Mostrando entradas con la etiqueta Posición Existencial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Posición Existencial. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de febrero de 2024

Las 10 herramientas del análisis transaccional (AT) para desarrollar la inteligencia emocional (IE)



Cuando integramos las herramientas del AT con los conceptos de la inteligencia emocional (IE) de Reuven Bar-On, podemos desarrollar una comprensión más profunda de nuestras emociones y mejorar nuestra capacidad para gestionarlas de manera efectiva. Veamos cómo se pueden utilizar cada una de las 10 herramientas del AT para trabajar en la inteligencia emocional.


10 herramientas de trabajo

Análisis Estructural (Padre, Adulto y Niño):

  • Aplicación a la IE: Identifica cómo nuestras emociones son influenciadas por los mensajes internalizados desde la infancia (Padre), el procesamiento racional y objetivo (Adulto) y las respuestas emocionales y experiencias pasadas (Niño). Al comprender estas influencias, podemos trabajar en el autoconocimiento y la autorregulación emocional.

Análisis de las Transacciones:

  • Aplicación a la IE: Examina cómo interactuamos con los demás y cómo estas interacciones afectan nuestras emociones. Identificar patrones disfuncionales en las transacciones nos permite ajustar nuestras respuestas emocionales y mejorar nuestras habilidades interpersonales.

Caricias:

  • Aplicación a la IE: Reconocer y buscar interacciones emocionalmente positivas y nutricionales con los demás. Esto puede promover el desarrollo de una autoestima saludable y fortalecer nuestras habilidades para establecer relaciones satisfactorias.

Juegos Psicológicos:

  • Aplicación a la IE: Identifica patrones de interacción destructivos que pueden surgir en nuestras relaciones. Al comprender y desafiar estos juegos, podemos mejorar la comunicación, establecer límites saludables y fomentar relaciones más auténticas.

Guión de Vida:

  • Aplicación a la IE: Explora cómo las experiencias pasadas y las creencias internalizadas influyen en nuestras emociones y comportamientos actuales. Al trabajar en la reescritura de nuestro guión de vida, podemos cambiar los patrones emocionales negativos y promover un mayor bienestar emocional.

Posiciones Existentiales:

  • Aplicación a la IE: Reflexiona sobre nuestra visión del mundo y nuestra actitud hacia nosotros mismos y los demás. Al reconocer y desafiar posiciones existenciales limitantes, podemos promover un mayor autoconocimiento y una mayor apertura emocional.

Emociones:

  • Aplicación a la IE: Reconoce, acepta y gestiona nuestras emociones de manera saludable. Al identificar y expresar nuestras emociones de manera adecuada, podemos fortalecer nuestra inteligencia emocional y mejorar nuestras relaciones interpersonales.

Argumento de vida:

  • Aplicación a la IE: Examina las creencias y expectativas sobre uno mismo y la vida en general. Al desafiar los mensajes negativos y limitantes en nuestro argumento de vida, podemos promover una mayor autoaceptación y una actitud más positiva hacia la vida.

Contratos:

Aplicación a la IE: Establece metas y compromisos relacionados con el desarrollo emocional y la inteligencia emocional. Al trabajar en contratos para mejorar nuestras habilidades emocionales, podemos fomentar un crecimiento personal significativo.

Escenarios temidos:

  • Aplicación a la IE: Aborda los miedos y las resistencias que pueden obstaculizar nuestro desarrollo emocional. Al enfrentar y trabajar en escenas temidas, podemos superar obstáculos emocionales y promover una mayor autoconfianza y resiliencia emocional.

Si se utilizan estas herramientas del Análisis Transaccional de manera integrada con los conceptos de la inteligencia emocional de Reuven Bar-On, podemos fortalecer nuestra inteligencia emocional y promover un mayor bienestar emocional y relaciones interpersonales más saludables.

Enlaces a las competencias de la Inteligencia Emocional según Bar – On e integradas con el Análisis Transaccional

Componente Intrapersonal (CIA)

Componente Interpersonal (CIE)

Componente de Adaptabilidad (CAD)

Componente del Manejo del estrés (CME)

Componente del Estado de Ánimo en General (CEAG)

Las 10 herramientas del análisis transaccional (AT) para desarrollar la inteligencia emocional (IE)

Integrando la teoría de la Inteligencia Emocional de Bar-On con el Análisis Transaccional: explorando el componente de ánimo en general


El Componente del Estado de Ánimo en General (CEAG) en la teoría de la inteligencia emocional (IE) de Reuven Bar-On se centra en la capacidad de una persona para mantener un estado de ánimo equilibrado y positivo en su vida diaria. Este componente es fundamental para el bienestar emocional y la capacidad de enfrentar los desafíos con una actitud resiliente y optimista. Está compuesto por la Autoestima General (AG), la Felicidad General (FG) y el Optimismo General (OG).

Desde la perspectiva del análisis transaccional (AT), podemos explorar cómo se desarrollan y se expresan estas dimensiones del estado de ánimo en la vida de una persona y cómo pueden mejorarse mediante el entendimiento de las transacciones internas y externas.

La autoestima general (AG) se refiere a la percepción general que una persona tiene de sí misma, incluyendo su valor y su sentido de valía como individuo. 

