adaptativas esenciales.

Clasificación: Ocho emociones básicas en pares opuestos:
  • Alegría ↔ Tristeza

  • Ira ↔ Miedo

  • Confianza ↔ Aversión

  • Anticipación ↔ Sorpresa


2.2. Paul Ekman (Expresión Universal)

Identificó seis emociones universales a través del análisis intercultural de expresiones faciales, validando parcialmente la selección de Plutchik.

Clasificación: Seis emociones universales, identificadas mediante el análisis de expresiones faciales en múltiples culturas:

  • Alegría
  • Tristeza
  • Ira
  • Miedo
  • Sorpresa
  • Asco
Posteriormente añadió emociones como el desprecio, la vergüenza o la culpa, aunque con menor consenso intercultural.

2.3. Carroll Izard (Teoría Diferencial)

Plantea que las emociones emergen en etapas del desarrollo y se diferencian por su fisiología, expresión y experiencia subjetiva.

Diez emociones básicas presentes desde el nacimiento o poco después:

  • Interés

  • Alegría

  • Sorpresa

  • Tristeza

  • Ira

  • Asco

  • Desprecio

  • Miedo

  • Vergüenza

  • Culpa

Estas emociones son distintas entre sí en términos de expresión facial, activación fisiológica y experiencia consciente.


2.4. Jaak Panksepp (Neurociencia Afectiva)

Identificó sistemas emocionales básicos en mamíferos, aportando evidencia neurológica de que las emociones son sistemas funcionales innatos.

Siete sistemas emocionales primarios en mamíferos, basados en estructuras cerebrales profundas:

  • SEEKING (búsqueda/exploración)
  • RAGE (ira)

  • FEAR (miedo)

  • LUST (deseo sexual)

  • CARE (cuidado)

  • PANIC/GRIEF (pánico/pena por separación)

  • PLAY (juego)

Estas emociones son consideradas instintos motivacionales básicos del comportamiento animal y humano.


2.5. Klaus Scherer (Teoría de la Evaluación Cognitiva)

Sostiene que las emociones surgen de la evaluación de eventos relevantes para las metas personales, incluyendo una perspectiva contextual.

No establece emociones básicas fijas, sino que propone que las emociones surgen del análisis cognitivo de eventos según varios criterios (novedad, relevancia, control, normas sociales…).

Esto genera una amplia variedad de emociones, en función de la evaluación individual del contexto.


2.6. James Russell (Modelo Circumplejo)

Propone un modelo dimensional basado en dos ejes: valencia (placer-displacer) y activación. Representa la experiencia emocional como un continuo.

Dimensiones:

  • Valencia: agradable ↔ desagradable

  • Activación: alta ↔ baja

Las emociones no son categorías separadas, sino puntos en un espacio continuo. Ejemplo:

  • Alta activación + valencia positiva → entusiasmo

  • Baja activación + valencia negativa → tristeza

2.7. Lisa Feldman Barrett (Teoría de la Construcción)

Sostiene que las emociones no son universales ni biológicamente determinadas, sino construidas por el cerebro a partir del lenguaje, la cultura y la experiencia.

Rechaza la existencia de emociones básicas universales.

Propone que las emociones son constructos mentales formados a partir de:

  • Experiencias previas

  • Lenguaje

  • Cultura

  • Procesamiento interoceptivo (estado del cuerpo)

Las emociones, entonces, no se clasifican como entidades biológicas fijas, sino como categorías sociales aprendidas que varían según el contexto y la interpretación.


3. Integración mediante el Metamodelo del Análisis Transaccional

3.1. Estados del Yo

  • Niño Natural: Emociones instintivas (Plutchik, Panksepp).

  • Niño Adaptado: Emociones condicionadas por el entorno (Ekman, Izard).

  • Adulto: Evaluación objetiva de la realidad emocional (Scherer, Russell).

  • Padre: Normas internalizadas sobre cómo "se debe" sentir (Feldman Barrett).

3.2. Guiones de Vida

Barrett y Scherer explican cómo los patrones emocionales pueden integrarse en guiones inconscientes. Las emociones repetidas refuerzan creencias como "no debo enojarme" o "sentir tristeza es debilidad".

3.3. Posiciones Existenciales

Las emociones reflejan y refuerzan percepciones del yo y del otro:

  • Miedo crónico: "Yo estoy mal / Tú estás bien"

  • Ira: "Yo estoy bien / Tú estás mal"

  • Confianza y alegría: "Yo estoy bien / Tú estás bien"

3.4. Hambres Emocionales

  • Hambre de estímulo: Las emociones básicas son formas de contacto con el entorno (Plutchik).

  • Hambre de estructura: Modelos como los de Russell y Scherer organizan la experiencia emocional.

  • Hambre de reconocimiento: Ekman y Barrett destacan la validación social como clave en la vivencia emocional.


4. Modelo Multicapa Integrador

Capa Autores Interpretación desde el AT
Biológica y evolutiva Plutchik, Panksepp Niño Natural
Expresiva y universal Ekman Niño Adaptado
Desarrollo individual Izard Integración Niño - Padre
Cognitiva y constructiva Scherer, Feldman Barrett Adulto y Padre
Dimensional y representacional Russell Adulto organizador de la experiencia

5. Conclusión

Este modelo pretende ofrecer una comprensión profunda y funcional del fenómeno emocional. Al incorporar el metamodelo del Análisis Transaccional, se propone una lectura didáctica y práctica que puede ser útil para el trabajo terapéutico, educativo y personal. Las emociones no son simples reacciones biológicas, sino construcciones psicosociales moduladas por el guión de vida, las posiciones existenciales y las necesidades básicas de contacto humano.

sábado, 10 de agosto de 2024

Disonancia cognitiva o cuando el Niño la lía parda

Seguramente, te habrás encontrado en una situación en la que te has dejado llevar por los impulsos del Niño e, inmediatamente después, has sentido la voz crítica de tu Padre, que te reprocha no haberte mantenido en el camino correcto de las normas y valores que debes seguir, de manera que tu Adulto intenta reparar la disonancia cognitiva que se produce, construyendo un argumento lo más lógico posible que justifique lo ocurrido.

Por ejemplo, has contestado airado y sarcásticamente a un comentario crítico, no importa si fue constructivo o no, sobre tu modo de vida, porque te has sentido atacado. Rápidamente, te sientes muy incómodo con la situación, que ahora te hace pensar que tu respuesta ha sido desproporcionada e injusta. La imagen que has mostrado de ti choca frontalmente con la imagen de persona justa y equilibrada que tienes de ti mismo. Para salir de esta incomodidad y volver a la coherencia interna, buscas una justificación a tu acción que permita mantener tu autoimagen intacta. Y la encuentras.

Si analizamos los estados del yo, podríamos describirlos de la siguiente manera:

Niño (N): Te sientes herido y descontado. Impulsivamente respondes con sarcasmo para defenderte.

Padre (P): A continuación, tu Padre te riñe internamente: "No debes hacer eso. No es correcto atacar a alguien solo porque tú te has sentido herido".

Adulto (A): Al sentir la disonancia entre tu acción y tu autoimagen, buscarás justificar la acción para neutralizar el malestar. Tu Adulto racionalizará el comportamiento buscando alinearlo con tus creencias, porque, si no lo hace, la disonancia entre tu autoimagen/creencia (persona justa) y tu comportamiento agresivo/injusto te producirá angustia emocional. Esta racionalización te permitirá convencerte de que la otra persona merecía el trato recibido. Por tanto, el culpable es el otro.

Un Adulto sano podría resolver objetivamente la situación y pedir disculpas o expresar sus emociones y sentimientos con humildad, recuperando el equilibrio de la situación. Sin embargo, cuando se produce la disonancia cognitiva, las altas energías en el Niño o el Padre facilitarán una contaminación del Adulto:

  • Adulto contaminado por el Padre: "Era necesario para mantener la autoridad". No es un pensamiento objetivo, sino que es una norma del Padre interiorizada.
  • Adulto contaminado por el Niño: La racionalización podría adoptar la forma de: "Necesito responder así porque he sido tratado injustamente antes". No es una justificación lógica, sino emocional.

