El proceso de Victimización
[Extractado de "In Sheeps Clothing” (En Piel de Oveja), del psicólogo George Simon.
Durante mucho tiempo, me pregunté por qué las víctimas de manipulación les cuesta tanto ver lo que sucede en interacciones manipuladoras. Al principio, estuve tentado de criticarlos. Pero he aprendido que son engañados por algunas muy buenas razones:
1. La agresión de un manipulador no es obvia. Nuestras tripas puede decirnos que ellos luchan por algo, luchan para vencernos, ganar poder, o hacer las cosas a su manera, y nos encontramos inconscientemente en la defensiva. Pero porque no podemos señalar pruebas objetivas y claras de que nos atacan, no podemos validar fácilmente nuestros sentimientos.
2. Las tácticas usadas por los manipuladores pueden hacerlo parecer que están dolidos, se preocupan, defendiéndose..., casi todo menos que están peleando. Esta táctica es difícil de reconocer simplemente como estrategia inteligentes. Ellos siempre hacen lo suficiente para que la persona dude de su comprensión visceral de que está siendo víctima de abuso o toma de ventajas. Además, la táctica no sólo dificulta que consciente y objetivamente vea que un manipulador lucha, sino que simultáneamente le mantienen a la defensiva. Estos rasgos las hacen armas psicológicas muy eficaces a las cuales cualquiera puede ser vulnerable. Es difícil pensar claramente cuando alguien le tiene huyendo emocionalmente.
3. Todos nosotros tenemos debilidades e inseguridades que un manipulador inteligente podría explotar. A veces, somos conscientes de estas debilidades y de cómo alguien podría usarlos para aprovecharse de nosotros. Por ejemplo, oigo que padres dicen cosas como: "sí, sé que tengo un botón de culpa bien grande." - Pero cuando su niño manipulador empuja afanosamente aquel botón, ellos pueden olvidar fácilmente lo que realmente sucede. Además, a veces somos inconscientes de nuestras vulnerabilidades más grandes. Los manipuladores a menudo nos conocen mejor que nosotros mismos. Ellos saben qué botones presionar, cuando y con qué fuerza. Nuestra carencia del conocimiento de sí mismo nos pone en situación de ser explotados.
4. Lo que nuestras tripas nos dicen cómo es un manipulador, desafía todo que nos han enseñado creer sobre la naturaleza humana. Hemos sido inundados de una psicología que nos tiene viendo a todos, al menos hasta algún grado, como miedosos, inseguros o "colgados". De este modo, mientras nuestro instinto nos dice que tratamos con un complotador despiadado, nuestra cabeza nos dice que ellos realmente deben ser personas asustadas o heridas "por dentro". Lo que es más, la mayor parte de nosotros generalmente odia pensar en sí misma como gente insensible y cruel. Vacilamos en hacer juicios duros o aparentemente negativos sobre otros. Queremos darles el beneficio de la duda y asumir que ellos realmente no abrigan las intenciones malévolas que sospechamos. Tenemos más tendencia a dudar y culparnos por atrevernos a creer lo que nuestro instinto nos dice sobre el carácter de nuestro manipulador. [...]
Mientras, desde cierta perspectiva podríamos decir que alguien con este comportamiento defiende su ego de cualquier sentido de vergüenza o culpa, es importante darse cuenta que al tiempo que el agresor expone estos comportamientos, él no está principalmente defendiendo (es decir intenta impedir que ocurra algún acontecimiento internamente doloroso), sino que pelea para mantener una posición, ganar poder y quitar cualquier obstáculo (tanto interno como externo) en el camino de obtener lo que él quiere.
Ver al agresor a la defensiva en cualquier sentido es una trampa para victimizar.
El reconocimiento de que ellos están principalmente a la ofensiva, prepara mentalmente a una persona para la acción decisiva que deben tomar a fin de evitar ser atropellados.