  • En el AT, esto puede entenderse como la internalización de mensajes y creencias sobre uno mismo, que se originan en la infancia y se refuerzan a lo largo de la vida. Al trabajar con los conceptos del AT, como los guiones de vida, las transacciones disfuncionales, su estructuración del tiempo, el tipo de caricias que da y recibe, el individuo puede desafiar las creencias limitantes y desarrollar una autoimagen más positiva y saludable, promoviendo así una mayor autoestima general.

La felicidad general (FG) se refiere al nivel general de satisfacción y bienestar emocional que una persona experimenta en su vida. 

  • Desde la perspectiva del AT, esto implica el reconocimiento y la gestión de los estados del yo que pueden influir en el estado de ánimo general, como los mensajes internalizados del estado del yo Padre o las respuestas emocionales del estado del yo Niño. Al trabajar con el AT, el individuo puede identificar y cambiar patrones de pensamiento y comportamiento que contribuyen a la infelicidad general, fomentando así un mayor bienestar emocional y satisfacción en la vida.

El optimismo general (OG) se refiere a la tendencia de una persona a mantener una actitud positiva y esperanzadora hacia el futuro, incluso en momentos de adversidad. 

  • En el AT, esto implica el reconocimiento y la gestión de los mensajes internalizados y los guiones de vida relacionados con las posiciones existenciales y las expectativas sobre el futuro. Al trabajar con el AT, el individuo puede desafiar las creencias limitantes y desarrollar una perspectiva más optimista y esperanzadora, promoviendo así una mayor resiliencia y capacidad para enfrentar los desafíos con una actitud positiva.

También en este componente el AT proporciona un marco valioso para explorar nuestro estado de ánimo general, complementando así la perspectiva de la IE y proporcionando herramientas prácticas para promover un mayor bienestar emocional y una actitud más positiva hacia la vida.


Enlaces a las competencias de la Inteligencia Emocional según Bar – On e integradas con el Análisis Transaccional

Componente Intrapersonal (CIA)

Componente Interpersonal (CIE)

Componente de Adaptabilidad (CAD)

Componente del Manejo del estrés (CME)

Componente del Estado de Ánimo en General (CEAG)

Las 10 herramientas del análisis transaccional (AT) para desarrollar la inteligencia emocional (IE)

martes, 15 de agosto de 2023

Ortega y Gasset interpretado desde la perspectiva Análisis Transaccional



Dedicado a mi amigo admirador de Ortega.

Este post pretende hacer una relación de algunos de los conceptos orteguianos con la teoría del Análisis Transaccional (AT) de Eric Berne. Aunque Ortega y Gasset y Eric Berne se enfocaron en  temas diferentes, hay algunas conexiones que se pueden establecer entre sus ideas:

1. Perspectivismo de Ortega y Gasset y Posiciones Existenciales del AT:

 Ortega y Gasset introdujo la noción de perspectivismo, que sugiere que cada individuo ve el mundo desde su propia perspectiva única.

 En el AT, las "Posiciones Existenciales" se refieren a las actitudes y creencias fundamentales que una persona adopta sobre sí misma y sobre cómo se relaciona con los demás y el mundo. Estas posiciones influyen en la forma en que interactuamos y percibimos nuestras experiencias.

 La conexión aquí radica en que tanto Ortega y Gasset como Berne enfatizan la importancia de considerar la perspectiva individual en la comprensión de las interacciones y experiencias humanas.


2. La Rebelión de las Masas y Escenarios del AT:

Ortega y Gasset describió  la pérdida de autenticidad individual y la homogeneización en la sociedad moderna debido a la influencia de las masas.

 En el AT, los "Guiones" representan patrones de vida preestablecidos que influyen en nuestras interacciones y decisiones. Estos escenarios a menudo se desarrollan en la infancia y pueden llevar a comportamientos repetitivos.

La relación aquí se basa en la idea de que tanto Ortega y Gasset como Berne consideraron cómo las influencias sociales y las experiencias tempranas afectan la manera en que nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos.


3. Racionalismo Vital y Estados del Yo del AT:

Ortega y Gasset propuso el "racionalismo vital" que aboga por la integración de la razón y la experiencia en la búsqueda de la verdad. Ortega creía que la razón por sí sola no era suficiente para comprender la complejidad de la vida humana y que era necesario integrar la experiencia personal, las emociones y la intuición para obtener una comprensión completa de la realidad. Según su perspectiva, el razonamiento lógico y la reflexión profunda deben estar en armonía con las vivencias y experiencias cotidianas para una comprensión más rica y auténtica.

  En el AT, los "Estados del Yo" son tres partes de nuestra personalidad que influyen en nuestro comportamiento: Padre, Adulto y Niño. 

Padre: Representa la influencia internalizada de figuras parentales y autoritarias. Puede ser un estado crítico, protector o nutriente.

Adulto: Es el estado de pensamiento objetivo y lógico. Se basa en la información actual y se ocupa de la toma de decisiones racionales.

Niño: Refleja los patrones de comportamiento, emociones y actitudes que se originaron en la infancia. Puede ser el Niño Adaptado (obediente) o el Niño Libre (espontáneo).

 La conexión aquí radica en el énfasis en la importancia de la integración entre la razón y la experiencia en ambas teorías. Tanto Ortega como Berne reconocen que la razón es un componente esencial de la toma de decisiones y la comprensión, pero también subrayan que las emociones, las experiencias pasadas y las intuiciones influyen en cómo interpretamos y respondemos a las situaciones.