Si este comportamiento se produce frecuentemente en ti, probablemente seas un jugador del juego psicológico NIGYSOB (Now I´ve Got You, Son of a Bitch), que suele detectar con facilidad a un compañero “patéame”. Si quieres saber más de estos juegos entra aquí.

jueves, 17 de agosto de 2023

Sanando a través del Análisis Transaccional: Reconectando con tu Niño Interior




Es el Niño Interior, de acuerdo con el análisis transaccional, quien siente pánico, terror, ira o desesperanza, no el adulto. En lugar de sumergirnos en la búsqueda de explicaciones sobre el origen de estos sentimientos negativos, el enfoque está en comprender cómo influyen en nuestras dinámicas actuales. Nuestros guiones internos, heredados de experiencias de infancia, pueden dar forma a nuestras reacciones emocionales en el presente.

Veamos desde la perspectiva del análisis transaccional como explorar y sanar nuestro Niño Interior Herido  que según John Bradshaw, autor de "De vuelta a casa: Recuperación y defensa de su Niño Interior,". Este proceso de siete pasos nos ayudará a crear transacciones internas que promuevan el autocuidado y la respuesta compasiva hacia las emociones y las heridas del Niño Interior Herido.


1. Confianza: Reconociendo la necesidad de Alianza

En el análisis transaccional, entendemos que nuestro Niño Interior requiere confianza y alianza. Para que salga de su refugio emocional, necesita sentir que estaremos ahí para él. Esto incluye el apoyo necesario para sanar el abandono, la negligencia y el abuso que sufrió. Estos elementos, cruciales para la comprensión del dolor original, son esenciales para el proceso de curación.

Autoafirmación Reconfortante: Imagina que en un momento de autoreflexión, te das cuenta de que a menudo te criticas a ti mismo por tus errores pasados. Como parte de la construcción de confianza, puedes desarrollar transacciones nutritivas para utilizar en momentos de autocrítica. Por ejemplo, podrías decirte a ti mismo: "Estoy aquí para ti, como tu adulto cuidador. Cometí errores en el pasado, pero eso no define mi valía. Estoy dispuesto a aprender y crecer."


Ejemplos Prácticos

Cuidado en Situaciones Desafiantes: Supongamos que enfrentas una situación que suele desencadenar ansiedad en ti, como hablar en público. En lugar de ignorar tus emociones o forzarte a actuar sin atenderlas, puedes establecer un proceso de cuidado consciente. Antes de enfrentar la situación, podrías decirte: "Voy a cuidar de ti, Niño Interior. Sé que esto te asusta, pero juntos lo enfrentaremos. No estás solo."

Respaldo a Tus Emociones: Si te encuentras sintiéndote triste o enojado sin una razón aparente, en lugar de descartar esas emociones, puedes explorarlas con amabilidad. En este proceso, podrías decir: "Hoy te sientes triste, y eso está bien. Estoy aquí para escucharte y entender lo que necesitas. No vamos a negar ni reprimir lo que sientes."

Creando un Espacio de Sanación: Si hay actividades que disfrutabas en tu infancia y que te brindaban consuelo, considera incorporarlas en tu vida actual. Por ejemplo, si solías pintar o escribir, reserva tiempo para estas actividades como una forma de mostrar a tu Niño Interior que estás dispuesto a crear un espacio de sanación y autocuidado.

Practicando la Autorreflexión: Dedica tiempo regularmente para la autorreflexión. Escucha a tu Niño Interior a través de la escritura o la meditación. Pregúntate cómo se siente y qué necesita en momentos específicos. Establecer este diálogo interno puede fortalecer la confianza entre tu adulto y tu Niño Interior.


Estados del yo interactúan en el diálogo interno para facilitar la sanación y el crecimiento

  • El Niño Interior Herido: Este estado del yo lleva consigo las emociones y las heridas del pasado. En el diálogo interno, el Niño Interior Herido puede expresar su necesidad de sentirse seguro y protegido. Puede decir: "Necesito saber que estarás ahí para mí. Anhelo la alianza y el apoyo que merezco."
  • El Padre Nutritivo: En el análisis transaccional, este estado del yo brinda apoyo emocional y comprensión. En el diálogo interno, el Padre Nutritivo puede intervenir diciendo: "Estoy aquí para ser tu aliado interno. Juntos enfrentaremos las heridas y construiremos una base de confianza."
  • El Adulto Reflexivo: Representa el estado del yo que analiza y comprende las necesidades emocionales. En el diálogo interno, el Adulto Reflexivo puede ofrecer perspectiva al decir: "La confianza en uno mismo es fundamental para la sanación. Reconozco que mereces una alianza interna sólida."
  • El Adulto Cuidador: En el análisis transaccional, este estado del yo cuida del bienestar emocional. En el diálogo interno, el Adulto Cuidador puede decir: "Estoy comprometido/a en construir una alianza interna de confianza contigo. Juntos superaremos el abandono y el dolor."
  • El Niño Interior Auténtico: Este estado del yo representa la esencia genuina y vulnerable del Niño Interior. En el diálogo interno, el Niño Interior Auténtico puede expresar su deseo de una alianza amorosa al decir: "Quiero sentir que tienes mi respaldo y que estás a mi lado en este camino."
  • La Fuerza Interior: Este estado del yo es la parte resiliente y determinada de la personalidad. En el diálogo interno, la Fuerza Interior puede intervenir diciendo: "Construir confianza interna requiere tiempo y esfuerzo. Estoy aquí para ayudarte a forjar una alianza sólida contigo mismo/a."


2. Aceptación: Honrando Nuestro Dolor

En lugar de minimizar o racionalizar cómo nos hirieron en el pasado, el análisis transaccional nos insta a aceptar la realidad de que estas experiencias nos lastimaron. Al aceptar, comenzamos el proceso de validación de nuestros sentimientos y experiencias. Reconocemos que nuestros padres también tenían su propio Niño Herido y que, como resultado, ambos Niños estaban heridos.


Ejemplos Prácticos:

Escuchar las Señales Emocionales: Supongamos que sientes ansiedad cada vez que tienes que asistir a una reunión social. En lugar de ignorar o descartar esta emoción, puedes practicar la aceptación al decirte: "Mi ansiedad en estas situaciones es real y merece ser reconocida. No necesito minimizarla ni luchar contra ella. Estoy honrando mis emociones."

Reconocer el Dolor del Pasado: Si reflexionas sobre momentos de tu infancia en los que te sentiste abandonado o herido, en lugar de juzgar estos recuerdos como insignificantes, puedes decirte: "Estas experiencias me hirieron, y es válido sentir dolor por ellas. Reconozco que estas heridas han dejado una impresión en mí."

Validar la Experiencia: Supongamos que experimentas tristeza inexplicable en ciertos momentos. En lugar de juzgarte por sentirte triste sin una razón aparente, puedes validar tu experiencia diciendo: "Esta tristeza tiene su origen en experiencias pasadas. No necesito justificarla, sino que la honraré y le permitiré existir."

Comprender la Herida Compartida: Si piensas en la relación con tus padres y cómo sus propios Niños Heridos pudieron haber influido en sus acciones, puedes decirte: "Mis padres también tenían su propio dolor y heridas que los afectaron. Estoy reconociendo que tanto yo como mis padres teníamos experiencias difíciles."

Cultivar la Autocompasión: En momentos en que te sientes frustrado o enojado contigo mismo, puedes practicar la aceptación y autocompasión diciendo: "Mis reacciones son una respuesta a mis experiencias pasadas. Merezco compasión por cómo me siento, y estoy dispuesto a sanar y crecer."

Reconocer el Impacto Presente: Si notas patrones de comportamiento que se originan en heridas pasadas, en lugar de juzgarte por no haber superado esas reacciones, puedes decirte: "Estos patrones son una manifestación de mis heridas pasadas. Al reconocerlos, estoy dando el primer paso hacia su transformación."


Estados del yo interactúan en el diálogo interno para facilitar la sanación y el crecimiento

El Niño Interior Herido: Este estado del yo lleva consigo las emociones y las heridas del pasado. En el diálogo interno, el Niño Interior Herido puede expresar su necesidad de ser comprendido. Puede decir: "Mi dolor es real y merece ser aceptado. Estoy buscando validación y reconocimiento."