Por lo tanto, pienso que es lo mejor entender muchos de los comportamientos mentales (no importa cuán "automático" o "inconsciente" pueden parecer) que a menudo observamos como mecanismos de defensa, como tácticas de poder ofensivas, porque las personalidades agresivas los emplean principalmente para manipular, controlar y conseguir el dominio sobre otros.
Más que tratar de prevenir que suceda algo emocionalmente doloroso o terrible, cualquiera que use estas tácticas está tratando principalmente de asegurar que algo que ellos quieren que pase, suceda. [...]
Negación - Esto es cuando el agresor rechaza confesar que ellos han hecho algo dañino o hiriente cuando claramente lo hicieron. Es una manera de mentir (a ellos, así como a otros) sobre sus intenciones agresivas. Esta táctica del "¿Quien?... ¿Yo?" es una forma de "jugar al inocente", e invita a la víctima a sentirse injustificada al encarar al agresor sobre su comportamiento inadecuado. Esta es también la forma en que el agresor se da el permiso de tener la razón en hacer lo que ellos quieren hacer. Esta negación no es de la misma clase de la negación de una persona que acaba de perder a un ser amado y que no puede aceptar completamente el dolor y la realidad de la pérdida. Aquel tipo de negación es principalmente una "defensa" contra una ansiedad y daño insoportable. Entonces, la negación anterior no es principalmente una "defensa", sino que una maniobra que usa el agresor para conseguir que otros se echen para atrás, descolgarse o sentirse tal vez hasta culpable por insinuar que él hace algo incorrecto. [...]
Falta de atención Selectiva - Esta táctica es similar y a veces confundida con la negación. Ocurre cuando el agresor "juega al tonto", o actúa como olvidadizo. Al usar esta táctica el agresor activamente no hace caso de las advertencias, súplicas o deseos de otros, y en general, rechaza prestar atención a todo lo que podría distraerlo de perseguir sus propios objetivos. A menudo, el agresor sabe muy bien lo que usted quiere de él cuándo comienza a exponer este comportamiento de "¡no quiero oírlo!". Usando esta táctica, el agresor activamente se resiste a las tareas de prestar atención...
Racionalización - una racionalización es la excusa que un agresor trata de ofrecer para involucrarse en un comportamiento inadecuado o dañino. Ésta puede ser una táctica eficaz, sobre todo cuando la explicación o justificación del agresor tiene el suficiente sentido como para que cualquier persona razonablemente consciente la compre totalmente. Es una táctica poderosa porque no sólo sirve para quitar cualquier resistencia interna que el agresor podría tener sobre hacer lo que él quiere hacer (calmando cualquier náusea de la conciencia) sino que también le saca a otros de encima. Si el agresor puede convencerle que lo que hace es justificado, entonces él queda más libre para perseguir sus objetivos sin interferencias. [...]
Desviación - Un objetivo móvil es difícil de golpear. Cuando tratamos de sujetar a un manipulador o tratamos de tener una discusión enfocada en una sola cuestión o comportamiento que no nos gusta, él es el experto en saber como cambiar el tema, esquivar la cuestión o de algún modo nos lanzan una curva. Los manipuladores usan distracción y técnicas de desviación para mantener el foco lejos de su comportamiento, alejarnos de la pista, y quedar libre para sus propios fines egoístas y ocultos. [...]
Mentira - es a menudo difícil saber cuándo una persona miente mientras lo hace. Por suerte, hay momentos en que la verdad sale a flote porque las circunstancias no confirman la historia de alguien. Pero también hay momentos cuando usted no sabe que ha sido engañado hasta que es demasiado tarde. Un modo de minimizar las posibilidades de que alguien lo pisotee es recordar que puesto que las personalidades agresivas de todos los tipos generalmente no se detendrán ante nada para conseguir lo que ellos quieren, usted puede esperar que ellos mientan y hagan trampas.