4. Filosofía de la Ciencia y Filosofía del AT:

 Ortega y Gasset reflexionó sobre la naturaleza de la ciencia y su relación con la sociedad y la cultura. Aunque Berne no se enfocó directamente en la filosofía de la ciencia, su teoría del Análisis Transaccional también tiene implicaciones filosóficas sobre la naturaleza humana, la interacción y la evolución personal.

Filosofía de la Ciencia de Ortega y Gasset: Ortega y Gasset se preocupó por la naturaleza y el papel de la ciencia en la sociedad. Argumentó que la ciencia no debía limitarse a una mera acumulación de conocimiento técnico, sino que también debía considerar su impacto en la cultura y la vida humana en general. Él reflexionó sobre cómo la ciencia podía influir en la percepción y la comprensión de la realidad, y cómo debía mantenerse en diálogo con las humanidades y la filosofía para una comprensión más profunda y completa del mundo.

Filosofía Implícita en el Análisis Transaccional: Aunque Eric Berne no se centró explícitamente en la filosofía de la ciencia, la teoría del Análisis Transaccional tiene una filosofía subyacente que refleja ciertos aspectos de la relación entre la ciencia y la experiencia humana. Berne desarrolló el AT como un enfoque práctico para comprender las interacciones humanas, pero su teoría también se relaciona con la filosofía existencialista y humanista.

El AT reconoce la complejidad y la singularidad de la experiencia humana. Berne enfatiza que, aunque los patrones y las estructuras pueden ser analizados de manera objetiva, es esencial considerar el contexto subjetivo de cada individuo. La teoría también enfatiza la importancia de la autenticidad, la responsabilidad personal y el crecimiento personal. En este sentido, el AT se alinea con la idea de Ortega y Gasset de que la ciencia debe considerar no solo los aspectos técnicos, sino también las implicaciones culturales y humanas.

Conexión entre las Filosofías: La conexión entre la filosofía de la ciencia de Ortega y Gasset y la filosofía subyacente en el Análisis Transaccional radica en su enfoque en la relación entre el conocimiento objetivo y la experiencia subjetiva. Ambos enfoques reconocen que la comprensión completa de la realidad no se limita a una perspectiva exclusivamente científica o técnica, sino que también debe abordar las dimensiones humanas y emocionales.


Podemos añadir otros conceptos coincidentes:


Autenticidad y Conformidad

Ortega y Gasset: Ortega advirtió sobre la tendencia a la conformidad en la sociedad moderna y cómo esto puede llevar a la pérdida de la autenticidad individual.

Eric Berne: El AT aborda la tendencia a la conformidad en términos de "juegos psicológicos", en los que las personas pueden adoptar roles y patrones de comportamiento no auténticos en sus interacciones.


El Papel de la Cultura

Ortega y Gasset: Ortega consideró el impacto de la cultura en la formación de la identidad y la percepción individual. Argumentó que la cultura y la historia de un individuo influyen en su forma de pensar y relacionarse.

Eric Berne: El AT también aborda la influencia de la cultura en la personalidad y las transacciones. Berne sugiere que las expectativas culturales pueden dar forma a los roles y patrones de comportamiento que asumimos en nuestras interacciones.


Reflexión sobre la Experiencia

Ortega y Gasset: Ortega abogó por una reflexión profunda sobre la experiencia personal como un medio para comprender y dar sentido al mundo.

Eric Berne: El AT promueve la autoconciencia y la reflexión sobre los propios patrones de comportamiento y transacciones como una forma de lograr un cambio positivo en la vida.


Podemos finalmente establecer que, aunque Ortega y Gasset y Eric Berne abordaron aspectos diferentes en sus respectivas disciplinas, hay una conexión en la forma en que sus ideas subrayan la importancia de considerar tanto la objetividad como la subjetividad en la comprensión de la realidad y la experiencia humana. Ambos enfoques instan a una visión más amplia y holística que trascienda las limitaciones de la ciencia puramente técnica.


domingo, 10 de enero de 2021

Teoría de los apegos desde el Análisis Transaccional



“Al igual que la forma de la joya no afecta al oro, así permanece inafectada la esencia del hombre. Donde falta este sentido de ecuanimidad eso significa que la realidad no ha sido captada. El simple conocimiento no basta; debe conocerse al conocedor.”

Sri Nisargadatta

 

Los estilos de apego se caracterizan por diferentes formas de interactuar y comportarse en las relaciones. Durante la primera infancia, estos estilos de apego se centran en cómo interactúan los niños y sus figuras parentales.

El concepto de estilos de apego surgió de la teoría y las investigaciones sobre el apego que se dieron a lo largo de las décadas de 1960 y 1970. Hoy en día, los psicólogos suelen reconocer cuatro estilos principales de apego.

El comportamiento de apego es la búsqueda de proximidad física a un cuidador importante cuando se siente angustia, con el objetivo de "sentir seguridad". La angustia se produce generalmente cuando un niño está asustado, enfermo o cansado. En la búsqueda de la proximidad y las respuestas que el niño experimenta de su cuidador se desarrolla un vínculo. El apego seguro es una relación emocional especial que implica un intercambio de comodidad, cuidado y placer.