El Padre Nutritivo: En el análisis transaccional, este estado del yo brinda apoyo emocional y comprensión. En el diálogo interno, el Padre Nutritivo puede intervenir diciendo: "Estoy aquí para acompañarte mientras exploras el dolor. Tu experiencia merece ser aceptada y sanada."

El Adulto Reflexivo: Representa el estado del yo que analiza y comprende las emociones desde una perspectiva objetiva. En el diálogo interno, el Adulto Reflexivo puede ofrecer insights al decir: "La aceptación es el primer paso hacia la sanación. Reconozco que tus emociones son válidas."

El Adulto Cuidador: En el análisis transaccional, este estado del yo cuida de nuestro bienestar emocional. En el diálogo interno, el Adulto Cuidador puede decir: "Estoy aquí para brindarte apoyo mientras te enfrentas a tu dolor. Juntos encontraremos formas de honrar y sanar."

El Niño Interior Auténtico: Este estado del yo representa la esencia genuina y vulnerable del Niño Interior. En el diálogo interno, el Niño Interior Auténtico puede expresar su necesidad de validación al decir: "Mi dolor es real y merece ser reconocido. Quiero aprender a cuidar de mí mismo/a en este proceso."

La Fuerza Interior: Este estado del yo es la parte resiliente y determinada de la personalidad. En el diálogo interno, la Fuerza Interior puede intervenir diciendo: "Afrontar el dolor requiere valentía. Estoy aquí para brindarte fortaleza mientras enfrentas tus experiencias pasadas."


3. Conmoción: Inicio del Duelo

La conmoción es el inicio del duelo. A medida que exploramos nuestro Niño Interior Herido, es natural sentir conmoción por las experiencias pasadas que influyeron en nuestro dolor presente. Esta conmoción marca el inicio del proceso de reconocimiento y liberación emocional.

Esta conmoción es un reconocimiento inicial de las emociones profundamente arraigadas que hemos mantenido ocultas durante mucho tiempo.


Ejemplos Prácticos:

Explorar Emociones Desconocidas: Supongamos que te encuentras llorando sin entender completamente por qué. En lugar de reprimir o minimizar estas lágrimas, puedes practicar la conmoción diciendo: "Mis lágrimas son una señal de que hay emociones no resueltas en mí. Aunque no las entienda completamente, estoy dispuesto a explorarlas."

Revivir Recuerdos Dolorosos: Si algo desencadena un recuerdo doloroso de tu pasado, en lugar de evitarlo, puedes enfrentarlo con la conmoción como guía. Dite a ti mismo: "Este recuerdo está emergiendo para ser reconocido y liberado. Aunque duela, estoy listo para enfrentar este paso en mi proceso de curación."

Aceptar la Intensidad Emocional: Si experimentas una oleada intensa de emociones al confrontar una experiencia pasada, puedes decirte: "La intensidad de mis emociones es una señal de que estoy llegando a las capas más profundas de mi dolor. Esta conmoción es una parte necesaria de mi proceso de sanación."

Permitir la Vulnerabilidad: Si sientes que estás experimentando emociones que normalmente no muestras, puedes abrazar la conmoción diciendo: "Estas emociones desconocidas son parte de mí, y estoy permitiendo que sean vistas y sentidas. Esta vulnerabilidad es un paso hacia la autenticidad y la sanación."

Afrontar la Sorpresa Emocional: Si te sorprendes al descubrir que ciertas situaciones te afectan más de lo esperado, puedes practicar la conmoción al decirte: "Estas sorpresas emocionales revelan conexiones entre mi pasado y mi presente. Estoy dispuesto a aprender de estas reacciones inesperadas."

Iniciar el Diálogo Interno: Dedica tiempo a la autorreflexión para identificar momentos de conmoción emocional. Inicia un diálogo interno con tu Niño Interior, diciéndole: "Estamos explorando juntos las emociones que se reprimieron. Esta conmoción es el comienzo de nuestro proceso de sanación."


Estados del yo interactúan en el diálogo interno para facilitar la sanación y el crecimiento:

El Niño Interior Herido: Este estado del yo almacena las emociones y las memorias de las experiencias pasadas. En el diálogo interno, el Niño Interior Herido puede expresar su sorpresa y necesidad de ser escuchado. Puede decir: "Estoy sorprendido por las emociones que están emergiendo. Necesito espacio para explorar y expresar lo que siento."

El Padre Nutritivo: Representa el estado del yo que brinda apoyo emocional y consuelo. En el diálogo interno, el Padre Nutritivo puede intervenir diciendo: "Estoy aquí para cuidarte en este momento de conmoción. Tu sorpresa y emociones son válidas. Juntos enfrentaremos este proceso de duelo."

El Adulto Reflexivo: Este estado del yo aporta objetividad y análisis. En el diálogo interno, el Adulto Reflexivo puede ofrecer perspectiva al decir: "La conmoción es una respuesta natural a emociones no exploradas. Reconozco que este es el primer paso hacia la sanación."

El Adulto Cuidador:  En este modo actúa como el cuidador emocional. En el diálogo interno, el Adulto Cuidador puede decir: "Estoy aquí para guiarte a través de la conmoción. Juntos enfrentaremos las emociones y exploraremos su origen."

El Niño Interior Auténtico: Representa la esencia vulnerable y genuina del Niño Interior. En el diálogo interno, el Niño Interior Auténtico puede expresar su sorpresa y necesidad de comprensión. Puede decir: "Estoy asombrado por lo que estoy sintiendo. Quiero entender por qué estas emociones están emergiendo."

La Fuerza Interior: Este estado del yo es la parte resiliente y decidida de la personalidad. En el diálogo interno, la Fuerza Interior puede intervenir diciendo: "Aunque la conmoción puede ser desafiante, estoy aquí para apoyarte en este proceso. Juntos enfrentaremos las emociones y aprenderemos de ellas."


4. La Ira: Un Camino Hacia la Sanación

El análisis transaccional nos invita a comprender que la ira puede ser un componente esencial en el proceso de sanación del Niño Interior Herido. Reconocer nuestra ira y entender su fuente es un paso hacia la curación. No se trata solo de expresar enojos, sino de reconocerlos como una señal de lo que necesitamos cambiar para sanar y crecer.

Explorar el Origen de la Ira: Si te encuentras sintiendo ira en respuesta a una situación o desencadenante, en lugar de reprimirla, puedes explorar su origen. Dite a ti mismo: "Mi ira tiene una raíz que necesita ser reconocida. Estoy dispuesto a entender de dónde proviene y cómo puedo sanarla."

Identificar Patrones de Ira: Si notas que ciertas situaciones siempre te hacen sentir enojado, puedes practicar el análisis transaccional diciendo: "Esta reacción recurrente de ira revela un patrón que debo explorar. La ira es una señal de que algo necesita cambiar."

Reconocer la Fuente Subyacente: Supongamos que te encuentras sintiendo ira hacia una figura de autoridad. En lugar de rechazar esta emoción, puedes abrazar el análisis transaccional diciendo: "Mi ira puede ser una respuesta a heridas pasadas relacionadas con la autoridad. Estoy listo para sanar estas heridas."

Canalizar la Ira Constructivamente: En lugar de expresar la ira de manera impulsiva, considera canalizarla de manera constructiva. Por ejemplo, si te sientes enojado por una injusticia, puedes decir: "Usaré esta energía para abogar por un cambio positivo en lugar de permitir que la ira controle mi reacción."

Confrontar Limitaciones Personales: Si la ira surge debido a sentimientos de impotencia, puedes explorar el análisis transaccional diciendo: "Esta ira puede ser un llamado a enfrentar mis propias limitaciones y buscar maneras de empoderarme en esta situación."

Transformar la Ira en Empoderamiento: Supongamos que la ira surge de sentirte menospreciado. Practica el análisis transaccional al decirte: "Reconozco que mi ira proviene de sentir que mi valía no fue reconocida. Esta es una oportunidad para abrazar mi autoestima y empoderarme."


Estados del yo interactúan en el diálogo interno para facilitar la sanación y el crecimiento:

El Niño Interior Herido: Este estado del yo lleva la carga de la ira acumulada por experiencias pasadas de injusticia o dolor. En el diálogo interno, el Niño Interior Herido puede expresar su enojo y necesidad de validación. Puede decir: "Siento una profunda ira por lo que he experimentado. Mi enojo merece ser reconocido y sanado."

