martes, 27 de febrero de 2024

Juego psicológico: "Adivina lo que estoy pensando" o "Me pregunto qué piensas"



Propósito del Juego

Evitar la intimidad.  Para algunas personas, los juegos pueden ser una estrategia para evitar la intimidad y mantener una distancia emocional.

Contexto

Ana y Carlos han estado saliendo durante varios meses. Aunque su relación parece sólida en muchos aspectos, Ana tiene dificultades para expresar abiertamente sus emociones y pensamientos más profundos. Por otro lado, Carlos es un comunicador directo y abierto.

Desarrollo del Juego

Un día, Ana regresa a casa después de un día agotador en el trabajo. Carlos, al notar que algo parece incomodar a Ana, le pregunta directamente cómo se siente. En lugar de compartir sus emociones abiertamente, Ana responde de manera evasiva, diciendo: "No es nada, solo estoy cansada".

Carlos, preocupado por la falta de claridad, insiste en obtener más detalles. Ana, sin revelar realmente lo que está en su mente, responde con frases vagas como "Es complicado" o "No quiero hablar de eso ahora". Este patrón se repite, creando una barrera en la comunicación.

Motivaciones Subyacentes

Evitar Vulnerabilidad: Ana utiliza este juego para evitar exponer sus emociones más profundas y vulnerables a Carlos, temiendo que pueda afectar negativamente la percepción que él tiene de ella.

Miedo a la Intimidad: Aunque Ana valora su relación con Carlos, tiene miedo de profundizar demasiado y revelar pensamientos que podrían llevar a una mayor intimidad emocional.

Impacto en la Relación:

El juego de "Adivina lo que estoy pensando" crea tensiones y malentendidos en la relación. Carlos se siente frustrado al no poder comprender completamente las preocupaciones de Ana, y Ana, a su vez, experimenta frustración por no sentirse comprendida, lo que contribuye a una barrera emocional entre ellos.

Caricias que obtienen

En el juego "Adivina lo que estoy pensando" o "Me pregunto qué piensas", los jugadores obtienen ciertos tipos de caricias psicológicas que pueden reforzar su comportamiento. Estas caricias son expresiones verbales o no verbales que satisfacen sus necesidades emocionales, aunque de manera indirecta. Algunas de las caricias que los jugadores pueden recibir en este juego incluyen:

Intriga y Atención: Cuando el jugador evita compartir sus pensamientos de manera directa, puede recibir caricias emocionales de intriga y atención. Los demás pueden sentir curiosidad y estar más atentos, lo que puede brindar al jugador una sensación de importancia.

Misterio y Excitación: La falta de claridad en la comunicación puede generar un sentido de misterio y emoción. Los demás pueden encontrar intrigante intentar adivinar los pensamientos del jugador, proporcionándole una caricia emocional a través de la anticipación.

Protección y Distancia: Evitar la intimidad puede proporcionar una sensación de protección y mantener una cierta distancia emocional. Los demás pueden respetar la necesidad de privacidad del jugador, brindándole una caricia emocional en términos de sentirse resguardado.

Control sobre la Información: Al jugar este juego, el jugador mantiene el control sobre la información que comparte. Esto puede proporcionar una caricia emocional de poder y autonomía, ya que el jugador decide qué revelar y qué mantener en secreto.

Es importante destacar que estas caricias son subjetivas y pueden variar según la percepción individual de cada jugador. Además, aunque estas caricias pueden ser gratificantes a corto plazo, a largo plazo, el juego de evadir la intimidad puede tener efectos negativos en la calidad de las relaciones y la comunicación emocional.

Triángulo dramático en este juego

Los roles principales en el Triángulo Dramático son el Perseguidor, la Víctima y el Salvador. En el caso práctico anterior, la dinámica del Triángulo Dramático podría manifestarse de la siguiente manera:

Perseguidor (Carlos):

Carlos asume el rol del Perseguidor al persistir en obtener información y alentar a Ana a compartir sus pensamientos y sentimientos.

Puede expresar frustración por la falta de claridad en las respuestas de Ana y sentirse presionado para solucionar la situación.

Víctima (Ana):

Ana asume el rol de la Víctima al evadir la comunicación directa sobre sus pensamientos y sentimientos.

Puede presentar su situación como complicada o difícil, buscando compasión y apoyo emocional sin compartir completamente lo que está pasando.

Salvador (potencialmente Carlos):

Carlos podría asumir el rol de Salvador al intentar ayudar a Ana a superar su malestar y ofrecer apoyo emocional.

Puede percibirse a sí mismo como el salvador al tratar de entender y resolver los problemas de Ana.

Posible Evolución de la Dinámica:

A medida que Carlos persiste en obtener respuestas y Ana evita la comunicación directa, la dinámica podría intensificarse. Carlos podría sentirse más frustrado como Perseguidor, y Ana podría buscar más apoyo y comprensión como Víctima, creando un ciclo continuo.

Superar la Dinámica del Triángulo Dramático:

La clave para superar esta dinámica es que tanto Carlos como Ana reconozcan sus roles y trabajen juntos para establecer una comunicación abierta y honesta. Carlos podría dejar de perseguir activamente y dar espacio a Ana para compartir cuando esté lista. Ana, por su parte, podría dejar de adoptar el papel de Víctima y expresar abiertamente sus pensamientos y sentimientos cuando se sienta cómoda.


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