Otra cosa a recordar es que los manipuladores -siendo personalidades encubiertas agresivas- son propensos a mentir de modos sutiles, encubiertos. Los tribunales están bien conscientes de las muchas formas en que la gente miente, aún cuando ellos requieren en los juramentos de tribunal que los testigos digan "la verdad, sólo la verdad, y nada más que la verdad". Los manipuladores a menudo mienten reteniendo una cantidad significativa de la verdad o deformándola. Son expertos en ser vagos cuando usted les hace preguntas directas. Es un modo hábil de mentir por omisión. Tenga esto en mente cuando trate con un sospechoso de ser lobo vestido de oveja. [...]
Intimidación Encubierta - los Agresores con frecuencia amenazan a sus víctimas con mantenerlos ansiosos, aprensivos y en una posición baja. Los agresivos encubiertos intimidan a sus víctimas haciendo veladas (sutil, indirectas e implícitas) amenazas. Causar culpa y vergüenza son dos de las armas favoritas de los agresivos encubiertos. Ambas son tácticas especiales de intimidación.
Crear culpa - Una cosa que las personalidades agresivas saben bien es que otros tipos de personas tienen conciencias muy diferentes a las de ellos. Los manipuladores son a menudo expertos en utilizar la mayor conciencia de sus víctimas para mantenerlos en la duda de sí mismos, ansiosos y sumisos. A más conciencia tiene la víctima potencial, la culpa es más eficaz como arma.
Las personalidades agresivas de todos los tipos usan la creación de culpa como táctica manipuladora en forma tan frecuente y con tanta eficacia, que demuestra cuan esencialmente diferentes de carácter son al compararlos con otras personalidades (sobre todo neurótica). Todo lo que un manipulador tiene que hacer es sugerir a la persona consciente que ellos no se preocupan bastante, son demasiado egoístas, etc, y aquella persona inmediatamente comenzará a sentirse mal. Por el contrario, una persona consciente podría intentar que un manipulador (o cualquier otra personalidad agresiva) se sienta mal por su comportamiento hiriente, reconocer su responsabilidad, o admitir la maldad, sin lograr absolutamente nada.
Avergonzar - Este es la técnica de usar sarcasmo sutil y observaciones ofensivas como un medio de miedo creciente y duda de sí mismo en otros. Los agresivos encubiertos usan esta táctica para hacer que otros se sientan inadecuados o indignos, y por lo tanto, sean deferente con ellos. Esto es un modo eficaz de crear un sentido continuo de insuficiencia personal en la parte más débil, permitiendo así a un agresor mantener una posición de dominio. [...]
Desempeñando el Papel de Víctima - Esta táctica implica retratarse como una víctima inocente de circunstancias o comportamiento de alguien más a fin de ganar la compasión, evocar la compasión y así conseguir algo del otro. Una cosa con la que cuentan las personalidades agresivas encubiertas es el hecho que las personalidades menos hostiles y crueles por lo general no pueden soportar el ver a alguien sufrir. Por lo tanto, la táctica es simple. Convenza a su víctima que usted sufre de algún modo, y ellos tratarán de aliviar su angustia. [...]
Vilipendiando a la Víctima - Esta táctica es con frecuencia usada junto con la táctica de desempeñar el papel de víctima. El agresor usa esta táctica para hacerlo parecer que él sólo responde (es decir se defiende contra) la agresión de parte de la víctima. Esto permite al agresor poner mejor a la víctima a la defensiva. [...]
Desempeñar el Papel de Criado - Los agresivos encubiertos usan esta táctica para encubrir sus agendas egoístas bajo el aspecto de servicio a una causa más noble. Esto es una táctica común, pero difícil de reconocer. Pretendiendo trabajar mucho en el nombre de alguien más, los agresivos encubiertos ocultan su propia ambición, deseo de poder, y búsqueda de una posición de dominio sobre otros. [...]