El Padre Nutritivo: Su función es brindar apoyo y comprensión. En el diálogo interno, el Padre Nutritivo puede intervenir diciendo: "Estoy aquí para cuidarte en momentos de ira. Tu enojo es una señal de que necesitas atención y validación. Juntos encontraremos una manera de transformar esta energía."

El Adulto Reflexivo: Representa el estado del yo que analiza y comprende la ira desde una perspectiva objetiva. En el diálogo interno, el Adulto Reflexivo puede ofrecer insights y perspectivas al decir: "La ira es una emoción natural, y su origen necesita ser comprendido. Reconozco la importancia de canalizarla de manera constructiva."

El Adulto Cuidador:  Toma medidas para el bienestar emocional. En el diálogo interno, el Adulto Cuidador puede decir: "Estoy aquí para ayudarte a transformar la ira en una fuerza positiva. Juntos encontraremos formas saludables de canalizar esta energía."

El Niño Interior Auténtico: Representa la esencia genuina del Niño Interior. En el diálogo interno, el Niño Interior Auténtico puede expresar su enojo y necesidad de protección. Puede decir: "Mi enojo es una parte de mí, y merece ser escuchado. Quiero aprender a manejarlo de manera que no me lastime ni a otros."


5. Tristeza: Luto por lo Perdido

La tristeza es una etapa necesaria en el camino hacia la curación. Reconocemos las pérdidas, no solo las tangibles, sino también las aspiraciones no realizadas y las necesidades no satisfechas en la infancia. Permitimos que nuestra tristeza fluya como parte del proceso de liberación emocional.

Reconociendo Pérdidas Pasadas: Si sientes una oleada de tristeza relacionada con experiencias pasadas, en lugar de desviar tu atención, puedes practicar el análisis transaccional diciendo: "Mi tristeza está conectada con pérdidas que necesitan ser reconocidas. Estoy permitiendo que estas emociones fluyan."

Lamentar Sueños No Realizados: Supongamos que reflexionas sobre aspiraciones de la infancia que nunca se concretaron. Practica el análisis transaccional diciendo: "Mis sueños no realizados también generan tristeza. Estoy honrando estos deseos y permitiendo que la tristeza emerja."

Validar Necesidades no Satisfechas: Si sientes tristeza en respuesta a necesidades no satisfechas durante la infancia, en lugar de minimizarlas, puedes decirte: "Mis necesidades no cumplidas también generan tristeza. Estoy reconociendo su importancia en mi proceso de curación."

Aceptación de la Tristeza: En lugar de juzgarte por sentirte triste sin una razón aparente, puedes practicar el análisis transaccional diciendo: "Mi tristeza no necesita justificación. Estoy permitiendo que fluya y me guíe hacia una liberación emocional."

Honrar Emociones Cambiantes: Supongamos que tu tristeza se mezcla con otras emociones como enojo o confusión. Practica el análisis transaccional al decirte: "Mis emociones son complejas y cambiantes. Estoy dispuesto a explorar las capas de mi tristeza para sanar por completo."


Estados del yo interactúan en el diálogo interno para facilitar la sanación y el crecimiento:

El Niño Interior Herido: Este es el estado del yo que lleva la tristeza acumulada de las experiencias pasadas. En el diálogo interno, el Niño Interior Herido puede expresar su dolor y necesidad de reconocimiento y consuelo. Puede decir: "Siento una profunda tristeza por las pérdidas y las necesidades no satisfechas. Necesito ser visto y validado en mi dolor."

El Padre Nutritivo: Nuestra voz interna que ofrece apoyo y comprensión. El Padre Nutritivo puede intervenir en el diálogo interno diciendo: "Estoy aquí para cuidarte y amarte en este momento de tristeza. Tu dolor es real y merece ser honrado."

El Adulto Reflexivo: Es el observador objetivo que analiza y comprende las emociones. En el diálogo interno, el Adulto Reflexivo puede ofrecer perspectiva y validación al decir: "Es natural sentir tristeza por las pérdidas y las necesidades no cumplidas. Reconozco la importancia de liberar estas emociones."

El Adulto Cuidador: Toma medidas para el bienestar emocional. En el diálogo interno, el Adulto Cuidador puede decir: "Estoy aquí para permitir que la tristeza fluya sin juzgar. Estoy comprometido/a con tu proceso de sanación."

El Niño Interior Auténtico: Este estado del yo representa la esencia auténtica y vulnerable del Niño Interior. En el diálogo interno, el Niño Interior Auténtico puede expresar sus necesidades y emociones genuinas: "Mi tristeza es real y merece ser sentida y expresada. Quiero liberar esta emoción para sanar."


Utilizar la Tristeza para la Sanación: Si te sientes abrumado por la tristeza, considera canalizarla creativamente. Por ejemplo, escribir un diario o expresar tus sentimientos a través del arte. Dite a ti mismo: "Usaré mi tristeza como una vía para la expresión y la sanación."


6. Remordimiento: Liberando Culpa e Injusticia

El proceso de abordar el remordimiento implica explorar y liberar la culpa infundada que puede haber surgido debido a las experiencias pasadas de la infancia. Al hacerlo, reconocemos y validamos las limitaciones de nuestro Niño Interior Herido en esas situaciones y lo liberamos de la carga de la culpa. 


Ejemplos Prácticos:

Culpa por Divorcio de los Padres: Si un Niño Interior lleva la culpa por el divorcio de sus padres, el proceso de análisis transaccional podría implicar decirse a sí mismo: "No era mi responsabilidad mantener unida a mi familia. Mi Niño Interior merece liberarse de esta culpa."

Culpa por Enfermedad de un Ser Querido: Si alguien se siente culpable por no haber podido evitar la enfermedad de un ser querido, el diálogo interno podría incluir: "Mi capacidad para influir en la salud de otros es limitada. Estoy liberando esta culpa y permitiéndome sanar."

Culpa por Decisión en la Adolescencia: Si alguien lleva la culpa por una decisión tomada en la adolescencia, el proceso de análisis transaccional podría implicar decirse a sí mismo: "Tomé la mejor decisión con la información que tenía en ese momento. Mi culpa es injustificada."

Culpa por No Haber Cumplido Expectativas: Si alguien siente culpa por no haber cumplido las expectativas de otros, el diálogo interno podría incluir: "No puedo llevar la culpa por no haber satisfecho todas las expectativas. Mi bienestar es importante y merezco liberarme de esta carga."



Estados del yo interactúan en el diálogo interno para facilitar la sanación y el crecimiento:

El Niño Interior Herido: Lleva las emociones y heridas del pasado, incluyendo el remordimiento. En el diálogo interno, el Niño Interior Herido puede expresar su sensación de culpa al decir: "Siento que todo fue mi culpa. Si hubiera actuado de manera diferente, las cosas habrían sido mejores."

El Padre Nutritivo: Representa el estado del yo que brinda apoyo emocional y comprensión. En el diálogo interno, el Padre Nutritivo puede intervenir diciendo: "Estoy aquí para ayudarte a ver las cosas desde una perspectiva compasiva. No podías haber cambiado el resultado en ese momento."

El Adulto Reflexivo: Nos aporta objetividad y análisis. En el diálogo interno, el Adulto Reflexivo puede ofrecer perspectiva al decir: "Reconocer que tus acciones estaban limitadas por tu edad y conocimiento es un paso hacia liberarte de la culpa."

El Adulto Cuidador: Encargado del bienestar emocional. En el diálogo interno, el Adulto Cuidador puede decir: "Estoy aquí para ayudarte a sanar y perdonarte a ti mismo/a. Tu Niño Interior Herido merece liberarse de esta carga."

El Niño Interior Auténtico: Representa la esencia genuina y vulnerable del Niño Interior. En el diálogo interno, el Niño Interior Auténtico puede expresar su deseo de liberarse de la culpa al decir: "No merezco cargar esta culpa injusta. Quiero perdonarme a mí mismo/a y encontrar paz."

La Fuerza Interior: Es la parte resiliente y decidida de la personalidad. En el diálogo interno, la Fuerza Interior puede intervenir diciendo: "Liberar la culpa es un acto de empoderamiento. Estoy aquí para ayudarte a liberarte de la carga injustificada de remordimiento."


