sábado, 5 de noviembre de 2011

DINÁMICA DEL SÍNDROME DE MALTRATO A LA MUJER.

    El síndrome de maltrato a la mujer tiene tres fases que se repiten de forma continuada en la mayoría de las ocasiones, aunque no son de obligada aparición en todas ellas, lo cual dependerá de las circunstancias.


 1.- Fase de TENSIÓN CRECIENTE.

    La relación pone de manifiesto la agresividad latente  frente a la mujer, que en algunos casos se manifiesta de forma específica como determinadas conductas de agresión verbal o física de carácter leve y aisladas.
    La mujer va adoptando una serie de medidas para manejar dicho ambiente y adquiriendo mecanismos de defensa psicológicos. No obstante esta situación va progresando, aumentando la tensión paulatinamente.

 2.- Fase de AGRESIÓN AGUDA.

    Se caracteriza por una descarga incontrolada de las tensiones que se han ido construyendo durante la primera fase. La falta de control y su mayor capacidad lesiva distingue a este episodio de los pequeños incidentes agresivos ocurridos durante la primera fase.
    Esta fase del ciclo es más breve que la primera y tercera fase. Las consecuencias más importantes se producen en este momento tanto en el plano físico como en el psíquico, donde continúan instaurándose un serie de alteraciones psicológicas por la situación vivida.
    La mayoría de las mujeres no buscan ayuda inmediatamente después del ataque, a menos que hayan sufrido importantes lesiones que requieran asistencia médica inmediata. La reacción más frecuente es permanecer aisladas durante las primeras 24 horas tras la agresión, aunque pueden transcurrir varios días antes de buscar ayuda o ir al médico, lo cual hace que no siempre acudan a urgencias, sino que en muchas ocasiones lo hacen a consultas ordinarias, quizá para tratar de restar importancia y para evitar que identifiquen la agresión. Esta actitud se ha denominado síndrome del paso a la acción retardado.

 3.- Fase de AMABILIDAD y AFECTO.

    Se caracteriza por una situación de extrema amabilidad, amor y conductas cariñosas por parte del agresor, gráficamente se le denomina como fase de "luna de miel". Es una fase bien recibida por ambas partes y donde se produce la victimización completa de la mujer, ya que actúa como refuerzo positivo para el mantenimiento de la relación.
    El  agresor muestra su arrepentimiento y realiza promesas de no volver a llevar a cabo algo similar. Realmente piensa que va a ser capaz de controlarse y que debido a la lección que le ha dado a la mujer, nunca volverá a comportarse de manera que sea necesario agredirla de nuevo.
    Durante esta fase el agresor trata de actuar sobre familiares y amigos para que convenzan a la víctima de que le perdone. Todos ellos de forma más o menos inconsciente hacen que la mujer se sienta culpable en cierto modo y que a pesar de reconocer que la agresión ha sido un acto del marido criticable, sería ella la responsable de las consecuencias de dicha agresión al romper el matrimonio y la familia si no lo perdona. Suele ser frecuente tratar de hacerle ver que el marido necesita ayuda y que no puede abandonarlo en dicha situación.
    El tiempo de duración de esta fase es muy variable, aunque lo habitual es que sea inferior al de la primera fase y más largo que el de la segunda.
    Creemos que con el conocimiento de las circunstancias en las que se produce la agresión a la mujer en general y el maltrato en particular, podremos enfocar el estudio médico-forense de los diferentes elementos (víctima, agresor y contexto) de forma más específica en relación a los hechos y, sobre todo, ayudaremos a la correcta solución de los casos denunciados, lo cual servirá para aumentar la confianza en el sistema y a que muchas mujeres se decidan a denunciar su situación.  De este modo se irán produciendo los necesarios cambios en la sociedad para que este tipo de violencia vaya desapareciendo.

También se ha descrito de esta manera:


El ciclo de la violencia en el abuso doméstico





El abuso doméstico cae en un patrón común, también llamado el ciclo de la violencia:

Abuso - El abusador ataca con agresividad, menosprecio, o violentas. El abuso es un juego de poder diseñado para mostrar "quién es el jefe."

La culpa - Después de abusar de usted, su pareja se siente culpable, pero no sobre lo que ha hecho. Él está más preocupado por la posibilidad de ser descubiertos y tener que enfrentar las consecuencias de su conducta abusiva.

Excusas - Su abusador racionaliza lo que él o ella ha hecho. La persona puede llegar a una serie de excusas, cualquier cosa para evitar asumir la responsabilidad.

Comportamiento "normal" - El abusador hace todo lo posible para recuperar el control y mantener a la víctima en la relación. Él puede actuar como si nada hubiera pasado, o puede a su vez mostrarse encantador. Esta fase de luna de miel tranquila puede dar la esperanza de la víctima que el agresor ha cambiado esta vez.

La fantasía y la planificación - Su abusador comienza a fantasear acerca de abusar de ti otra vez. Él pasa mucho tiempo pensando en lo que has hecho mal y cómo te lo va a hacer pagar. Luego se hace un plan para convertir la fantasía de abuso en la realidad.

Acción - Su agresor pone su plan en marcha, creando una situación en la que puede justificar abusar de usted.

Las disculpas de su agresor y los gestos de amor entre los episodios de abuso puede hacer que sea difícil salir. Puede hacerte creer que eres la única persona que puede ayudarle, que las cosas serán diferentes esta vez, y que él te quiere de verdad. Sin embargo, el peligro de quedarse es muy real.





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