Un escándalo reciente que envuelve a un tele-evangelista causó que su iglesia lo censurara por un año. Pero él dijo a sus fieles que no podía detener su ministerio porque él debía ser fiel a la voluntad del Señor (Dios supuestamente se dirigió a él y le dijo que no se marchase). Este ministro era claramente desafiante de las autoridades establecidas de su iglesia. Aún así, se presentó como una persona humildemente sumisa a las autoridades "más altas". Un sello característico de las personalidades encubiertas agresivas es que profesa en voz alta el servilismo, al tiempo que luchan por el dominio.
Seducción - las personalidades encubiertas agresivas son expertas en encantar, alabar, adular o de apoyar abiertamente a otros a fin de conseguir bajar su defensa y rendir su confianza y lealtad. Los agresivos encubiertos son también en particular conscientes de que la gente que es hasta cierto punto emocionalmente necesitada y dependiente (y esto incluye a la mayor parte de personas que no tienen desórdenes de personalidad) quiere la aprobación, tranquilidad, y más que nada, un sentido de ser valorado y necesitado. Aparentar ser atento a estas necesidades, puede ser el boleto de un manipulador para obtener un poder increíble sobre otros. [...]
Proyectando la culpa (culpando a otros) - las personalidades Agresivas siempre buscan un modo de cambiar la culpa por su comportamiento agresivo. los agresivos encubiertos no son sólo expertos encontrando cabezas de turco, son expertos en hacerlo en forma sutil, difícil de detectar.
Minimización - Esta táctica es una clase única de negación conectado con la racionalización. Usando esta maniobra, el agresor intenta afirmar que su comportamiento abusivo no es realmente tan dañino o irresponsable como alguien podría reclamar. Esto es la tentativa del agresor de hacer convertir una montaña en un hoyo de topo.
He presentado la principales tácticas que usa los agresivos encubiertos para manipular y controlar a otros. No son siempre fáciles de reconocer. Aunque todas las personalidades agresivas tiendan a usar estas táctica, los agresivos encubiertos generalmente los usan hábilmente, de manera sutil. Alguien tratando con una persona encubiertamente agresiva tendrá que aumentar la sensibilidad de nivel visceral frente al uso de esta táctica si quieren evitar ser sus víctimas.
domingo, 4 de septiembre de 2011
El amor narcisista y la relación de pareja
El amor narcisista y la relación en pareja
Autora: Ana Giorgana
Fuente: ArticuloZ
En su último libro Walter Riso, habla sobre diversos estilos afectivos que llevan a tener experiencias perturbadoras, en algunas relaciones en pareja. Uno de estas formas afectivas, como él las denomina, se refieren a las pautas de interacción que se establecen, cuando uno de los integrantes de la pareja, posee rasgos marcadamente narcisistas.
Las personas con rasgos narcisistas, difícilmente se encuentran comprometidas emocionalmente con la pareja. Aunque, pareciera todo lo contrario. Son fáciles de amar y de distinguirse, porque son personas muy, muy, seductoras, encantadoras y detallistas. Generalmente son intuitivas, y detectan, lo que les gusta a su pareja, para dejar caer todo el peso de su encanto.
Cómo entonces, abstenerse de amar a alguien tan encantador o especial?
Sin embargo, en la medida que la relación avanza la otra parte de la pareja, empieza a sentir insatisfacción, puesto que ya no se siente tan deslumbrada, ante los destellos narcisistas. Por momentos la enceguecen y en otros, la anulan constantemente.
En el fondo de toda persona con rasgos altamente narcisistas existe una fuerte necesidad de admiración. Además de comportamientos que se engarzan en su formas de ser, como son la frialdad afectiva, intolerancia a la crítica y un gran talento para la seducción.
Generalmente se encuentran orientados hacia el exterior, mantienen una urgencia de status social, que sí por alguna razón, no lo han experimentado, sus parejas, serán una buena oportunidad para lograrlo. Según diversos autores, las parejas de esta índole, son devoradores de energía, de brillo y del otro, para reconfirmar ser alguien en su existencia.