7. Soledad: Desde la Vergüenza Hacia la Autenticidad

La vergüenza y la soledad son profundas capas de dolor que pueden surgir a lo largo del proceso de curación del análisis transaccional. Reconocemos que la vergüenza es una herida tóxica que proviene del abandono y la falta de apoyo. A medida que exploramos estos sentimientos, nos acercamos a nuestro verdadero ser, abrazando la autenticidad y superando la soledad emocional.

En resumen, a través del análisis transaccional, podemos sanar a nuestro Niño Interior Herido al construir confianza, aceptar nuestros sentimientos, enfrentar la conmoción, canalizar la ira constructivamente, honrar la tristeza, liberar el remordimiento injustificado y transformar la vergüenza en autenticidad. Este procesonos permite volver a conectar con nosotros mismos de manera profunda y auténtica, promoviendo la sanación y el crecimiento personal.


Ejemplos Prácticos:

Vergüenza por Ser Diferente: Si alguien siente vergüenza por ser diferente a los demás, el proceso de sanación podría implicar decirse a sí mismo: "Mi autenticidad es valiosa y única. No tengo que sentir vergüenza por ser quien soy."

Soledad por Pérdida de Vínculos: Si alguien se siente solo debido a la pérdida de amistades, el diálogo interno podría incluir: "Aunque algunas amistades se han ido, mi autenticidad atraerá a personas que me acepten tal como soy. No estoy solo en mi camino."

Vergüenza por Experiencias Pasadas: Si alguien lleva la vergüenza de experiencias pasadas, el proceso de análisis transaccional podría involucrar la afirmación: "Mis experiencias pasadas no definen mi valor. Estoy liberando la vergüenza y abrazando mi autenticidad."


Estados del yo interactúan en el diálogo interno para facilitar la sanación y el crecimiento:

El Niño Interior Herido: Este estado del yo lleva las emociones y las heridas de la vergüenza y la soledad. En el diálogo interno, el Niño Interior Herido puede expresar su necesidad de liberarse de estos sentimientos: "La vergüenza y la soledad me han afectado profundamente. Anhelo liberarme y encontrar autenticidad."

El Padre Nutritivo: Brinda apoyo emocional y comprensión. En el diálogo interno, el Padre Nutritivo puede intervenir diciendo: "Estoy aquí para acompañarte en este proceso de transformación. Juntos enfrentaremos la vergüenza y la soledad y te guiaré hacia la autenticidad."

El Adulto Reflexivo: Aporta objetividad y análisis. En el diálogo interno, el Adulto Reflexivo puede ofrecer perspectiva al decir: "La vergüenza proviene de la percepción de abandono y falta de apoyo. Reconozco la importancia de transformarla para sanar."

El Adulto Cuidador: Cuida del bienestar emocional. En el diálogo interno, el Adulto Cuidador puede decir: "Estoy aquí para brindarte consuelo mientras enfrentas la soledad. Juntos transformaremos la vergüenza en autenticidad."

El Niño Interior Auténtico: Es la esencia genuina y vulnerable del Niño Interior. En el diálogo interno, el Niño Interior Auténtico puede expresar su deseo de liberarse de la vergüenza y encontrar autenticidad al decir: "Merezco ser auténtico y vivir sin vergüenza. Quiero abrazar mi verdadero ser."

La Fuerza Interior: Es la parte resiliente y decidida de la personalidad. En el diálogo interno, la Fuerza Interior puede intervenir diciendo: "Transformar la vergüenza y la soledad es un camino valiente hacia la autenticidad. Estoy aquí para apoyarte en este proceso."

lunes, 9 de enero de 2023

Alimento para el Niño Interno: el baile

Hace tiempo que me gusta bailar, aunque no siempre he sacado el tiempo o buscado la oportunidad para darme ese gusto. Solemos quitarle tiempo de calidad a nuestro niño interno cuando lo sometemos a mucho estres.

Pero si tú eres de los que te has dado cuenta de lo que realmente disfruta tu Niñ@, de lo que es bueno para él/ella, sabrás que, cuando "él/ella disfruta sanamente, es posible que te brillen los ojos, sientas una gran energía y tu rostro se ilumine con sonrisas.

Eso es lo que me pasa a mi cuando bailo. Y me ocurre así, porque además de disfrutarlo solo porque me gusta, también me aporta muchos beneficios, físicos, psicológicos, emocionales y sociales (o quizas me gusta solo porque siento todos esos beneficios).

Los beneficios físicos son los mismos que te pueden proporcionar cualquier deporte o ejercicio. Poner en movimiento el cuerpo es hacer que todo se mueva y no se anquilose. El movimiento es vida, mover el cuerpo nos ayuda a mantener una buena salud ósea y, además, tiene un papel muy importante en la regulación del peso y el gasto energético, entre otros muchos beneficios físicos.

Pero no sólo hablamos de sentirnos mejor físicamente, sino también mentalmente. Movernos hace que mejore nuestra autoestima y que nuestra salud mental sea mucho más fuerte. ¿Por qué?

Porque el ejercicio, la música y los vínculos sociales que se establecen en los bailes sociales como la bachata, pasodoble, tango o cualquier otro baile en el que se requiera un mínimo de dos, son una importante fuente de hormonas, esas llamadas de la felicidad:



Porque ....: 

Nos asegura los abrazos.

Nos proporciona risas.

Nos propone pequeñas metas estimulantes y alcanzables.

Nos permite conocer gente.

Nos ayuda a mantenernos en buena forma física.

Y todo ello mejora mucho nuestra autoestima, nuestro bienestar y nuestra conexión con los demás.

  

Por eso, sigamos bailando !!!

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Abrazar el sufrimiento: la sabiduría del Padre Nutritivo

 


El desarrollo de un Padre Nutritivo Positivo interno es tan importante para la autogestión emocional como el Adulto. Un Padre Nutritivo Positivo interno que cumple con las funciones de permiso y protección del Niño interno nos proporciona una base segura interna necesaria para enfrentarnos a todas las adversidades inevitables de la vida y también para sortear las evitables. 

Ante estas adversidades, el PNPi nos ayuda a atravesar con el menor coste posible los eventos dolorosos externos, las frustraciones y las emociones "negativas"  internas. Es nuestro padre emocional, como buen padre su objetivo es el máximo beneficio con el menor coste posible, donde el beneficio es el bienestar y el coste es el sufrimiento. El PNPi hace suya la afirmación de Buda: «El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional».

El Padre Nutritivo sabe que un espacio seguro interno nos permite tomar mejores decisiones, mantener los proyectos y descubrir oportunidades; puede seleccionar que críticas aceptamos adecuadas en el  camino de crecimiento, nos garantiza la coherencia y nos permite la creatividad. También conoce que cuando el estado interno es inseguro nos focalizamos en el problema y en sus pequeños detalles, alejándonos de las soluciones, haciendo más profundo el hoyo del que pretendemos salir. Y sobre todo que, fuera de una base segura, perdemos el sentido de lo importante, nuestra salud física y mental y calidad de nuestras relaciones con los demás, con comportamientos de evitación, de agresión o de pasividad (internos o externos).

El Padre Nutritivo Positivo interno comprende las necesidades del Niño interno y las cubre. Por eso no reprime las emociones del Niño ni las evita o ignora, si no que escucha sus mensajes y le ofrece salidas nutritivas. Sabe que detrás de la inquietud, el Niño busca la claridad, detrás de la cólera busca ser protegido y defendido, que con la tristeza el Niño expresa su necesidad de tiempo para la introspección, con la desesperación indica su pérdida de sentido y su necesidad de recuperarlo, que con la culpa señala su necesidad de replantearse creencias y comportamientos; el PNPi conoce el proceso que necesita cada emoción, un proceso interno de reconocimiento de la situación emocional y de búsqueda e implementación de las acciones dirigidas a encontrar o crear las soluciones.

Cuando el PNPi acepta los estados emocionales del Niño interno el sufrimiento es menor y la información que le aporta es esencial para nuestra calidad de vida y nuestro desarrollo personal. El PNPi acoge la emoción del Niño con amor, ternura y compasión. Empatizando con su dolor y aportándole vías de salida, de superación y de reparación. A veces, no se puede hacer nada más que aceptar el dolor del Niño y nutrirlo acompañándole, otras le puede señalar acciones adecuadas y claras para atravesarlo.