Bowlby sugiere que el comportamiento de apego está genéticamente predeterminado con el objetivo de preservación de la especie. Esto proporcionará seguridad frente a los depredadores: de ahí el objetivo del comportamiento de apego es sentir seguridad. El apego, según Bowlby, tiene un componente evolutivo; ayuda a la supervivencia. El comportamiento exploratorio se desarrolla a partir del establecimiento de este vínculo. En consecuencia, esta clase de comportamientos es tan necesaria como el alimento y la sexualidad. Así pues, el sistema de apego en un mamífero es una respuesta a la angustia.

Bowlby también hizo tres proposiciones clave sobre la teoría del apego:

Primero, sugirió que cuando los niños se crían con la confianza de que su cuidador principal estará disponible para ellos, es menos probable que experimenten miedo que aquellos que se crían sin tal convicción. 

En segundo lugar, creía que esta confianza se forja durante un período crítico de desarrollo, durante los años de la infancia, la niñez y la adolescencia. Las expectativas que se forman durante ese período tienden a permanecer relativamente sin cambios durante el resto de la vida de la persona.

Finalmente, sugirió que estas expectativas que se forman están directamente ligadas a la experiencia. En otras palabras, las personas desarrollan expectativas de cómo otros responderán a sus necesidades de vulnerabiliad porque, en su experiencia, sus cuidadores ya han respondido en el pasado.

Los niños desarrollarían modelos internos de apego con los que predecir el comportamiento futuro de los demás y, en consecuencia, organizan su propia respuesta a estos.

Bowlby creía que hay cuatro características distintivas del apego:

Mantenimiento de la proximidad: El deseo de estar cerca de las personas a las que nos apegamos.

Refugio seguro: volver a la figura de apego en busca de comodidad y seguridad frente a un miedo o una amenaza.

Base segura: la figura de apego actúa como una base de seguridad desde la cual el niño puede explorar el entorno circundante.

Angustia por separación: ansiedad que se produce en ausencia de la figura de apego.

La investigación de Ainsworth mostró que la hipótesis de Bowlby no era precisa. Aunque la mayoría de los niños en su experimento buscaban la proximidad de su adulto significativo después de experimentar la angustia de la separación, hubo una proporción significativa que no lo hizo.

El experimento se hizo con niños de con 12 a 18 meses y la secuencia era la siguiente:

1. Padre e hijo están solos en una habitación.
2. El niño explora la habitación con la supervisión de sus padres. 
3. Un extraño entra en la habitación, habla con los padres y se acerca al niño.
4. El padre sale silenciosamente de la habitación.
5. El padre regresa y consuela al niño.

Basándose en estas observaciones, Ainsworth concluyó que había tres estilos principales de apego: apego seguro, apego inseguro ambivalente y apego inseguro evitativo.

Ella notó tres patrones distintos de comportamientos de apego en el grupo experiencial. Un grupo (el mayor), al que ella llamó seguro, se acercó a la madre con diferente intensidad, según el grado de angustia que hubieran tenido en su ausencia. El nivel de angustia determinaba el nivel de contacto físico buscado por el niño. Se vio que los niños se consolaban con este contacto y luego llevaban a cabo cualquier actividad en la que estuvieran involucrados anteriormente. Un segundo grupo, al que ella llamó inseguro evitativo, ignoró a la madre a su regreso independientemente del estrés que hubiera sentido en su ausencia. El grupo final, inseguro ambivalente, mostró respuestas de enojo al cuidador junto con conductas de apego y resistencia a ser consolado.

Mucha más investigación ha respaldado estos hallazgos y estudios longitudinales han demostrado la persistencia de estos patrones a lo largo del tiempo. Recientemente, dos investigadores independientes han identificado un cuarto patrón. Esto es descrito como un patrón inseguro desorganizado. Aquí los niños tendrían conductas de evitación, aferramiento y resistencia. Alternarían rápidamente entre las tres, a menudo mostrándose aturdidos, confusos y apáticos.

Antes de que empieces a culpar a tus padres de los problemas de tus relaciones, es importante tener en cuenta que los estilos de apego formados durante la primera infancia no son necesariamente idénticos a los demostrados en las relaciones de adultos. Ha transcurrido una gran cantidad de tiempo entre la infancia y la edad adulta, por lo que las experiencias intermedias también juegan un papel importante en los estilos de apego de los adultos. La neurociencia, hoy en día, nos habla de la neuro-plasticidad, que es la flexibilidad que tiene el cerebro para adaptarse a los cambios a través de redes neuronales.

Aquellos descritos como ambivalentes o evitativos durante la niñez pueden llegar a tener un apego seguro en la edad adulta, mientras que aquellos con un apego seguro en la niñez pueden mostrar patrones de apego inseguros después. También se cree que el temperamento básico juega un papel parcial en el apego.

Entonces, ¿Qué papel podrían jugar factores como el divorcio o la discordia entre los padres en la formación de estilos de apego? En un estudio, Hazan y Shaver encontraron que el divorcio de los padres parecía no estar relacionado con el estilo de apego.

En cambio, su investigación indicó que el mejor predictor del estilo de apego de los adultos eran las percepciones que las personas tienen sobre la calidad de sus relaciones con sus padres, así como la relación de sus padres entre sí.

Pero la investigación en esta área indica que los patrones establecidos en la niñez tienen un impacto importante en las relaciones posteriores. Hazan y Shaver también encontraron creencias variadas sobre las relaciones entre adultos con diferentes estilos de apego. Los adultos con apego seguro tienden a creer que el amor romántico es duradero. Los adultos con apego ambivalente informan que se enamora con frecuencia, mientras que aquellos con estilos de apego evitativo describen el amor como algo raro y temporal.