Su reflejo en el otro tiene que ser nítido y de acuerdo como el o ella lo necesitan o desean. Por tanto, exigen ser vistos, una y otra vez, en el reflejo de la tan anhelada admiración. En todas las formas de la relación, pero en general, en las más sutiles, el narcisista tiene prioridad. Y encarna, en el más vil de los individuos, cuando por alguna razón, su pareja, no lo ve en primer lugar.
Dentro de sus características principales con las que su pareja tiene que lidiar, son un sentimiento de grandeza- él es el bueno, ella es la mejor-, un egocentrismo exagerado – mis cosas, mis intereses, no renuncian a nada -, además de una falta total de empatía en sus relaciones. No son capaces de ponerse en el lado del otro. Se encuentran en dificultades para poder responder a las demandas afectivas de los otros, por supuesto a los de su pareja menos.
Sí de pronto sientes que tu pareja como que no te escucha, que no toma en cuenta tus necesidades, que su diálogo es mejor que el tuyo, y que te envuelve con su labia sorprendentemente seductora. Además de no poder dar con el punto de tu insatisfacción. Seguramente te estás relacionando con una persona muy narcisista.
Se muestra impenetrable con sus sentimientos y no es capaz de un compromiso afectivo certero. Su terror al compromiso y a la intimidad, lo llevan a echar por la borda los buenos momentos. El encanto que muestran en sociedad, por momentos se convierte en un desapego aislado en la intimidad. Agreden y separan mediante la pasividad y la hostilidad. Aunque anhelan una pareja, se sienten ahogados en la relación.
Como su nombre lo indica “Narciso”, en la famosa fábula se encuentra enamorado de su propio reflejo, por ello, el narcisista se siente muy enamorado de sí mismo, pero en el fondo, se resiste a experimentar su propio vacío interno.
El narcisista representa personajes: el enamorado, el dadivoso, el experto, el más delicado y fino, pero también en lo íntimo, el más destructor y devastador, cuando se lo propone.
Frente a cualquier crítica salta porque no se le refleja lo que espera. Y entonces, arremete con furia ciega frente a la pareja, castigándola en todas las formas posibles, dada su incapacidad para comprender y entender al otro.
Las personas que establecen relaciones de amor narcisista sienten que se lo merecen todo, saben todo, entienden todo, valorizan todo de acuerdo a su escala, no hay entrada para nada, más que para lo suyo. Y jamás, va a reconocer frente a su pareja sentimientos de sufrimiento, se muestran estoicos.
Hablar sobre la relación en pareja y la manera de resolver los conflictos lo evaden, se muestran molestos, sienten que es una pérdida de tiempo y qué su pareja, debería ajustar sus expectativas.
Conocedores de su gran capacidad de eludir emociones, le dan vuelta y vuelta. La pareja se siente cada vez más desconcertada, confusa y para no variar, culpable por no cumplir con la imagen que esta pareja le devuelve. Porque, ¡eso, sí!, desean admiración y un reflejo intachable de sus personas; pero lo que ellos devuelven a su compañera o compañero son imágenes distorsionadas.
Son insaciables con su admiración. La pareja acaba por agotarse porque no se ve reconocida ante su mirada, ante sus ojos, ante sus palabras. Es difícil ser alguien para quién se siente sentado o en los brazos de Dios.
En el amor narcisista existen diversas constantes que se repiten sin cesar: aparentar, humillar, menospreciar, culpar, escupir cualquier vejación por el otro, pero sobre todo, un gran desprecio por la persona humana.
En realidad lo que desprecian es su propia humanidad, la vulnerabilidad, la susceptibilidad y la experiencia de la afectividad. De ahí, su menosprecio frente a quién se comporta como un ser humano de a de veras. En general, eligen parejas que cuenten con esta contraparte. Mientras la relación dure se alimentan de esa sensibilidad y energía, y una vez agotada, la sueltan dejándola con toda su indefensión.