El PNPi “abraza los sufrimientos”, más que “los acepta” pues la aceptación puede ser asociada fácilmente a la resignación del Niño Sumiso, asustado y confuso. El Padre Nutritivo sigue activo, cuidando, protegiendo y filtrando o reformulando aquello que está acogiendo del dolor emocional, separando el dolor real del sufrimiento erróneo.

Acoger, nutrir y asegurar al Niño que sufre es la acción necesaria para mantener el equilibrio interno.

Veamos cómo esto sucede en la práctica cotidiana desde una perspectiva interpersonal, que puede representar a la relación de nuestros estados del yo internos:

Un niño jugando con la pelota tropieza y cae al suelo, se tuerce un tobillo, no puede apenas caminar hasta su casa, el dolor es muy fuerte. Al llegar a casa, su madre le reprocha su torpeza, también su afición por la pelota, le dice que al día siguiente no podrá ir al campo a jugar con sus primos, como a él tanto le gusta, que todo es por ser tan bruto y que va a tener que estar encerrado todo el tiempo por culpa de su inutilidad, que ella ahora no va a poder ir a la boda de su mejor amiga, cuando ya había comprado un vestido que le había costado un dineral. 

Claramente comprenderás que al dolor físico se sumará todo un sufrimiento emocional y relacional que persistirá incluso cuando el pie se haya recuperado. 

Veamos como de opcional es el sufrimiento cuando un Padre Nutritivo, en este caso hacia el otro, actúa:. 

Imaginemos al mismo niño con el mismo dolor en el tobillo después de su accidente. Al llegar a casa su madre lo abraza, le pregunta cómo se siente, qué le ha pasado, donde le duele y lo escucha atentamente, le tranquiliza con palabras tiernas y serenas, empatiza con su dolor y con sus necesidades de ser calmado y cuidado. Mientras le lava y le aplica un antinflamatorio le dice que ahora tiene que estar unos días con el pie en reposo,  que al día siguiente podrá ir al campo a ver a sus primos y que podrá seguir su reposo viendo sus programas favoritos en la casa, que ella organizará un juego de mesa muy divertido para que todos lo puedan pasar bien juntos y él pueda estar participando. Le cuenta que ella también se cayó de pequeña cuando jugaba con su prima a subirse a caballito en sus hombros y se rompió un brazo, que se lo escayolaron y estuvo todo el verano utilizando una aguja de tricotar para introducirla en el hueco de la escayola poder calmar sus picores. Qué suerte, le dice, si no te tienen que escayolar, no tendrás esa incomodidad! Le prepara una silla cómoda y un taburete para poner su pie en reposo y después le dice que le va a preparar una sopa caliente que le va a sentar muy bien. Siguen hablando de su día y de sus cotidianidades con la serenidad del vínculo seguro. Él le pregunta por la boda de su amiga, si ella podrá ir. Ella le responde que todavía hay tiempo, que decidirán como lo harán cuando llegue el momento, que todo irá bien, mirándolo a los ojos con todo su amor le dice que lo importante ahora es que él esté tranquilo y que su pie se recupere.

Apenas que te pongas en el lugar del niño podrás notar nítidamente las diferencias de su dolor en ambos casos. 

Y si bien no elegimos a nuestros padres y sus capacidades para asegurarnos el cuidado y la protección ante el dolor, sí tenemos la capacidad de aprenderlas si no han sido modeladas adecuadamente durante la infancia.

Cuál es tu primer reflejo ante el dolor físico o emocional: ¿perseguirte o perseguir a otro? o ¿Cuidarte? ¿Qué hacían contigo ante el dolor físico? y ¿ante el dolor emocional? Quizás hacían lo mismo ante los dos tipos de dolor, descontarlos, hacerte culpable o hacerse las víctimas, o reaccionaban de forma diferente, cuidando uno y rechazando el otro. O tuviste suerte y te sentías arropado y cuidado en ambos casos. 

En cualquier caso ahora, ya adulto, eres tú el que respondes a tus dolores físicos y emocionales. Quizás sería bueno preguntarte si sigues aquellos patrones vividos o has ido aprendiendo gracias a nuevas experiencias o por un “darse cuenta” a evitar y modificar la parte que añade sufrimiento. 

Desarrollar nuestro Padre Nutritivo Positivo Interno  consiste en estar atento a los propios sufrimientos en lugar de evitarlos u ocultarlos con actos distractorios, es conectarnos con ellos para aliviarlos en lugar de castigarnos o perseguirnos, es ser amable y comprensivo con uno mismo.

Darnos cuenta de cómo distorsionamos el dolor añadiéndole sufrimiento con nuestros diálogos internos durante las pequeñas cosas en el día a día, en los pequeños detalles, incluso en los insignificantes, nos ayudará a prepararnos para atravesar los grandes dolores.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Los espejos en las relaciones



Nacemos con todas nuestras emociones naturales y espontáneas positivas, sentimos alegría, mostramos afecto positivo, cariño, ternura, amabilidad. Como dice Berne, nacemos siendo príncipes y princesas.

Nuestras figuras parentales actúan como espejos para nosotros, con esa imagen proyectada irá formándose parte de nuestra identidad.

Reflejo Positivo:

Si los adultos conectan con nosotros con sentimientos nutritivos y afectivos, como paciencia, amabilidad, aprecio, júbilo y ánimo, tendremos la posibilidad de aprender a gestionar y transformar nuestras emociones negativas en recursos positivos.

Reflejo Negativo:

Pero cuando nos falta amor, cariño y cuidado, sentimos miedo.

El miedo es lo contrario del amor y nos hace manifestar diferentes emociones, que son llamadas de atención, para pedir que nos ayuden a calmarnos, a regular nuestro malestar desde fuera. No aprenderemos a gestionar y calmar nuestras propias emociones negativas y seguiremos buscando esa figura comprensiva y amorosa que nos ame incondicionalmente. Lamentablemente, esa es una esperanza infantil que, en la edad adulta, nos va a llevar normalmente a experimentar relaciones tóxicas, una y otra vez.

 


Aunque en el dibujo aparezca la madre, cualquier figura de autoridad o parental va a proyectar sus sentimientos positivos o negativos sobre nosotros.

 

RELACIÓN SANA AMOROSA

  

Los estados Padre de cada miembro de la relación, cuida y da afecto al Niño del otro, cuando se lo solicitan.

Sus Niños se relacionan con alegría y espontaneidad.


RELACIÓN TÓXICA

Los estados Padre de cada miembro de la relación, controlan y persiguen  o sobreprotegen al Niño del otro, tanto cuando le solicitan ayuda, como cuando no se la han solicitado.

Sus Niños se relacionan con rebusques y emociones falsas.



¿Qué reflejan los espejos de tus relaciones más cercanas?

lunes, 6 de septiembre de 2021

Necesidades de dependencia en la niñez


Es posible que los niños no vengan con un manual de instrucciones, pero si lo hicieran, la sección sobre el niño feliz no sería muy complicada porque hay una fórmula simple ...

Necesidades de dependencia emocional satisfechas = un niño feliz.

Los niños pequeños no pueden satisfacer sus propias necesidades, al igual que una planta no se puede regar sola. El niño feliz depende de sus cuidadores para satisfacer estas necesidades. A medida que crecemos, nos volvemos más independientes , cada vez más capaces de satisfacer nuestras propias necesidades.

Hay dos grupos de necesidades de dependencia:

  • El primer grupo son las necesidades de supervivencia : son lo que Maslow llama las necesidades básicas de comida, refugio, ropa, atención médica, seguridad y protección. Si no se satisfacen estas necesidades, al menos en un grado mínimo, es probable que el niño muera. Tenga en cuenta que las necesidades de supervivencia incluyen la necesidad de sentirse seguro y protegido. Si un niño no se siente seguro, no puede relajarse. Siempre está en guardia, escaneando su entorno en busca de peligro. Su nivel de ansiedad es muy alto y tiene que mantenerse alerta y “sintonizado” con todo lo que sucede a su alrededor, lo que lo hace volverse hiper-vigilante, hiper-alerta y / o hipersensible… definitivamente no es una niña/o feliz. Sentirse seguro ayuda a un niño feliz a relajarse; si no puede relajarse, no puede jugar . Si no puede jugar, interfiere con su crecimiento. El juego es la forma en que los niños aprenden y crecen a lo largo del desarrollo normal.