Si bien no podemos decir que los estilos de apego tempranos sean idénticos al apego romántico de los adultos, las investigaciones han demostrado que los estilos de apego tempranos pueden ayudar a predecir patrones de comportamiento en la edad adulta.

Las similitudes entre la teoría del apego y el análisis transaccional son muy interesantes. En particular, las posiciones de vida o existenciales como patrones de apego.

Según Berne, las personas adoptan una posición de vida: "una visión del mundo y de todas las personas que lo integran, que son amigos o enemigos".

Berne sugiere que hay cuatro posiciones básicas:

Posición existencial

Apego

SEGURA

Yo estoy bien, Tú estás bien

Seguro

PARANOIDE

Yo estoy bien, Tú no estás bien

Inseguro - Evitativo

DEPRESIVA

Yo no estoy bien, Tú estás bien

Inseguro  Ambivalente

FUTIL

Yo no estoy bien, Tú no estás bien

Inseguro  Desorganizado

 Estos patrones son las cuatro formas que las personas utilizan para “sentir seguridad”. A veces utilizamos los cuatro patrones, pero la mayoría de nosotros parece tener un patrón de apego favorito o una posición de vida a la que regresamos en momentos de estrés. Si el patrón de apego es uno de los tipos inseguros, es probable que la seguridad sea un tema clave en la vida de esta persona, ya que ese patrón es desadaptativo para lograr una sensación de seguridad, por lo cual siempre estará buscándola sin encontrarla.

Berne describió la posición de Yo+ Tú+ como saludable y un lugar de “héroes, príncipes, heroínas y princesas”. Esta posición equivaldría al apego seguro.

A la posición Yo- Tú+ Berne la llama posición “DEPRESIVA” y aquí, como Ainsworth se habla del patrón inseguro ambivalente, enfatiza la emoción de enojo que subyace al verse a uno mismo en una posición de Yo- ante una relación en el que se percibe al otro como OK. Berne dice que les gusta "hacer que el otro pague tanto como sea posible por... (sus) ... cupones OK".

Se describe la posición Yo+ Tú- como la posición "PARANOICA" en la que "Defecto" se juega como un pasatiempo que se entendería un intento de alejar sus sentimientos de miedo. El juego de Defecto “es la fuente de una gran cantidad de desavenencias en la vida diaria; se juega desde la posición depresiva de Niño: "Soy Malo o estoy mal", que es transformada a la protectora posición Paternal de "Ellos son Malos o están mal". La intención del jugador, entonces, es probar esto último. Así, los jugadores de "Defecto" no se sienten a gusto con una persona, hasta que no descubren su defecto o falta.

En su forma más inflexible puede convertirse en un juego político totalitario jugado por personalidades "autoritarias", y entonces puede tener graves repercusiones históricas.

En las relaciones románticas, aparentemente muestran una atenta vigilancia y curiosidad por el otro, con el Padre o Adulto, enmascarando caritativamente la satisfacción del Niño por encontrar el defecto. Tiene la ventaja sicológica interna de alejar la depresión, y la ventaja sicológica externa de evitar la intimidad que podría hacer notorias las propias faltas o defectos. Así pueden sentirse justificados rechazando a una mujer falta de elegancia, a un hombre sin estabilidad monetaria, a uno que no es ario, a un cateto, a un impotente, etc. La ventaja social externa es de la familia "No es Terrible", del Tipo Amigable.

Un detalle interesante es que sus conclusiones y premisas son independientes de su capacidad intelectual o de sus conocimientos aparentes. Así, un diplomático de su país, dijo en público que otro país era inferior porque, entre otras cosas, los hombres usaban las mangas de los abrigos demasiado largas. En su estado Adulto del yo, este hombre era muy competente. Sólo cuando jugaba algún juego parental como "Defecto", decía semejantes desatinos (Juegos en los que participamos, pag. 50).

Finalmente, Berne describe el Yo- Tú - como el lugar de la “futilidad” donde no se logra nada. Es la posición "NIHILISTA" Los niños con apego desorganizado muestran en su manifestación externa elementos de los otros apegos inseguros (ambivalente y evitativo) sólo que no son capaces de organizar sus relaciones en una estrategia coherente y organizada. Tienen una imagen del mundo como algo inseguro, impredecible y dañino, por tanto sufren de alta ansiedad ante el abandono y una alta evitación al contacto.

Es fácil ver cómo estos patrones experimentados por Berne en su consultorio fueron confirmados por Mary Ainsworth y Mary Main en sus observaciones.

Las posiciones de vida ahora se pueden entender en relación con la seguridad. La adopción de una posición de vida nos dirá mucho sobre cómo responderá alguien cuando su necesidad de seguridad esté en primer plano. Además, la suposición en la teoría del análisis transaccional de que existe una posición vital básica resulta ser precisa y está respaldada por la investigación de los patrones de apego.

El antídoto para los apegos no seguros es la identidad, conocer que yo soy único y también un yo que comparte. Las personas con apego evitativo, no son capaces de unirse y de tener experiencias compartidas debido al miedo a dejar de ser uno mismo, pero cuando comprenden que pueden vivir las dos experiencias sin temor a desaparecer, pueden empezar a experimentar un apego seguro. Por ello suelen buscar parejas con las que no se sienten vulnerables aunque no puedan tampoco experimenten bienestar.