Generalmente elijen hombres o mujeres que cuentan con amor a la vida, que tienen un sentido de pertenencia, que les agrada el mundo y que son sencillos y refinados, auténticos. Pero el paso del tiempo, acaba siempre siendo devastador para esa alegría de vivir…
Sí te encuentras viviendo en una relación de esta naturaleza, seguramente has sufrido bastante los avatares de la grandiosidad de tu pareja, y las formas insensibles de ser frente a ti…
Las relaciones en pareja con este tipo de amor en general, llevan a conductas destructivas para alguno de los dos. El narcisista jamás va a salir perdiendo.
¿Por qué algunas personas eligen parejas narcisistas?
Pareciera que la respuesta a esta pregunta se encuentra en una necesidad importante. Lo más importante para estas personas es dar, y están dispuestas a darlo todo por el amor a su hombre o mujer narcisista. Cuando ambos se encuentran pareciera que existe una química estupenda. Las sensaciones son placenteras, el enamoramiento se asegura, pero después, deja huellas de incalculable dolor.
Con ello no quiero decir, que las personas con marcados rasgos narcisistas no encuentren pareja o que jamás podrán establecer una relación. Sólo pretendo describir lo que sucede en una relación con estos tintes. Tampoco considero que las personas, son siempre y todo el tiempo, así. Lo que deseo subrayar, es que si te encuentras en una relación poco satisfactoria, de corte narcisista, seguramente las cosas no van a cambiar.
De manera que las formas excesivas de darle a la pareja, y las formas excesivas de recibir de la pareja, se vuelven altamente destructivas. Porque seamos honestos:
1.- Todos necesitamos que nuestra pareja nos reconozca.
2.- Todos necesitamos que nuestra pareja nos devuelva de la misma manera lo que le damos.
3.- Todos necesitamos que nuestra pareja, también sea un buen reflejo para nosotros.
4.- Todos necesitamos ser escuchados afectivamente por nuestra pareja.
De lo contrario, no estaríamos en una relación en pareja, quizá estaríamos en otro lado, pero no ahí… Pero sí deseas, una relación en pareja de calidad, en dónde ambos se sientan plenos y en una relación de equidad, seguramente el amor narcisista no es el camino…
Lo más importante es la experiencia de cada persona. Cada uno sabe en su interior, con quién realmente se está relacionando… y, cuál es el sentimiento que experimenta, de plenitud, de insatisfacción o de impotencia.
Esas respuestas sólo las personas en su ser interno pueden responderlas y darles una solución con responsabilidad a sus propias vidas. Post relacionados:
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Las personas con rasgos narcisistas, difícilmente se encuentran comprometidas emocionalmente con la pareja. Aunque, pareciera todo lo contrario. Son fáciles de amar y de distinguirse, porque son personas muy, muy, seductoras, encantadoras y detallistas. Generalmente son intuitivas, y detectan, lo que les gusta a su pareja, para dejar caer todo el peso de su encanto.
Cómo entonces, abstenerse de amar a alguien tan encantador o especial?
Sin embargo, en la medida que la relación avanza la otra parte de la pareja, empieza a sentir insatisfacción, puesto que ya no se siente tan deslumbrada, ante los destellos narcisistas. Por momentos la enceguecen y en otros, la anulan constantemente.
En el fondo de toda persona con rasgos altamente narcisistas existe una fuerte necesidad de admiración. Además de comportamientos que se engarzan en su formas de ser, como son la frialdad afectiva, intolerancia a la crítica y un gran talento para la seducción.
Generalmente se encuentran orientados hacia el exterior, mantienen una urgencia de status social, que sí por alguna razón, no lo han experimentado, sus parejas, serán una buena oportunidad para lograrlo. Según diversos autores, las parejas de esta índole, son devoradores de energía, de brillo y del otro, para reconfirmar ser alguien en su existencia.