 Debido a que sentirse seguros es tan importante, los niños tienen un mecanismo de defensa psicológico incorporado llamado idealización que funciona para ayudarlos a sentirse seguros. A través de la idealización, los niños, sin hacer referencia a los adolescentes aquí, colocan a sus padres en un pedestal viéndolos como "criaturas divinas". Esto los hace sentir seguros porque "si estoy protegido por una criatura divina,  entonces nada puede afectarme" (John Bradshaw ).

Por supuesto, los niños no lo piensan literalmente, pero "lo entienden" de esa manera en un sentido emocional. Es un concepto conocido como "pensamiento-sentido" . La idealización es el catalizador principal para la infección de la vergüenza, como vimos en el Iceberg”, Parte I.

  • Las necesidades de dependencia emocional son lo que Maslow llama las necesidades básicas de amor y estima. Estas son las necesidades que nutren emocionalmente a un niño feliz. Satisfacer plenamente estas necesidades de manera constante, hace que el niño feliz prospere y prospere. Si estas necesidades no se satisfacen de manera consistente, el niño sufre en un grado proporcional a su falta de satisfacción. Pia Mellody y John Bradshaw se refieren a lo siguiente como necesidades primarias de dependencia emocional : tiempo, atención, afecto y dirección .


Tiempo

El niño feliz necesita tiempo. En su video Shame and Addiction , Bradshaw afirma  "Los niños pequeños entienden que a lo que sus padres dan su tiempo es lo que aman". Entonces, para un niño feliz: tiempo = amor . Por ejemplo, si papá trabaja de 12 a 14 horas al día, que puede ser su forma de mostrar amor, los niños sienten que papá ama lo que hace más de lo que los ama a ellos.

No entienden de presupuestos y facturas que pagar. No entienden que esta puede ser la forma en que papá o mamá demuestra su amor por la familia. Todo lo que saben es que normalmente se va o no le presta atención. Y cuando llega a casa, está demasiado cansado para pasar tiempo con ellos, toda su energía la emplea en descansar, leer el periódico y mirar televisión.

El niño feliz recibe tiempo de calidad de ambos padres, no solo de uno. Necesita suficiente tiempo de cada padre para recibir el mensaje de que son amados tanto como cualquier otro miembro de la familia. No es tanto una cuestión de cantidad como de coherencia y calidad. El “tiempo de calidad” es cuando también se satisfacen las otras tres necesidades emocionales principales del niño.


Atención

El niño feliz necesita atención. Así como los niños comparan el tiempo con el amor,  lo entienden que: atención = valor . La atención es más que solo escuchar al niño, es atenderlo .

Padres para un niño feliz:

  • Escuche, intente comprenderle y tómelos en serio.
  • Mostrar preocupación genuina por quiénes son, qué piensan y cómo se sienten.
  • Observe cuándo están luchando con un sentimiento y ayúdelos a descubrir qué es y qué hacer al respecto.
  • Sepa cómo fue su día, con quién le gusta pasar el rato en el cole, cuál fue su mejor momento con sus amigos, etc.

Los niños felices reciben mucha atención pero si no la obtienen, su comportamiento se convierte en una búsqueda de atención. Por lo general, esto no es consciente por su parte. La mayoría de las veces los niños realmente no saben por qué actúan de maneras que obviamente están diseñadas para llamar la atención. Se ven obligados a hacerlo porque necesitan atención, no porque quieran atención.

¿Cuándo fue la última vez que escuchó "Oh, solo está tratando de llamar la atención, ignórelo!" A veces este es un mal consejo, otras veces no lo es. Hay dos razones por las que los niños muestran un comportamiento de búsqueda de atención:

  • Cuando no reciben suficiente atención y realmente la necesitan.
  • Cuando reciben demasiada atención, en cuyo caso se trata de una cuestión de disciplina más que de atención.

Piense en esto último como una solicitud de dirección o comportamiento de búsqueda de disciplina. Los niños necesitan dirección en forma de guía y disciplina. Si bien ignorar ciertos comportamientos puede ser útil, es importante brindar orientación cuando surge la oportunidad, especialmente si no se trata de un incidente aislado.

Encontrar un equilibrio entre la atención y la disciplina es difícil, pero el equilibrio debe lograrse desde el principio.


Afecto

El niño feliz necesita afecto. El afecto es el área en la que muchas familias parecen quedarse cortas. Hay personas que repiten patrones: “Bueno, los míos no eran los padres más cariñosos del mundo, pero siempre supe que me querían”. Seguro que es cierto que fueron amados. Sin embargo, también es seguro que los niños necesitan abrazos, besos, palmaditas en la espalda y palabras de aliento de forma regular.

Para los niños felices Afecto = Aprobación

Las muestras de afecto son la forma en que los padres envían mensajes de aprobación al niño feliz. El afecto dice:

  • "Me gustas",
  • "Me gusta quién eres y en quién te estás convirtiendo",
  • "Me alegro de que seas mi hijo",
  • "Me alegro de poder ser tu padre",
  • "Me alegro de que estés en esta familia",
  • "Estoy orgulloso de ti",
  • "Te quiero".

¡Algunos padres incluso se sinceran y les dicen estas cosas a sus hijos! El afecto es la forma en que el niño feliz recibe el mensaje de que está a la altura, es aprobado por esas criaturas divinas. ¿Cuántos de nosotros conocemos a un niño que no está seguro de lo que su padre piensa de él? ¿O alguien que no está seguro de estar a la altura de las expectativas de su madre? ¿Cuántos de nosotros todavía no estamos seguros de si estamos a la altura?

Los niños que no reciben suficiente afecto manifiestan su necesidad de aprobación tratando de complacer a mamá o papá. Cuando sus intentos de obtener aprobación pasan desapercibidos, se esfuerzan cada vez más por complacerlos,  esto crea una red neuronal profundamente arraigada y que los harán ver como personas complacientes.

Dirección

El niño feliz necesita dirección. Los niños nacen sin saber hacer las cosas. Están programados biológicamente para sobrevivir en la naturaleza llorando cuando lo necesitan. Sin embargo, todo lo demás, sobre cómo vivir en sociedad, debe aprenderse, incluyendo cómo entablar relaciones, cómo comportarse en público, cómo controlar nuestros impulsos y/o emociones, etc. Un niño feliz tiene padres disponibles y accesibles que les dan dirección y les enseñan estas cosas. Lo hacen a través de la orientación y la disciplina.

Orientación= Competencia .

Nuestros cuidadores son nuestros maestros. Papá nos muestra lo que significa ser un hombre en el mundo, mamá nos muestra lo que significa ser mujer, y juntos nos muestran cómo se llevan los hombres y las mujeres. En otras palabras, nuestras redes neuronales culturales e interpersonales provienen del modelado de nuestros padres, ya sea que se den cuenta o no, es por eso que el enfoque de orientación y disciplina de “haz lo que digo, no lo que hago”, no funciona.

Unos padres ideales se dan cuenta de la poderosa influencia que tiene su comportamiento en el desarrollo de su hijo feliz. También saben que para ser buenos educadores deben estar disponibles y ser accesibles, es decir, el niño feliz sabe cuándo y dónde encontrar a papá o mamá y saben que está bien acudir a ellos para pedirles consejo y ayuda.

Para estar disponible, los padres deben tomarse el tiempo para atender las preguntas de sus hijos. Para ser accesibles, también deben ser pacientes, tolerantes y cariñosos. Los buenos educadores entienden que los niños necesitan repetición para aprender, así es como se forman nuestras redes neuronales. Los niños tienen que preguntar y que se les muestre más de una vez para poder desarrollar la competencia en una determinada tarea.

Un sentido de competencia y dominio son fundamentales para el desarrollo de la identidad de un niño feliz. Por ejemplo, cuando un padre le enseña a un niño a andar en bicicleta, lo sujeta, lo sujeta y lo sujeta hasta que el niño recupera el equilibrio y luego le suelta. Por lo general, el niño se estrellará una o dos veces, pero pronto marchará.