La seguridad es una experiencia interna que está influenciada por eventos y personas externas, pero que no se encuentra afuera de nosotros. Se dice "que se encuentra en la cueva del corazón" (Swartz). La seguridad proviene de nuestro núcleo y se expande hacia afuera desde nuestro centro con calidez, equilibrio y facilidad.

La seguridad se encuentra en el presente. Mantener un sentido de conciencia física o conexión a tierra (Ken Mellor) permite que la seguridad se revele. Ser consciente del mundo externo a través de los sentidos y cultivar una conciencia física interna permite experimentar plenamente todo lo que está allí. Esta puede ser una experiencia intensa. Nos llevará a una rápida disolución de pensamientos y sentimientos y un emergente sentido cada vez más profundo de seguridad interna.

La seguridad solo se encuentra en el cuerpo por eso es necesario cuidar de él, comer una dieta balanceada, hacer ejercicio regularmente, practicar la relajación,  cuidar el jardín de la seguridad.

Pensar en la seguridad desarrolla la seguridad, en lo que nos enfocamos nos convertimos (Ken Mellor). 


Estructuras del estado del Yo de los grupos inseguros

Inseguro Ambivalente

Generalmente en su infancia ha tenido un cuidador primario sobreprotector cuya principal motivación era sentirse seguro a través de la presencia del niño. El niño lo introyecta en su estado del yo Padre produciéndose una falta de respuesta a las señales de búsqueda de seguridad en otros y una expectativa de que sean los demás los que les brinden seguridad.

El niño pequeño se adapta a este estilo de crianza con enojo apegándose a la figura parental. El estado del yo Niño contiene una doble fijación a este estilo de crianza. En primer lugar, una expresión abierta de inseguridad y, en segundo lugar, una respuesta airada a las "figuras parentales" con la que intenta responder a esta expresión de inseguridad.


Inseguro Evitativo

Su infancia pudo involucrar a un cuidador distante que se era insensible a cualquier signo de vulnerabilidad en el niño. De hecho, es muy probable que el cuidador principal encontrase la expresión de vulnerabilidad en el niño como bastante inquietante. Esto se introyecta en el estado del yo Padre como indisponibilidad y descuento de todo comportamiento sano de búsqueda de seguridad.

El niño pequeño se adaptó a este estilo experimentando su vulnerabilidad pero decidiendo no expresarla. El estado del yo del Niño contiene este conflicto psíquico entre la experiencia de la vulnerabilidad y la decisión de intentar otra vez y no necesitar nada. A menudo, este conflicto se resuelve mediante la identificación con el estado del yo Padre, que niega el conflicto.


Inseguro Desorganizado

La respuesta parental hacia la expresión de inseguridad en el niño ha sido de marcada inconsistencia. Este estilo de crianza ha sido incoscientemente inconsistentemente, por lo que en un momento el padre puede haber sido muy sensible a la angustia en el niño y el minuto siguiente desdeñoso y avergonzado de las mismas señales de inseguridad. Esto se introyecta en el estado del yo Padre como una intensa inconsistencia en relación con su búsqueda de seguridad que puede oscilar rápidamente entre las respuestas "cariñosas" y "avergonzantes". El niño pequeño se adaptó a estas respuestas intentando adquirir seguridad "sin hacer nada, sobreadaptandose, agitándose, con violencia y con incapacitación" (Schiff).

El estado del yo Niño contiene tantas experiencias intensas de miedo como una gama de respuestas conductuales pasivas a ese miedo.


Es posible que en la edad adulta las relaciones estén marcadas por estas adaptaciones tempranas. La persona podrá transferir al otro su propio estado del yo Padre y por tanto esperar una respuesta similar a sus necesidades de seguridad como las experimentó cuando era niño. Otra posibilidad es que proyecte su estado del yo Niño inseguro en el otro y se relacione con él desde su introyección de Padre. Esto podrá llevarle a sentirse una y otra vez recorriendo los mismos patrones de pensamiento, sentimientos y conductas infantiles.

Para salir de estos patrones desadaptativos a la realidad actual, la persona debería identificar sus introyectos parentales y su adaptación del estado del yo Niño que no ha sido adecuada para responder a su necesidad de seguridad.

 A medida que se toma conciencia se debe hacer una elaboración de este material a nivel afectivo. Esto a menudo desencadenará una respuesta de duelo que implica muchos sentimientos como tristeza, entumecimiento, ira, culpa y autorreproche, ansiedad, soledad, fatiga, desamparo, conmoción y anhelo. (Worden). Los sentimientos negativos son naturales y sanos en este proceso, por ello es bueno poder aceptarlos y expresarlos. Es importante que la persona encuentre el sentido del dolor, de las lágrimas, de la culpa, de la rabia o de cualquier otro sentimiento que sabemos que está presente en todo duelo normal.

Worden nos habla de cuatro tareas a realizar durante el duelo ante un fallecimiento, vamos a readaptarlo a la pérdida de nuestros patrones aprendidos:

TAREA 1: Aceptar la realidad de la inadecuación al aquí y ahora de nuestros viejos patrones.

TAREA 2: Elaborar el dolor del duelo (rabia, tristeza, culpa, etc.)

TAREA 3: Adaptarse a un nuevo mundo, con nuevos aprendizajes, conceptos, emociones, etc.