Su reflejo en el otro tiene que ser nítido y de acuerdo como el o ella lo necesitan o desean. Por tanto, exigen ser vistos, una y otra vez, en el reflejo de la tan anhelada admiración. En todas las formas de la relación, pero en general, en las más sutiles, el narcisista tiene prioridad. Y encarna, en el más vil de los individuos, cuando por alguna razón, su pareja, no lo ve en primer lugar.
Dentro de sus características principales con las que su pareja tiene que lidiar, son un sentimiento de grandeza- él es el bueno, ella es la mejor-, un egocentrismo exagerado – mis cosas, mis intereses, no renuncian a nada -, además de una falta total de empatía en sus relaciones. No son capaces de ponerse en el lado del otro. Se encuentran en dificultades para poder responder a las demandas afectivas de los otros, por supuesto a los de su pareja menos.
Sí de pronto sientes que tu pareja como que no te escucha, que no toma en cuenta tus necesidades, que su diálogo es mejor que el tuyo, y que te envuelve con su labia sorprendentemente seductora. Además de no poder dar con el punto de tu insatisfacción. Seguramente te estás relacionando con una persona muy narcisista.
Se muestra impenetrable con sus sentimientos y no es capaz de un compromiso afectivo certero. Su terror al compromiso y a la intimidad, lo llevan a echar por la borda los buenos momentos. El encanto que muestran en sociedad, por momentos se convierte en un desapego aislado en la intimidad. Agreden y separan mediante la pasividad y la hostilidad. Aunque anhelan una pareja, se sienten ahogados en la relación.
Como su nombre lo indica “Narciso”, en la famosa fábula se encuentra enamorado de su propio reflejo, por ello, el narcisista se siente muy enamorado de sí mismo, pero en el fondo, se resiste a experimentar su propio vacío interno.
El narcisista representa personajes: el enamorado, el dadivoso, el experto, el más delicado y fino, pero también en lo íntimo, el más destructor y devastador, cuando se lo propone.
Frente a cualquier crítica salta porque no se le refleja lo que espera. Y entonces, arremete con furia ciega frente a la pareja, castigándola en todas las formas posibles, dada su incapacidad para comprender y entender al otro.
Las personas que establecen relaciones de amor narcisista sienten que se lo merecen todo, saben todo, entienden todo, valorizan todo de acuerdo a su escala, no hay entrada para nada, más que para lo suyo. Y jamás, va a reconocer frente a su pareja sentimientos de sufrimiento, se muestran estoicos.
Hablar sobre la relación en pareja y la manera de resolver los conflictos lo evaden, se muestran molestos, sienten que es una pérdida de tiempo y qué su pareja, debería ajustar sus expectativas.
Conocedores de su gran capacidad de eludir emociones, le dan vuelta y vuelta. La pareja se siente cada vez más desconcertada, confusa y para no variar, culpable por no cumplir con la imagen que esta pareja le devuelve. Porque, ¡eso, sí!, desean admiración y un reflejo intachable de sus personas; pero lo que ellos devuelven a su compañera o compañero son imágenes distorsionadas.
Son insaciables con su admiración. La pareja acaba por agotarse porque no se ve reconocida ante su mirada, ante sus ojos, ante sus palabras. Es difícil ser alguien para quién se siente sentado o en los brazos de Dios.
En el amor narcisista existen diversas constantes que se repiten sin cesar: aparentar, humillar, menospreciar, culpar, escupir cualquier vejación por el otro, pero sobre todo, un gran desprecio por la persona humana.
En realidad lo que desprecian es su propia humanidad, la vulnerabilidad, la susceptibilidad y la experiencia de la afectividad. De ahí, su menosprecio frente a quién se comporta como un ser humano de a de veras. En general, eligen parejas que cuenten con esta contraparte. Mientras la relación dure se alimentan de esa sensibilidad y energía, y una vez agotada, la sueltan dejándola con toda su indefensión.