¿Alguna vez vio a un niño en la bicicleta por primera vez? Se iluminan como un árbol de Navidad y casi universalmente gritan lo mismo… “¡Mírame! ¡Lo estoy haciendo!" - ¡Habla de un niño feliz! El "¡¡Puedo hacerlo !!" es una declaración de competencia y proporciona un gran impulso a su ego. Después de un tiempo, es posible que escuche al mismo niño gritar “¡Mírame! ¡Lo estoy haciendo sin manos! " Esto muestra que el niño feliz ahora tiene un sentido de dominio ... y quizás demasiado coraje.

¿Alguna vez se ha preguntado por qué los niños hacen lo mismo una y otra vez, una vez que se vuelven competentes y evitan cosas que quizás no hagan bien? La razón es que necesitan satisfacer su necesidad de un sentido de competencia y dominio. El niño feliz necesita obtener tantas experiencias de "yo puedo hacerlo" como podamos darle. Cosas como atarse el zapato por primera vez, conducir un automóvil, ir a una cita, aprender a bailar, sacar buenas notas, aprender cocinar, golpear una pelota de futbol, etc.

¡En cuantas más áreas se sientan competentes, mejor! Es como una bola de nieve rodando cuesta abajo, al final llegan a un punto en el que han fijado una red neuronal de "yo puedo hacerlo"; cuando eso sucede, están listos para la vida. Los educadores accesibles ayudan sin recurrir a críticas vergonzosas cuando educan a un niño feliz. Es realmente un arte, y la mayoría de nosotros fuimos criados con críticas negativas, y no es lo mejor para aprender.

La retroalimentación crítica saludable viene con amor, tolerancia y sin provocar vergüenza. Por ejemplo, una crítica sana puede sonar así: "Sé que es difícil" , "Realmente lo estás haciendo muy bien, Me caí más cuando tenía tu edad".  "Sé que puedes hacerlo, intentemos una vez más por hoy".

La crítica vergonzante suena así: "¡Vamos, no seas un bebé grande!" "Siempre haces las cosas más difíciles de lo que deberían ser". "Tu hermano lo consiguió en su primer intento ... ¿vas a dejar que te hagan quedar mal?" 

Otro problema con respecto a la educación es demasiada protección. Hay algunas familias que tienen reglas rígidas, a veces extremadamente controladoras, diseñadas para "proteger" al niño.

Por ejemplo, "las ruedas de apoyo no las sueltan hasta que tienes doce años", "no puedes trepar a los árboles", "puedes salir pero no hagas nada" y "debes llevar el casco si vas a subirte al columpio ”. El padre sobreprotector también hace todo por el niño, incluso lo que el niño debería poder hacer por sí mismo.

La sobreprotección y la participación excesiva son el resultado de la incapacidad de los padres para tolerar cualquier posibilidad de que su hijo se lastime física o emocionalmente, para evitarles el sentimiento de fracaso o la decepción de si mismos. La sobreprotección se puede confundir fácilmente con el amor, cuando en realidad no lo es. Se trata más de la necesidad de los padres de sentirse seguros que de la necesidad del niño.

El niño no solo se pierde las experiencias de "yo puedo hacerlo", sino que también recibe un mensaje de "las criaturas divinas" en su vida de que "no pueden hacerlo"; puede fijarse en un patrón neuronal de incompetencia. El niño sobreprotegido puede sentir: "Si mamá y papá no creen que puedo hacerlo (lo hacen por mi) ... entonces no debo poder hacerlo". Una red neuronal de incompetencia viene acompañada de indecisión y sentimientos de vergüenza, miedo y ansiedad.

La disciplina es la segunda forma de dirección necesaria para un niño feliz.

Disciplina = Carácter

Los niños nacen sin las estructuras internas para controlar sus propios impulsos. Por lo tanto, se les dio estructuras externas, llamadas padres o figuras parentales, para ayudarlos. Cuando los padres establecen límites para sus hijos, les dicen "Aquí está la línea, si la pasas, esto es lo que pasa".

Establecer y hacer cumplir buenos límites ayuda a desarrollar las estructuras internas necesarias para que los niños controlen sus propios impulsos. Estas estructuras construyen carácter. El carácter consta de dos estructuras internas primarias: 

  • valores: el conocimiento del bien y el mal
  • autodisciplina: la capacidad de retrasar o rechazar la gratificación de los impulsos basados ​​en el conocimiento de sus valores.

Si recordamos una fórmula simple, A = B, entonces tendremos claro sobre cómo establecer buenos límites. En pocas palabras, cuando nuestro comportamiento (A) es algo bueno, entonces el resultado (B) también debería ser bueno, cuando A es algo malo, entonces B también debería ser algo malo.

Las consecuencias consistentes (positivas o negativas) dan forma a los comportamientos - y las redes neuronales- de un niño feliz al reforzar lo bueno y disuadir lo malo. Si bien esta fórmula es simple en teoría, es difícil en la práctica porque esta vida no siempre sale como "debería".

Los buenos límites son firmes, efectivos y consistentes. Los buenos límites (B) también están en consonancias y son proporcionales al comportamiento (A), es decir, que el castigo se ajuste al delito. Cuando los padres establecen y hacen cumplir consistentemente buenos límites para sus hijos, les están enseñando una ley importante del universo (A = B).

Esto será extremadamente importante para ellos más adelante en su edad adulta, cuando la vida se convierta en su maestra. Por otro lado, cuando somos inconsistentes con los límites, o son inapropiados para el comportamiento, entonces les estamos haciendo un flaco favor a nuestros hijos.

Por ejemplo, cuando un adolescente hace "A" (llega a casa oliendo a alcohol) y debe recibir "B" (castigado por un cierto período de tiempo), pero el padre siente lástima por él porque el baile de graduación es este fin de semana, por lo que proporciona " C ”(Dejándolos libres y dándoles 50 euros para que se diviertan).

Entonces, el mensaje enviado y recibido es A = C. En otras palabras, "Si me equivoco cuando realmente importa, mamá y papá me ayudarán". Proporcionar "C", cuando "B" debe ser la consecuencia, permite que persistan los problemas de comportamiento, por eso se llama habilitación .

Las decisiones sobre buenos límites no siempre son fáciles. Algunos límites deben ser innegociables, por ejemplo, los relacionados con la seguridad del niño y los relacionados con valores familiares fuertemente arraigados. Otros pueden estructurarse para enseñar al niño la flexibilidad y cómo comprometerse o negociar.

Por ejemplo, cuando el niño hace "A" (rompe "su castigo" por 30 minutos) y la consecuencia acordada es "B" (castigado una hora el próximo fin de semana), el acuerdo negociado podría ser que el niño puede elegir qué fin de semana del mes siguiente desea el castigo.

Otro beneficio de los límites es la seguridad. Cuando los padres establecen y hacen cumplir constantemente los límites, están ayudando a sus hijos a aprender límites saludables. Los niños que no saben dónde están los límites, se sienten inseguros.

Por ejemplo, el síndrome del niño mimado es lo que se produce cuando un niño recibe una aprobación general para todo lo que hace. Cuando hay pocas o ninguna consecuencia para estos niños, ellos traspasan los límites, una y otra vez, hasta que alguien interviene y dice ¡"no"!

La mala conducta, en este caso, es una conducta de búsqueda de disciplina: el niño se ve inconscientemente obligado a hacer que alguien intervenga porque necesita ayuda para controlar sus impulsos y está obligado a conseguirlo. Al igual que en la sobreprotección, las buenas intencionadas de los padres excesivamente indulgentes fracasan.

Por lo general, los padres sanos se esfuerzan por no dañar la autoestima del niño con críticas destructivas. Con una educación sin límites, el niño puede recibir el mensaje de que "las criaturas divinas" en su vida no tienen expectativas sobre ellos, porque no serán capaces de estar a la altura de ellos, lo que provoca una sensación de incompetencia.

Otras formas de disciplina incluyen las que mamá y papá nos dan como modelo con su propio comportamiento habitual, incluyendo buenos modales, buena higiene, buena ética de trabajo, etc. Los observamos y aprendemos de ellos. El viejo adagio “haz lo que digo, no lo que hago” no es muy efectivo para ayudar a nuestros niños a desarrollar e interiorizar estas disciplinas diarias. La herramienta más eficaz para enseñar a los niños es un buen ejemplo a seguir. Los límites y las consecuencias simplemente refuerzan lo que demostramos.