TAREA 4: Reubicarnos emocionalmente con respecto a nosotros y nuestras relaciones significativas. 



 

Hacia la seguridad

Los inseguros ambivalentes.

Este grupo está demasiado atento a los demás para sentirse seguro y, por tanto, es muy sensible a las respuestas de los otros ante sus necesidades de seguridad.

En este caso, podemos ir descubriendo de qué manera activamos a nuestro Padre Nutritivo "sobreprotector" y a nuestro estado del yo Niño adaptado para que los demás se sientan seguros, con la esperanza de que nosotros mismos, finalmente, podamos experimentar esa seguridad anhelada. 

A medida que tomemos consciencia de estas experiencias, estaremos activando el estado del yo Adulto que podrá integrar experiencias pasadas en el presente, que es el único lugar donde realmente podemos experimentar la seguridad. En estos casos podemos darnos cuenta de que la experiencia de seguridad nunca está afuera, sólo puede provenir de nuestro estado interno.


Los inseguros Evitativos

Este grupo no estará atento a los otros para sentirse seguros y experimentará la necesidad de seguridad como algo que no se puede poseer ni expresar, por tanto niegan sus necesidades de seguridad.

Su estado del yo Padre introyectado, niega las necesidades del Niño. Le cuesta conectar con sus emociones en el ámbito relacional.

Aquí se trabajará para reconocer y responder a las necesidades del Niño, esto será la puerta de entrada para construir un bienestar interno y externo.


Los inseguros desorganizados

Este grupo es muy vulnerable y experimenta fácilmente la necesidad de seguridad, pero no tiene un modelo interno para actuar de una manera que pueda experimentarla. Tienen tendencia a experimentar el miedo en un intento recobrar la seguridad. Main y Solomon (1990) han acuñado la expresión “miedo sin solución” para reflejar lo que experimentan los niños/as con apego desorganizado.  Es probable que cuanto más confiable se comporte el otro, éste responda más desorganizadamente a sus necesidades de seguridad. Es posible que sienta que se le invita a sentirse seguro y a la vez se le impide alcanzarlo. Se encontrará muchas veces en un doble vínculo de Bateson: “Haga lo que haga me siento inseguro”.

En estos casos el trabajo consistirá en desarrollar la capacidad de sentirse relajado con el otro, mientras desarrolla un modelo interno de comportamiento de búsqueda de seguridad adecuado que le permita experimentar relaciones predecibles y seguras. Se trata de romper la parálisis del miedo y experimentar una confianza básica en sí mismo y en los demás, algo que no tuvieron, porque estaban paralizados por el miedo.

Desarrollar la seguridad interna es la tarea más importante en nuestra vida. Es una experiencia en constante evolución. La psicoterapia puede facilitar un impulso hacia la consecución de la seguridad. Pero también se conseguir a través de un trabajo personal.

Suelo decir que nosotros somos un jardín, podemos contratar a alguien que nos ayude a cuidarlo o aprender a hacerlo nosotros mismos. Será mucho más cómodo que nos ayuden, aunque finalmente la tarea tendremos que continuarla nosotros mismos.

lunes, 8 de junio de 2020

Los juegos de búsqueda de distancia: El gato y el ratón.


 Como vimos en el post anterior Tipos de relación de intimidad la capacidad de mantener la distancia adecuada y la conexión en la pareja es parte de las habilidades que se adquieren en la infancia. Veamos ahora qué ocurre cuando no se ha hecho de forma adecuada.


Los juegos de búsqueda de distancia 

Los juegos de búsqueda de distancia son patrones disfuncionales causados ​​por habilidades deterioradas para mantener en las relaciones la separación y conexión saludable.

Desde una perspectiva de AT, la regulación insana de la separación se produce desde el Estado del Yo Niño Adaptado Desafiante, mientras que en la regulación de la conexión no sana (persecución) encontramos al Estado del Niño Adaptado Vulnerable.

El Estado del Niño Adaptado se desarrolla en los primeros años de vida cuando las experiencias con nuestras relaciones las figuras parentales impactan en el desarrollo de nuestra capacidad de confiar, nutrir y conectarnos con nosotros mismos y con los demás. Este es el momento de la vida en que somos los más vulnerables e indefensos.

Necesitamos el Estado de Yo del Niño Vulnerable para conectarnos con los demás y con nosotros mismos. Si nuestra familia está sana y nos proporciona un "apego seguro" en el que crecer y desarrollarnos, es probable que nuestra capacidad de ser vulnerables y conectarnos con los demás se mantenga completa e intacta.

Por otro lado, si no estamos protegidos mediante ese apego seguro, estaremos expuestos a experiencias que producirán de nuevo las heridas originales de abandono: nuestras capacidades para conectarnos con nosotros mismos y con los demás se verán afectadas por el miedo al abandono y/o el miedo a la intimidad.

Necesitamos el Estado de Yo Niño Desafiante para separarnos y desarrollar un sentido de identidad independiente. Esta parte de nosotros también comienza a desarrollarse en los primeros años de vida. Podemos verlo en lo que comúnmente se conoce como los "terribles dos": esto ocurre cuando el niño hace su primera apuesta por su autonomía o por la separación al decir la palabra "no". La forma en que se tolera y se responde a esa parte del desarrollo de la autonomía del niño  preparará el escenario para el debut oficial del Estado de Yo del Niño Desafiante a los 12 a 13 años. La pubertad es el comienzo de la adolescencia cuando la separación es el objetivo principal. objetivo principal.