Generalmente elijen hombres o mujeres que cuentan con amor a la vida, que tienen un sentido de pertenencia, que les agrada el mundo y que son sencillos y refinados, auténticos. Pero el paso del tiempo, acaba siempre siendo devastador para esa alegría de vivir…
Sí te encuentras viviendo en una relación de esta naturaleza, seguramente has sufrido bastante los avatares de la grandiosidad de tu pareja, y las formas insensibles de ser frente a ti…
Las relaciones en pareja con este tipo de amor en general, llevan a conductas destructivas para alguno de los dos. El narcisista jamás va a salir perdiendo.
¿Por qué algunas personas eligen parejas narcisistas?
Pareciera que la respuesta a esta pregunta se encuentra en una necesidad importante. Lo más importante para estas personas es dar, y están dispuestas a darlo todo por el amor a su hombre o mujer narcisista. Cuando ambos se encuentran pareciera que existe una química estupenda. Las sensaciones son placenteras, el enamoramiento se asegura, pero después, deja huellas de incalculable dolor.
Con ello no quiero decir, que las personas con marcados rasgos narcisistas no encuentren pareja o que jamás podrán establecer una relación. Sólo pretendo describir lo que sucede en una relación con estos tintes. Tampoco considero que las personas, son siempre y todo el tiempo, así. Lo que deseo subrayar, es que si te encuentras en una relación poco satisfactoria, de corte narcisista, seguramente las cosas no van a cambiar.
De manera que las formas excesivas de darle a la pareja, y las formas excesivas de recibir de la pareja, se vuelven altamente destructivas. Porque seamos honestos:
1.- Todos necesitamos que nuestra pareja nos reconozca.
2.- Todos necesitamos que nuestra pareja nos devuelva de la misma manera lo que le damos.
3.- Todos necesitamos que nuestra pareja, también sea un buen reflejo para nosotros.
4.- Todos necesitamos ser escuchados afectivamente por nuestra pareja.
De lo contrario, no estaríamos en una relación en pareja, quizá estaríamos en otro lado, pero no ahí… Pero sí deseas, una relación en pareja de calidad, en dónde ambos se sientan plenos y en una relación de equidad, seguramente el amor narcisista no es el camino…
Lo más importante es la experiencia de cada persona. Cada uno sabe en su interior, con quién realmente se está relacionando… y, cuál es el sentimiento que experimenta, de plenitud, de insatisfacción o de impotencia.
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sábado, 3 de septiembre de 2011
APRENDE A FLUIR. Mihaly Csikszentmihalyi
El concepto de flow (en castellano podría traducirse como fluir o flujo)ha sido desarrollado por el psicólogo Mihalyi Csikszentmihalyi, quien lo ha definido como un estado en el que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, durante la cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unas a otras sin pausa. Todo el ser está envuelto en esta actividad, y la persona utiliza sus destrezas y habilidades llevándolas hasta el extremo. La persona está en flow cuando se encuentra completamente absorbida por una actividad durante la cual pierde la noción del tiempo y experimenta una enorme satisfacción.
Casi cualquier clase de actividad puede producir un estado de fluidez con tal de que se den los elementos relevantes. Es posible mejorar la calidad de vida si nos aseguramos de que objetivos claros, retroalimentación inmediata, capacidades a la altura de las oportunidades de acción formen constantemente y lo más posible parte de la vida cotidiana.
Cuando fluimos no es que seamos felices, porque para experimentar la felicidad debemos centrarnos en nuestros estados internos, y esto distraería la atención de la tarea que tenemos entre manos. Sólo después de que se ha completado la tarea tenemos tiempo para mirar hacia atrás, considerar lo que sucedió, y es entonces cuando nos vemos inundados de gratitud por la plenitud de esa experiencia; es entonces cuando podemos afirmar que somos retrospectivamente felices. Pero no se puede ser feliz sin las experiencias de flujo.
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