El Niño Desafiante proyecta su enojo desde la posición existencial "Yo estoy OK, Tú estás no Ok" y el Niño Vulnerable introyecta el enojo desde la posición de "Yo no estoy Ok, Tú estás Ok".

Al final de este período de desarrollo, el/la joven debe convertirse en un ser humano adulto completamente funcional, capaz de separarse de la familia y abrirse camino en el mundo. Cuanto más se esfuercen los padres en entorpecer esta separación, más desafiante y rebelde será el adolescente para romper las "ataduras" y actuar por su cuenta.

Nuevamente, si todo esto se desarrolla dentro de los límites de una unidad familiar saludable, entonces es posible la transición a la edad adulta y las relaciones serán saludables para siempre. En una familia de moderado a severamente disfuncional, a los niños no se les permite separarse de manera saludable, por lo que su "Pequeño Profesor" les ayudará a separarse de otras maneras mediante el uso de estrategias de defensivas,  con reacciones de lucha o huida o con juegos para buscar la distancia.

El juego del Gato y el Ratón


El juego del Gato y el Ratón, o juego del  Distanciador y Atrapador, es muy frecuente en una relación disfuncional porque los distanciadores y atrapadores se atraen entre sí, ya que son extremadamente compatibles.

  • El Distanciador tiene un miedo consciente de perder el control al ser atrapado.
  • El Atrapador tiene un miedo consciente de perder el control al ser abandonado.

El proceso es el siguiente:
  1. cuando el Distanciador se acerca demasiado en una relación, inconscientemente se activa un comportamiento de distanciamiento.
  2. esto hace que se dispare el temor al abandono en el Atrapador
  3. por lo que comienza a perseguir al Distanciador
  4. lo que hace que el Distanciador se distancie aún más
  5. lo que lleva al Atrapador a perseguir aún más.
  6. finalmente termina con el Atrapador abandonando la persecución y alejándose.
  7. Cuando el Atrapador se da por vencido y comienza a distanciarse, el miedo del Distanciador a ser atrapado disminuye y es reemplazado por un miedo al abandono que le pone en el papel de Atrapador como si dijera: "Oye, ¿a dónde vas?"
  8. Cuando el Atrapador convertido en Distanciador se da cuenta de que están siendo perseguido por el Distanciador convertido en Atrapador, retrocede y comienzan a acercarse, quizás pensando: "¡Tal vez hay una oportunidad para que podamos estar juntos después de todo!" 
  9. Todo está bien por un momento, hasta que el miedo original del Distanciador a perder el control o ser atrapado resurja, lo que les llevará a otra ronda del gato y ratón.





Tipos de relación funcionales y no funcionales




Tipos de relaciones de intimidad

La intimidad saludable fluye desde los límites saludables que nos separan y la capacidad de conectarnos, compartir nuestras vidas y quiénes somos realmente entre nosotros.

Relación sana

La capacidad de mantener un sentido sólido de sí mismo (separación) es fundamental para poder cocrear una relación saludable. Del mismo modo, la capacidad de vincularse con otra persona (conectividad) también es un requisito para la verdadera intimidad.

Para tener una idea de este concepto, junta ambas manos tocando solo las yemas de los dedos y los pulgares. Aquí ves dos partes creando un todo (conectividad). Sin embargo, también puede ver dónde comienza una parte y termina la otra porque hay un límite saludable entre las dos (separación).


Relación Fusión

Ahora, entrelaza tus dedos como si estuvieras doblando tus manos. Todo esto es conexión y no separación. El término utilizado en la terapia familiar para esta conexión disfuncional es fusión.

La pareja se ha enredado tanto entre sí emocionalmente que es difícil saber dónde termina uno y dónde comienza el otro: han perdido su límite saludable.

Ambos parecen iguales, pero no lo son. Una persona es "tragada" por la otra o se ve envuelta por la otra, perdiendo su autonomía y sentido de sí mismo. La persona en la posición existencial YO OK –TU no OK (Externalizador) generalmente es el que traga y el YO no OK –TU OK (Internalizador) generalmente es el tragado.


Relación desconectada

Ahora separe sus manos entre 6 y 8 pulgadas, aquí puede ver toda la separación y sin conexión.

Los amplios límites que se establecen entre ellos producen la distancia tanto física como emocional. Formas de mantener esa distancia son: exceso de trabajo, televisión, lectura, conflictos, etc.

Los asuntos extramatrimoniales, los frecuentes estallidos de ira, y la adicción al alcohol son las formas más severas de distanciamiento.

En estas parejas se dan unos patrones de conducta rígidos que se utilizan para controlar o regular la distancia “segura” en la relación.

Como ya se mencionó, es saludable tener cierta separación en la relación para preservar el sentido de uno mismo, ahora bien, la forma adecuada de regular esa distancia es establecer límites saludables sabiendo decir, escuchar y aceptar la palabra "no".

Sin embargo en las parejas disfuncionales, los externalizadores Yo OK – Tú no OK (Distanciadores) tienen dificultades para escuchar y aceptar la palabra "no", mientras que los internalizadores YO no OK – TU OK (Atrapadores) generalmente tienen problemas para decir la palabra "no" porque  piensan "si digo que no, podrían dejarme", y tienen miedo al abandono.